Sombra-Reflejo de Aldo Rosales Velázquez

Por Salvador Mariscal.

Para el atleta y el perdedor que aún sufre, los descansos entre los rounds forman parte de una melodía sin compás. Como sombras, seis momentos pueden multiplicarse o dividirse, pues en la mente de un hombre que es golpeado y debe subir los brazos; sólo mantenerse de pie es lo importante; distorsionando el tiempo y la existencia.
Aldo Rosales Velázquez continúa el tejido intertextual de sus hombres fuertes en mentes de cristal con Sombra Reflejo, conformado por una docena de cuentos cuyos héroes son aquellos atletas de los rings: victoriosos, perdedores, llenos de sangre y adrenalina; pero derrotados por la vida, cuya pasividad sólo se manifiesta en lo emocional. Los perdedores siguen enfrentando el ego que los impulsa; los victoriosos, la gloria que se esfuma por cada arruga en el rostro.
Los personajes de Rosales Velázquez siguen en la búsqueda de una victoria, porque no hay verdades existenciales; sólo dolor. Fantasmas que nunca bajan del cuadrilátero, y que sólo con el ritual masculino alcohólico, se abrirán las venas para descubrir sus transgresiones, para preguntarse el porqué de sus penas: “La victoria es una cosa muy dulce, mucho. Y como todo lo dulce, entra rápido a la sangre, al cuerpo, y pides más, no te importa cómo”, nos dice el hombre perdido.

La tesis de estos cuentos descubre ese desdoblamiento doloroso, ese reflejo de una anárquica melancolía, entre el artista del deporte de contacto y la vida real; cuya recompensa es el exilio, la paranoia, enfermedades mentales sin tregua, violencia, violaciones, entre otras. Sólo para decirnos que la maldad del mundo cotidiano es más grande que aquella que enfrentan con los puños. Cuentos como Vigilia, Un lugar del que normalmente no se vuelve, Los murmullos, Uno o dos segundos y La oración del tiempo configuran perfectamente las preocupaciones del autor, la derrota emocional de aquellos cuyos recuerdos se mezclan con el triunfo y el dolor de los miembros derrotados. Sin embargo, no por ello su manufactura y diseño narrativo sean menores ni predecibles; Rosales Velázquez le importa más la actitud hacia los personajes, a quienes el autor expone en toda su tristeza al lector, mientras que, por otro lado, le enseña a ver a estos personajes, reducidos a la mediocridad, con la mayor ternura, y amarlos al final.

Siendo así, el triunfo de esta colección, es el cuento Carrera. Una entrevista entre un periodista y el espectro de un luchador que ha perdido todo, donde el estado moral de sus personajes es primero, la historia viene a segundo, juntando las técnicas del modernismo narrativo como los autores del posmodernismo latinoamericano (podemos rastrear la herencia de autores como Alfred Döblin, Roberto Bolaño, Javier Marías, Eusebio Ruvalcaba, Regina Swain, entre otros), junto con las narratológicas vanguardias del multimedia.
El brío de estas historias, (así como sus otras colecciones de cuentos) nos permitiría ver en unos años, que Rosales Velázquez tendrá la creatividad y fuerza para poder crear una obra imponente, un tótem del realismo emocional que tanto pelea por crear: ¿Quizá un equivalente a Berlin Alexanderplatz? Uno puede esperar y creer.

Rosales Velázquez, Aldo. Sombra Reflejo. México: Fomento Editorial BUAP, Colección Extra(e)ditados, 2017.