‘Tony ninguno’ es un relato de violencia de género: Andrés Montero

Por Jonás “Eveready” Domínguez

Tony ninguno (2016) es la novela ganadora de la décima emisión del Premio “Elena Poniatowska” que otorga el gobierno de la Ciudad de Mexico. Concedida por un jurado conformado por Guadalupe Nettel, Élmer Mendoza y Lina Meruane, se trata de la primera novela del escritor sudamericano Andrés Montero (Santiago, 1990), publicada por la editorial independiente La Pollera Ediciones. El título requiere una aclaración: en Chile a los payasos se les dice Tony, de manera que refiere a un payaso adoptado por los miembros del ‘Circo Garmendia’ tras el abandono de un árabe que lo dejó ahí a resguardo cuando niño, en un acuerdo que incluía los dos tomos de Las mil y una noches.

En la obra de Montero, la lectura de Las mil y una noches conlleva una intertextualidad con el relato narrado por una trapecista quien, tras sufrir un accidente, deleita al público función tras función como cuentacuentos de los relatos enmarcados del Medio Oriente. Sin embargo, no todo es aplauso y sonrisas, leer la totalidad de la obra mítica árabe implica sortear cierta maldición o conseja popular: la muerte.

Si el mundo es un circo, entonces el que Montero recrea, no está exento de soledad, desolación, hambre, ira y violencia. Y es justo a través de la violencia de género como esta novela, sutilmente, aborda el tema de los feminicidios que se propagan en los pueblos de América Latina. “Justamente había leído 2666″, aclaró el autor a los asistentes al foro nombrado precisamente “Roberto Bolaño” de la XVII Feria Internacional del Libro en el Zócalo de la Ciudad de México. “Es un tema tan actual pero que he leído desde la crónica o el periodismo. En Chile no he visto obras que desde la literatura, desde la ficción, propongan una reflexión sobre esta situación”, compartió.

El niño que es un poco autista, un poco turbio, es bautizado como ‘Shariyar’, igual que el sultán de Las mil y una noches, porque había llegado al circo con los libros. Muchos años después ‘Shariyar’ al escuchar escondido entre el público las narraciones de la trapecista cree que ella es ‘Sherezade’ y que le cuenta los relatos a él; y él, un niño sin historia, sin sangre, comienza a creer que es un rey y que está destinado a asesinar mujeres“, espoileó.

Divida en tres partes, la novela de Montero se caracteriza por su estructura de teatro clásico y una oralidad intermitente, donde se rinde homenaje al circo y a la literatura y en la que existe un juego entre la verdad y un imaginario de ilusiones. “Creo que todos somos un poco lo que nos hemos contado de nosotros mismos. Un amigo cuentero decía que el hombre es sobre todo lo que se inventa más que lo que vive. Lo que me gusta de ‘Sherezade’ es la idea de que ella contaba cuentos para sobrevivir“, concluyó el también narrador oral chileno.