Trabajos del reino, de Yuri Herrera

Por Walter Jay.

Un hombre marginado desde su nacimiento, pero con el talento suficiente para cantar y escribir canciones, conoce una noche, en una cantina, al dueño de un cartel de narcotráfico. No lo mira como todos, con temor y a la distancia mientras hacen suposiciones sobre su poder, mira al narco, al Rey, de cerca, desplegando su señorío, acribillando a un cliente que sobajaba el honor del Artista. El Rey reconoce el talento del marginado y lo marca. Nunca nadie lo había hecho antes, así que el Artista decide unírsele para escribir su historia en corridos. Accede así a su corte y, en poco tiempo, se convierte en uno de los favoritos, mientras va descubriendo todos los movimientos internos.

Sicarios, cortesanas y traidores constituyen este reino en el que Yuri Herrera (Actopan, Hidalgo, 1970) nos sumerge con palabras contadas, precisas, con las que se sumerge en un fenómeno actual, desde un ángulo que le permite entrar en el sistema del narcotráfico sin caer en el periodismo ni enrollarse de manera directa en sus formas. Reconstruye el mundo interior de un cártel, donde todo parece bajo control: un mando que protege, que da seguridad, que cuida, que brinda felicidad a raudales mientras no existan vientos que devuelvan la conciencia y deje claro que el reino es de papel, que se está vivo en calidad de mientras.
Con estas circunstancias, el autor también subraya la cultura popular mexicana y las fallas del viejo sistema en el país, que el poder siempre utiliza a su favor.

El Rey, como en todo reino, debe cuidarse de los suyos que ambicionan el poder, de las bandas rivales, de la policía y del ejército, pero sobre todo de sí mismo, de sus malos fantasmas y la superstición, que en esta historia es alimentada por una bruja, que desea colocar a su hija, Cualquiera, como la reina. Pero el Artista se enamora de Cualquiera, se vuelve indispensable al Rey, atestigua las conspiraciones en su contra, descubre lo que realmente conforma el poder y el sentimiento de lealtad que tanto se había alimentado comienza a desdibujarse. (Si no reconozco mi propia valía me conformo con lisonjas, si la veo, todo cambia.) Y el Artista cambia, se transmuta, mueve la historia y a todos los que habitan el reino. El poder resulta una bola de fuego con la que se pueden hacer malabares para impresionar al otro; intentar apresarlo y retenerlo es arriesgarse a que lo consuma todo entre sus llamas.

La única vez que Lobo fue al cine vio una película donde aparecía otro hombre así: fuerte, suntuoso, con poder sobre las cosas del mundo. Era un rey, y a su alrededor todo cobraba sentido. Los hombres luchaban por él, las mujeres parían para él; él protegía y regalaba, y cada cual, en el reino, tenía por su gracia un lugar preciso. Pero los que acompañaban a este rey no eran simples vasallos. Eran la corte.”

Trabajos del reino es una novela breve, de lectura ágil, dividida en capítulos pequeños, donde sobran las descripciones y la atención se centra en lo importante, en lo esencial, en la búsqueda que hace cada uno de sus personajes para salvarse de sus propios infiernos. Un juego del que, como apunta el propio autor en su historia, pocos quieren enterarse. Una novela que irremediablemente refleja lo que es y vive el México actual.

Lobo sintió envidia de la mala, y después de la buena, porque de pronto comprendió que este día era el más importante que le había tocado vivir. Jamás antes había estado tan próximo a uno de los que hacían cuadrar la vida. Ni siquiera había tenido la esperanza. Desde que sus padres lo habían traído de quién sabe dónde para luego abandonarlo a sus suerte, la existencia era una cuenta de días de polvo y sol.”

Herrera, Yuri. Trabajos del reino. México: Fondo Editorial Tierra Adentro, 2004. Premio Binacional de Novela Border of Words 2003.

Herrera, Yuri. Trabajos del reino. España: Periférica, 2008. I Premio ‘Otras Voces, Otros Ámbitos’.