Pisot, de Isaí Moreno

Por Miguel Ángel Hernández Acosta.

Algo provoca que se les tema a los matemáticos: son personas ensimismadas, que viven en otra realidad, cuyo mundo son abstracciones. Uno puede identificarlos en la calle porque se asemejan a los personajes de Big Bang Theory. Además, el prototipo de estos seres, los muestra callados, hablando en voz baja mientras repiten fórmulas matemáticas y con pensamientos que rayan en la filosofía de los números (si es que ésta existe).

Pisot, de Isaí Moreno (ciudad de México, 1967), aumenta esta creencia, pues narra la vida de ‘Policarpo de Salazar y Hurtado’, un hombre que lo primero que contó en su vida fueron los resuellos que dio un anciano antes de morir. De ahí, adquirirá la manía de matar con tal de contar estos sonidos que hacen las personas al momento de dejar este mundo. Es decir, aquel simple acto matemático se convertirá en una maldición no para él, sino para los habitantes de la Nueva España, en donde se desarrolla esta historia.

‘Policarpo’, quien de adulto “era relojero, calculista y asesino”, además es un ser enamorado de los números, cuyo mundo se centra y circunscribe a ellos. Por eso surgen leyendas a su alrededor, y antes de que le dé la lepra, se cuenta de él que: “las dotes de De Salazar se debían a poderes que obtuviera bebiendo brebajes de los indios idolatras, cuyos escondites se hallaban en las inmediaciones de San Agustín de las Cuevas (…) en su taller tenía ocultos instrumentos malignos, entre ellos un péndulo que nunca paraba de oscilar, prueba contundente de sus pactos oscuros”.

>Es el siglo XVIII y en México las noticias sólo se conocen de boca en boca, y los enviados del virrey se encargan de ocultar la existencia de este asesino que ahorca a sus víctimas dejándolas con la mirada perdida en un horror indescriptible. Es un México donde la oscuridad de las calles sirve para que se cometan los peores actos sin preocupación por ser descubiertos y es un México donde se inventó una máquina capaz de hacer cálculos matemáticos que ningún hombre puede. Así, esta “calculadora” se convierte en la obsesión de ‘Policarpo’, quien asesinará (como hasta entonces ha hecho) con tal de obtenerla, aun a pesar de que su víctima sea el mismo virrey.

Mezclada con una historia de la actualidad, donde también hay matemáticos asesinos, Pisot es un curioso libro que entre la erudición y el exceso lingüístico se transforma en una narración con tintes policiacos, de terror y hasta cómicos. Es, como advierte el narrador en cierto momento, una historia donde “la maldad se nutre de las nieblas de las leyendas”.

Moreno, Isaí. Pisot. México: Ediciones Fósforo, 2013.

__________. México: Malaletra, 2011.

__________. México: Lectorum/CONACULTA, 2010.