Ecuador se ha mantenido separado de AL como isla cultural: Adolfo Macías Huerta

Por Jonás “Eveready” Domínguez.

Ecuador celebra su feria de libro más importante del año, en la cual el Ministerio de Cultura y Patrimonio ha otorgado el mayor galardón para artes literarias en dicho país, con un monto de 20 mil dólares para poesía, cuento y novela. En esta última categoría, la obra galardonada fue Pensión Babilonia, del escritor Adolfo Macías Huerta (Guayaquil, 1960).

El jurado, integrado por María Alzira Brum, Carlos Béjar y Santiago Gamboa, resaltó la participación de obras con diferentes tendencias narrativa “que permiten situar la novísima literatura ecuatoriana en un contexto no sólo latinoamericano sino también mundial” y por unanimidad otorgaron el premio a la novela presentada bajo el pseudónimo de “Aurelius Moriarti”, destacando “la gran calidad de la prosa, su extraordinaria arquitectura, la creación de personajes y el manejo de la trama, siempre original y sorpresiva.”

Adolfo Macías Huerta es autor de cuatro novelas Laberinto junto al mar (2001), El dios que ríe (2007), La vida oculta (2009) y El grito del hada (2010); y de los libros de cuentos La memoria del midril (1994), El parto de las tinieblas (1999), El examinador (1995) y Cabeza de turco (2011), obras en las que ha plasmado intereses propios relacionados con la religión, la filosofía y psicología engarzados en una literatura fantástica moderna.

Creo que en mi obra novelística hay una temática o tendencia, referida a la crueldad humana y la ilusión del amor, como salvación, se podría decir, del desarraigo; el viaje del héroe interior en busca de sentido, y la aventura existencial que esto depara, cuando una persona abandona la rutina y cae, por así decirlo, en desgracia“, compartió vía electrónica. “Es como si la fuerza de las circunstancias empujara al personaje a explorar nuevas realidades, a salir de lo conocido. La mejor metáfora de esto es el viaje, supongo.”

Merecedor en 1995 y 2010 del premio nacional “Joaquín Gallegos Lara” que otorga el Municipio de Quito al mejor libro publicado en Ecuador, Macías comentó sobre el actual premio: “Es el mayor estímulo que recibo, puesto que me permite alcanzar a un mayor número de lectores y me da una tregua económica para ocuparme de la difusión de la obra y de terminar mi siguiente novela con mayor facilidad.”

Pensión Babilonia es una novela multitemática, sin una historia fija; sin embargo a través de ella “se respira la vida múltiple de una sociedad, la ciudad de Quito, con sus distintas contradicciones y avatares“, expresó el jurado en el acta.

¿Qué tan presente está Ecuador en su obra?
En mi primera novela el Quito que habitaban mis personajes era solo un decorado de fondo; en El grito del hada, por el contrario, Quito y los quiteños pasan a ser protagonistas de un drama propio de mi sociedad, histórica y socialmente identificable. Cada vez encuentro un mayor nexo entre mi mundo interior y las relacionen sociales que me definen y que definen, por extensión, a mis personajes.

En México se desconoce la literatura ecuatoriana contemporánea, ¿qué nos puede compartir para acercarnos a ella?
Para acercarse a la literatura ecuatoriana contemporánea recomendaría leer novelas como Polvo y ceniza, de Eliécer Cárdenas, Entre Marx y una mujer desnuda, de Jorge Enrique Adoum, El viajero de Praga, de Xavier Vázcones, entre otras. Creo que Ecuador se ha mantenido separado de Latinoamérica como una isla cultural, sumida en su propia identidad de país pequeño y rural, que despertó recién a finales de siglo a una visión cosmopolita de su existencia, de su singularidad e identidad con el resto de la región. Creo que estamos en un boom de nueva literatura, saliendo de este aislamiento, poniéndonos en el plano de una universalidad expresiva, sin desmedro de lo local, por supuesto. Gran parte de la literatura relevante de mi país muestra la lucha de un personaje por liberarse de los atavismos morales, por ejemplo.

Puedo decir que en mi país, al menos, la literatura tiene una difusión restringida. Dentro de este límite, ya de por sí estrecho, la literatura anglosajona es la que más se lee. En Ecuador hay un “mirar hacia fuera”, dentro de la esfera de la cultura, que está ahora siendo criticado y contrarrestado por el surgimiento de cierto nacionalismo cultural, bastante sano por el momento, pues nos permite autoaceptarnos, dejar de mirarnos como inferiores en ojos ajenos, salir del europeocentrismo. La decolonización es acá un tópico de moda: las políticas culturales del Gobierno se diseñan sobre ella, por ejemplo. Sin embargo, no es un nacionalismo chato ni excluyente.

¿Hay algo más importante que la literatura?
Más importante que la literatura, por supuesto, es el amor.

Finalmente, por mera curiosidad ¿a qué novela le quitaría el nombre del autor y le pondría el suyo?
Si yo pudiera quitarle el nombre de su autor a una novela, para ponerle el mío, creo que sería Sobre héroes y tumbas, de Sábato. Encuentro mucha afinidad entre su narrativa y la mía, en ciertas ocasiones, con las respectivas disimilitudes.