De tres en tres: Un vistazo al siglo XX

Por Miguel Ángel Hernández Acosta.

A punto de llegar a la segunda década del siglo XXI, en un marco de agitación social en varios países latinoamericanos y ante el horror que se vive en todo el mundo ante filias que creíamos extintas o minimizadas, al menos en las grandes y “civilizadas” ciudades (machismo, xenofobia, violencia de género, totalitarismos…), estas lecturas nos permiten voltear a la anterior centuria y analizar qué tanto hemos evolucionado, retrocedido o si seguimos igual que entonces.

Dora Bruder.

A finales del siglo veinte un hombre revisa periódicos viejos y encuentra un anuncio de búsqueda: la joven Dora Bruder, de 15 años, ha desaparecido y sus padres piden ponerse en contacto con ellos. El ejemplar del Paris-Soir donde leyó dicho aviso es del 31 de diciembre de 1941. Debido a que la dirección que aparece le recuerda un barrio a donde acompañaba a su mamá siendo niño, el narrador se interesa por el caso y durante mucho tiempo, no con entusiasmo, rastrea datos sobre esa muchacha judía. Al hacerlo no sólo recuerda la persecución nazi en pleno París, sino también la vida con su padre y el tormento que vivieron todos aquellos que no se inclinaron ante la dominación alemana. Los padres de Dora, por ejemplo, la llevaron a un internado católico, quizá para evitar que así la identificaran como judía, pero también para que ahí encontrara el alimento y la educación que, por sus condiciones precarias, ellos no podían darle. El papá del narrador, revolucionario y viril, prefiere mandar a su hijo a la comisaría antes de cumplir el “capricho” de su exmujer de darle una pensión alimenticia. Y hay también unos padres que piden arrestar a su hija antes de permitir que se case con alguien impuro, de una religión diferente. En primer plano, pero no por ello ocultando el resto de los dramas, Patrick Modiano nos recuerda que existen momentos de crisis cuando algunos individuos (autoridades, criminales, seres imposibles de identificar) son capaces de desaparecer a quien quieren por el sólo hecho de tener el poder. Esta novela es el retrato de un París bajo la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial, pero también la instantánea de la forma de “pensar” de liberales, conservadores y revolucionarios. Es un espejo antiguo que no permite ver claramente nuestro reflejo, pero que por lo mismo nos obliga a mirarlo con mayor detalle y darnos cuenta lo poco que estos prejuicios y horrores han cambiado.

Patrick Modiano. Dora Bruder. México: Seix Barral, 2014.

Insensatez.

Esta novela es narrada por el corrector de estilo del informe que consigna el genocidio cometido contra los pueblos indígenas de un pueblo centroamericano. Dicho documento, de más de mil páginas cuenta las atrocidades cometidas por el gobierno y por los militares contra estas personas. El corrector, sin embargo, sólo ha aceptado este trabajo por la remuneración económica que obtendrá. Pero con el paso de los días, al ir leyendo y casi dejando intactos todos los testimonios, comienza a darse cuenta de la realidad que para él estuvo oculta. En un principio se fascina con el horror que se narra, recupera frases e historias que le son significativas, pero después, al darse cuenta de que los protagonistas de ese horror están a su lado y los ve a diario, comprende que esas masacres resultan asombrosas porque ocurrieron y no por la aparente belleza que él ve en ellas. El salvadoreño Horacio Castellanos Moya se permite ficcionalizar el caso del documento Guatemala Nunca Jamás que denunció con nombre y apellido a los responsables de aquellas masacres y que propició el asesinato del obispo Juan Gerardi en 1998. Con un tono casi de farsa, provoca que su protagonista denuncie a esos bien pensantes que se infiltran en organizaciones no gubernamentales para limpiar sus consciencias, pero también las tramas ocultas que ocasionan las tragedias. Sólo al final es que entendemos que la tragicomedia a la que se enfrenta el lector es en realidad la historia que día a día se sigue construyendo, lamentablemente, en América Latina.

Horacio Castellano Moya. Insensatez. México: Tusquets, 2004.

33 revoluciones.

Este compendio de 9 cuentos largos de Sánchez Guevara es una revisita a la Cuba postrevolucionaria, donde las generaciones de adolescentes son incapaces de entender el fervor con que sus padres defienden el comunismo y a los próceres que ahora regulan la vida de todos. El relato “33 revoluciones” es el que mejor representa estas historias: un joven sobrevive en La Habana gracias a que su madre está en el extranjero y le manda dinero. A diferencia del resto de ciudadanos, puede darse el lujo de abandonar su trabajo y preocuparse por lo que pasa en la ciudad. Así es como empieza a documentar la partida de todos sus amigos quienes arriesgan el pellejo en embarcaciones mal hechas y quienes prefieren el naufragio antes que seguir en la isla. La vida, apunta, es un disco que gira a 33 revoluciones y que parece estar rayado (todo ocurre igual cada día), pero es también el impulso para salir de ahí. El protagonista, por un lado, “vive inmerso en la épica de la dignidad pobre pero coherente, del sacrificio como modus vivendi y la resistencia como superación; por el otro –se tortura–, no entiende por qué la pobreza es una obra de arte, o el máximo escalón de la evolución social”. En estos relatos el nieto de Ernesto Che Guevara no sólo confronta los resultados de la revolución, sino también al capitalismo y sus manías. Además, mira con nostalgia las ilusiones que generaban las utopías. No en balde afirma mientras se va exiliando de Cuba en una embarcación: “Por primera vez en su vida ve la ciudad desde el mar y piensa que parece una puta vieja y decadente que no ha perdido del todo su belleza. Piensa también que la va a extrañar”.

Canek Sánchez Guevara. 33 revoluciones. México: Alfaguara, 2016.