Tierra de lagos y pantanos, de Carlos Herrera Novoa

Por Julio Meza.

Tierra de lagos y pantanos es un conjunto de doce cuentos que se articula sobre la idea del mito. Por ello, elude la prosa funcional o pensada para ganar lectores y apuesta más bien por la elaboración de un lenguaje abigarrado, mediante el cual busca la construcción de un mundo ficcional propio. Así, echa mano de largas y detalladas descripciones de bosques y poblados, todos los cuales se encuentran en una degradación constante o acaban de ser arrasados completamente. Esta destrucción no solo llega como consecuencia de las acciones armadas de ciertos reinos en pugna, sino sobre todo porque parece ser la principal lógica de ese universo: aunque hay pequeños grupos humanos que perseveran en sobrevivir; la floresta, los vientos y la noche están gobernados por espíritus que procuran la corrupción de todo lo vivo. Los personajes también siguen esta misma línea. La mayoría de ellos son reyes, cortesanos y guerreros, y la narración de sus acciones tiende a desdibujarse para surgir poco después. Se logra de este modo que los personajes sean una suerte de sombras en permanente fuga. A esta constante inestabilidad se le añade la falta de referencias o alusiones simbólicas a hechos históricos. Ello subraya la búsqueda de autonomía del conjunto de cuentos, el cual es presentado como una suerte de tiempo fuera de la Historia, al modo de los eventos fundacionales míticos conceptualizados por Mircea Eliade.

En este mundo solo hay un personaje que permanece. Se trata de ‘Fergal’, quien es un guerrero gigante que ha muerto varias veces y que tiene una condición errante debido a un embrujo. Es especialmente llamativa la forma en que se dan detalles sobre ‘Fergal’. Es presentado en atmósferas brumosas, entre otros personajes de quienes no sé sabe si están muertos o vivos, un poco al modo en que es narrado Pedro Páramo de Juan Rulfo. ‘Fergal’ tiene que cumplir las órdenes de cierto rey y se dedica a matar a aquellos que le han sido señalados previamente. Salvo cuando cumple su labor de asesino, vagabundea por ese mundo y lo contempla absorto frente a su infinita degradación. No encuentra en ese lugar fuera de la Historia el cosmos que está contenido en el tiempo fundacional mítico, sino más bien, a diferencia de los planteado por Eliade, es consciente de que lo rodea el caos. Procura entonces morir definitivamente.

Tal vez entre los cuentos más logrados del conjunto está Fir Abhainn, el hombre del río, el que destaca por la torrencial y lírica descripción del entorno del protagonista, quien se encuentra en una larga caminata mientras reflexiona sobre el indetenible devenir de su entorno. Otro cuento destacado es El rey y sus hijos, en donde un monarca ordena a ‘Fergal’ matar a sus herederos, ya que los ve como un límite a sus deseos. La lucha por el poder es presentada absurda porque, como señala uno de los hijos, “al basarse [el poder del rey] solo en la fuerza, al final, la única satisfacción que puede quedar es la de la propia fuerza, solo que, al no sobrevivirle ningún adversario, es una satisfacción que en ese momento ya no puede satisfacer nada”. Blawdd es otro cuento logrado. Trata sobre un amor lésbico, el cual se superpone a la destrucción de una comunidad reacia a dicho vínculo. No obstante, más allá de la anécdota, que puede leerse como un vínculo entre el amor romántico y lo mítico, sobresale la pericia en el uso de narraciones paralelas.

Aunque a ratos su abigarramiento puede parecer excesivo, Tierra de lagos y pantanos es un libro que aborda tangencialmente la lucha por el poder y lo queer, pero no procura su legitimidad en la exposición de temas relacionados a los debates de las ciencias sociales, sino en el diseño de un universo ficcional que se procura autónomo. Esta apuesta estética lo torna en una publicación inusual e interesante.

Herrera Novoa, Carlos. Tierra de lagos y pantanos. España: Caligrama, 2019.