Dibujos, de Franz Kafka

Por Sergio Loo.

Se dice que Kafka dibujó mucho, que en el archivo de Max Brod -albacea del autor después de muerto y por quien se publicó la obra inédita, incluyendo la epistolar- existen más de estos dibujos y que la heredera de Brod no permite el acceso a ellos. Los dibujos publicados se rescatan de diversas publicaciones, de manera que, a veces, ni siquiera se tiene el dato del tamaño o el paradero de las versiones originales.

Basado en una edición alemana del 2006, Dibujos es un gran trabajo de diseño, una especie de libro fetiche (pasta dura, obviamente) donde las imágenes son lo principal y, acompañándolas (ilustrándolas) algunos fragmentos de textos de Kafka. De hecho, tan secundarios son los fragmentos escritos, que el propio diseño juega con ellos y hace figuritas.

Los dibujos en sí, son muy desiguales, se nota que son de periodos distintos y hechos con intenciones variadas. Están las figurillas negras, famosas por ser empleadas muchas veces en las portadas de los libros de Kafka (Diarios, publicado por TusQuets, por ejemplo), pero también otros, digamos, más académicos, que parecen ejercicios de copia de algún cuadro famoso (Franz era gran aficionado a las artes plásticas, incluso entabló amistad con artistas de la época), otros como partes de sus cartas, anotaciones, juegos. Y aunque el estilo puede variar mucho de una a otra viñeta, todas demuestran una gran soltura en el trazo, líneas dinámicas, gestos caricaturescos, acordes a sus narrativa expresionista.

Si no fueran de Kafka, por supuesto que no habrían sobrevivido estas imágenes. Pero lo son, y con ellas crece un poco más nuestro conocimiento del imaginario de este hombre orejón, bizarro, maravilloso.

Kafka, Franz. Dibujos. México: Sexto Piso, 2011.