Dígalo sin miedo, de Isa González

Por Carlos Díaz Reyes.

Un buen escritor o escritora, tiene bien identificadas sus obsesiones. Al leer Dígalo sin miedo, de Isa González, uno puede darse cuenta de ello. Se trata de un libro de 12 cuentos lleno de perversiones. Perversiones con un regusto a oscuridad, que a ratos rayan en lo perturbador y violento. Todos con mujeres protagonistas y la mayoría narrados en primera persona, lo cual les da intimidad, como si se tratara de un diario, en este caso uno demasiado privado pero su autora decidió compartir con el mundo.
Porque así debe ser, al menos si te vas a dedicar a escribir, las perversiones se deben mostrar a todos, aunque haya quien se escandalice.

En Dígalo sin miedo hay un erotismo cruel en casi todos los relatos. El libro abre con Luna creciente, donde una mujer madura tiene un nuevo despertar sexual; Lava es un encuentro carnal con el volcán Popocatépetl; Dime qué me pongo es un juego erótico con un hombre semidesnudo que se admira en un espejo… Estas tres historias narran un erotismo consensuado –en estos dos últimos aparecen las únicas relaciones estables dentro del conjunto de relatos–, el resto incluyen algo de adulterio involucrado.
En realidad, es curioso que la única “relación normal” de todo el libro sea con un volcán, una fuerza devastadora con la que si se pudiera fornicar de verdad terminaríamos calcinados. Pero mejor de lejitos, así como la mujer que observa al tipo de las tangas entre los casilleros de un gimnasio. Hay algo de acosadora en éste personaje, pero el acoso es una de las violencias que también nos encontramos seguido, el ejemplo de un erotismo mucho menos agradable: en De dos en dos, una mujer se reencuentra con un hombre obsesionado con una relación tóxica de años. Así son gran parte de los hombres aquí retratados, entre despreciables y patéticos, si no es que abiertamente crueles y machistas. En Mar y Tierra hay un supuesto gurú que busca acostarse con las asistentes a su retiro espiritual; en Amarás hay un tipo que busca tener un trío para desagrado de su mujer; en Polly Pocket hay un marido que menosprecia a su mujer; y De dientes para dentro cuenta sobre un matrimonio que se detesta mutuamente.
En Dígalo sin miedo también hay espacio para la venganza, como un desahogo.
Casi todos los contextos están ubicados en una sociedad de clase alta, como una burla o sátira y, aunque la mayoría de los relatos sean oscuros también son entretenidos, sobre todo los monólogos, en los que parece que los personajes le hablan al lector.
En este amplio espectro, los personajes se saben observados y les gusta, porque desean casi todas salir de donde están, de esas relaciones que las paralizan, y quizá por medio de las palabras encuentran una forma de escape. Son palabras como navajazos, líneas cortas separadas por puntos: “Una borrachera seca de puros ojos y roces..” “El infierno se paga en este mundo, corazón…” O esta, que resume casi todo lo que acabo de escribir: “Te miro como si fuera la primera vez,
amante prohibido, relación perfecta
”.

El cuento que cierra y que da nombre al libro, Dígalo sin miedo” trata sobre una mujer que da terapias por teléfono. La protagonista también es obsesiva: tiene un desorden alimenticio y no parece encontrar salida a pesar de que ella ayuda a
otros. Es una mujer parecida a las otras con las que nos hemos encontrado a lo largo del breve volumen: está atrapada, su única salida es hablar con nosotros, los lectores.

González, Isa. Dígalo sin miedo. México: Ediciones Periféricas, 2020.