De tres en tres: Paz, Revueltas y Huerta

De tres en tres
Por Miguel Ángel Hernández Acosta.

En 1914 nacieron en México tres escritores que desde distintas vías marcarían a nuestra literatura. Octavio Paz, con su obra poética, ensayística y cultural; Efraín Huerta, desde la poesía y el periodismo, y José Revueltas, que rompió las formas de hacer novela en México y cuya ideología fue una línea recta que no se permitió ningún viraje. Huerta y Paz se conocieron en la revista Taller (donde también estaba Rafael Solana). Mantuvieron una amistad que muchas veces pareció naufragar y aunque ambos se criticaron, literariamente hablando, tras la muerte de Huerta, Octavio Paz declaró al diario unomásuno: “No sólo colaboramos juntos, sino que nos unió siempre una profunda estimación. Es uno de los buenos poetas de México y deja una obra considerable. Su muerte me emociona y me entristece profundamente, en lo personal y por la poesía”. De esa amistad se sabe que cuando Paz trabajaba en Hacienda, Huerta lo iba a esperar y se iban a recorrer las calles de aquella ciudad de México. Además, que Paz le enviaba postales desde sus viajes al extranjero y que él mismo apoyó la carrera de David Huerta, hijo de ‘El Cocodrilo’ (como apodaban a Efraín). De la amistad entre Huerta y Revueltas se sabe que se conocieron en 1936, probablemente en las Juventudes Socialistas, y que solían reunirse en el antiguo Centro Español, que se ubicaba en la calle de Balderas. De esa relación hay múltiples cartas; aunado que la primera reseña que se hizo a la obra de Revueltas fue firmada por Huerta. Se conoce además, una foto de Revueltas y Huerta, tocando el violín y la guitarra, respectivamente, durante una fiesta en casa de Pablo Neruda. Tres poemas podrían resumir aquellas amistades: “Revueltas: sus mitologías”, de Efraín Huerta, “Nocturno de la noche”, dedicado por Revueltas a Efraín y “Borrador para un testamento”, que Huerta dedicó a Paz y que fueron las únicas palabras que se mencionaron frente al féretro abierto de Huerta el día de su entierro.

Leer a Paz puede generar adicción. Su poesía recorrió muchos caminos y cualquier libro de este género puede ser un deslumbramiento para el lector. Sin embargo, su ensayística provocó controversias y desde El laberinto de la soledad se convirtió en un género muy visitado por el autor y que le permitió explorar y definir la realidad que él veía. Este tomo deja leer a un Octavio Paz joven, que va a España a apoyar a la República, pero también al gran jerarca del ámbito cultural mexicano que pontifica, en lugar de transmitir ideas. Al hablar de la literatura comprometida, por ejemplo, dice: “De Coleridge a Mayakovski, la Revolución ha sido la gran Diosa, la Amada eterna y la gran Puta de poetas y novelistas. La política llenó de humo el cerebro de Malraux, envenenó los insomnios de César Vallejo, mató a García Lorca, abandonó al viejo Machado en un pueblo de los Pirineos, encerró a Pound en un manicomio, deshonró a Neruda y Aragon, ha puesto en ridículo a Sartre, le ha dado demasiado tarde la razón a BretonPero no podemos renegar de la política; sería peor que escupir contra el cielo: escupir contra nosotros mismos”. Éste es un libro para odiar a Paz, pero también para aprender a valorarlo y apreciar las diversas etapas por las que atravesó su pensamiento político.

Paz, Octavio. Sueño en libertad. Escritos políticos. México: Seix Barral. 2001.

De estos tres escritores que siempre estuvieron ligados a la política, Revueltas encarna al escritor que se casa con una ideología y la mantiene incluso a pesar de su vida. Por sus actividades políticas debe su encarcelamiento en Las Islas Marías y en Lecumberri. Su obra, además, está impregnada de esa crítica a la sociedad y a sus costumbres, a sus ideas políticas y a sus dirigentes. En El luto humano Revueltas explora las creencias y los ideales de unos cuantos seres marginales cuya soledad los obliga a estar juntos a pesar de ser enemigos entre sí. Es decir, cuando muere Chonita, la hija de Úrsulo y Cecilia, éste debe ir al pueblo vecino por el cura a quien detesta y debe pedir ayuda a Adán, un hombre quien ha intentado matarlo. Asimismo, una tormenta que desbordará el río los obligará a permanecer juntos, con otras dos parejas de casi ancianos, en un éxodo con el cual buscan salvarse de morir. Novela sin esperanzas ni final feliz (lo que valió que la llamaran existencialista), El luto humano es una profunda exploración al hombre y sus circunstancias, un libro que junto con Los errores o El apando, muestran a un escritor asediado por demonios que no lo dejan en paz y que muchas veces suelen ser los mismos que lo hacen vivir.

Revueltas, José. El luto humano. México: Era. 2011..

Editado por primera vez en 1980, este libro de poemas incluye poemas de varias etapas creativas del autor nacido en el estado de Guanajuato. “El Tajín” es uno de sus poemas más celebrados, además que también contiene “Amor, patria mía” el poema que más enorgullecía a Huerta (según le confesó a Cristina Pacheco). Asimismo, es una excelente muestra para ver la poesía comprometida, amorosa y juguetona de Huerta. Cada uno de los poemas enseña las obsesiones del autor y mientras uno puede recorrer la ciudad de México (desde un punto de vista poético y sociológico) con “Juárez-Loreto”, también puede divertirse y admirar la complejidad e ironía de un poema con “Barbas para desatar la lujuria” o con el “Manifiesto nalgaísta, aleluya cocodrilos sexuales, aleluya”.

Huerta, Efraín. Transa poética, México: Era, 1994.

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+ De 3 en 3: Bacterias, tacos y perversos.