Caravantes D.F. Tour de cuentos y alacranes

Por Jonás “Eveready” Domínguez

I was only a small child / When the thought first came to me
That I’m a son of a gun and the gun of a son / That brought back the devil in me

-Axl Rose.

Caravana por el Distrito Federal

En el libro Despertar con alacranes es visible un sistema de referencias que permiten ubicar aspectos tanto autocríticos como sarcásticos del propio autor, Javier Caravantes (Atlixco, 1985).
De tal modo, tras su presentación oficial en la ciudad de Puebla, Caravantes se propuso confrontar su narrativa ante un ejercicio crítico que trascendiera lo local/regional. Eligió la ciudad de México, por lo que realizó un microtour en el que diversos autores comentaron algunos de los 12 cuentos que integran su primer libro…

Caravantes en Talavera

La casa Talavera, en el famoso barrio de La Merced, fue sede de la primera presentación en el D.F. de Despertar con alacranes. El escritor Miguel Ángel Hernández Acosta disintió con aquellos que han mencionado que que los cuentos de Caravantes responden a una literatura del desencanto: “No estoy de acuerdo con ello: a mí me parece que los jóvenes que habitan este libro sí tienen una razón para estar desencantados: el fracaso, pero lejos de conformarse con él, siempre se dan otra oportunidad para volver a intentarlo“.

Despertar con alacranes, presentación en Casa Talavera

Por su parte, el escritor Eduardo Parra Ramírez se centró en delinear los cuentos que integran este volumen: “A pesar de ser un libro debutante, se evidencia una destreza a la hora de proponer una historia, así como dominio de la técnica“; sin embargo, abundó, el cuentario llama la atención porque: “uno se relaciona con la buena literatura a partir de una valoración autobiográfica y uno relaciona sus emociones con las emociones de este libro. Hay algo que nos toca. Y tiene que ver con algo íntimo que el autor nos quiere decir“.

Caravantes tlalpeño

Al siguiente día, la presentación se realizó en la librería “Elsa Cecilia Frost” del FCE.
La narradora tijuanense Sidharta Ochoa replicó la breve reseña que apareció ese mismo sábado en el suplemento Laberinto de Milenio diario: “De acuerdo a la tesis sobre el cuento de Piglia, el libro de Caravantes cumple con la primer tesis: un cuento siempre cuenta dos historias.”
Caravantes “demuestra el oficio literario, los textos pulidos, la trama bien delineada. Aunque se desarrollan en Atlixco Puebla, los lugares en los que ocurren las acciones que llevan a cabo sus personajes; sobre todo este personaje principal que vemos crecer y caer” ya que si bien, en estos cuentos “no hay polifonía, el libro no es predecible, al contrario, lo que quiero decir es que su estilo no se modifica drásticamente, se sostiene. Los cuentos no son islas en este libro“.

Por su parte, el narrador Hugo César Moreno Hernández, compartió su particular lectura: “Nadie es inocente, nadie nace con alas y todos tenemos en el alma un puchero con la forma de la glándula donde los alacranes producen su veneno y eso nos da energía para levantarnos todos los días, a pesar de no soportarnos. No hablo de maldad pura, eso Arthur Machen ya lo dejó muy claro: el animal humano no es capaz de la maldad pura. Hablo de cometer el crimen de la existencia. Javier Caravantes muestra una colección de postales donde esto es fehaciente y se ilumina con la inutilidad y la banalidad del mal inscritas en la toma de decisiones. Sus personajes toman decisiones y con eso se dañan y dañan a los demás y siguen viviendo con remordimientos y pedazos de carne en las suelas de los zapatos“.

En este álbum de la pequeñez humana escrito por Caravantes, la entrada y la salida tienen la belleza del cadáver violáceo“, dijo el narrador mexiquense, resaltando dos de las historias por su “contundencia y filo por los que podemos iniciar el conocimiento sobre el crimen de existir: San Cristobal realiza el milagro según indica el incomprensible proceder de la divinidad: toma un par de vidas para destruir otra que apenas inicia y ya se ha envenenado con esperanza y sinrazón. A pesar de la geografía inconexa con su lenguaje, la postal, desterritorializada, puede elaborar como con filigrana el padecer de millones de cucarachas invasoras, sus dolores y anhelos pueden estar sobre cualquier filo de frontera, pero siempre según la lógica sur-norte. Del sur al norte: de Argelia a Francia, de Honduras a EU, incluso oriente occidente, no importa, el asunto es el desgarre y el desierto que si bien, en la geografía donde se sitúa San Cristobal no hay desierto, si hay una profunda desertificación de la existencia“.

Reiteró que en la crudeza de estas narraciones, los personajes “al fin desenlazados del frenesí masivo, regresarán a sus casas para inventarse inocentes. Pero nadie es inocente. Así se deja ver en Despertar con alacranes“.

Luis Bugarini cerró la tanda de comentarios argumentando que en este volumen “las piezas son muy ceñidas y discretas. El registro es aséptico aunque no deja de lado la oportunidad para consignar un alejamiento personal de la monserga y los ejercicios de barroquismo“. Se trata pues, de un “libro de horas y bestiario a un tiempo, un paseo a lo largo de la edad vertebral”.
Para el crítico literario, Caravantes “entrega un libro cuyos bordes gotean. Rebosan de la sustancia de la vida (…) no se pierde el recuerdo de la adolescencia, ya que sus descubrimientos -o ‘epifanías’, como ha dado en llamarse a estos hallazgos súbitos-, siguen alimentando nuestra idea general del mundo, de la vida y hasta de las relaciones más perdurables“.
Cuentos con rasgos de intimidad. Un aspecto que el propio autor confronta durante sus lecturas, en las cuales, lejos de sentirse el rude boy de la narrativa poblana, confesó sentirse “un tanto vulnerable al leer estos cuentos“.

Caravantes, Javier. Despertar con alacranes. México: CONACULTA-Fondo Editorial Tierra Adentro, 2012.