Existencialismo mágico en Cuando la lluvia llega

¿Cuál es la acción en la reflexión?

Esa pregunta anima la idea de construir personajes en qué la conciencia se despedaza y se rehace frente a la realidad. Una literatura que busca describir la conciencia que piensa la acción también es parte de lo que vengo hablando del existencialismo mágico.Principalmente en relación a las perspectivas que se establecen a los hechos latinoamericanos de desencanto y encanto en la vida cortada por urbes gigantes. Aquí quiero remeter a mi libro de cuentos, Cuando la lluvia llega[1], además de trabajar otras referencias.

En ello busqué trabajar personajes reflexivos en Ciudad de México y São Paulo. Los cuentos giran en torno a sus reflexiones frente a los desafíos que la ciudad los presenta, como enigmas a partir de esos dos monstruos de la modernidad latinoamericana. La lluvia es parte de un tipo de gran hilo conductor, como también un personaje que externaliza su conciencia y diálogos internos.

el sueño como solución existencial

Las coordinadas del existencialismo mágico es la acción desde dentro de la reflexión, de forma qué la conciencia navega en los desafíos del real. Los sueños rompen ese realismo al darles soluciones mágicas a sus conflictos internos. El niño de Recuerdos quema la muñeca de su hermana pues es inseguro frente al caos de los adultos, y refleja eso por medio del mal que contiene las embrujadas muñecas. En esa catarsis mística, él percibe que el adulto también es frágil en medio a sus desafíos de niño que crece ante los enigmas de los demás.
El sueño nos puede agarrar despierto y los símbolos tomaren cuenta de nuestra conciencia creando su propio espacio y cadenas de acciones donde el qué-hacer existencial es la mezcla de sombras fantasmales torturando nuestra culpa, como en el cuento Verano de 1994.
El sueño puede ser caótico, puede tomar a los propios personajes y hacerles romperse en pedazos, tragados por sus propios desafíos y tornarlos fragmentos que son la propia reflexión. Pienso en los personajes de Beckett que trotan en medio al caos humano y así rompen con la seriedad del real, cuando Molloy es adoptado por una mujer y es tratado como un perro. O en algunos de sus relatos, como en el “mi primer amor”, que todas las cuestiones más simples de la vida, como en que trabajas, donde vives, es un misterio, y la vida parece una pesadilla absurda.

El peso de elegir

Volviendo a Cuando la lluvia llega. La existencia es el real que se coloca en los problemas de la ciudad, como las decisiones que los sujetos toman los hacen condenados a su propia esencia.
¿Hasta qué punto la ciudad se torna nuestra propia conciencia? ¿Nos hace autómatas?
Esa idea sartreana de la libertad como un hecho pesado, una decisión y una angustia frente a nuestras elecciones es la escisión ante a lo que se queda de las sociedades tradicionales latinoamericanas que nos ubicaban y nos daban funciones, preservando nuestra conciencia de decidir. Claro, la gente se coloca en posiciones sociales. La volantera del cuento Ojos en medio a la muchedumbre es parte de la mecánica del trabajo cotidiano, pero ella piensa y tiene de dar un sentido para sus días, para la relación que establece con sus amigos y amores efímeros: aquellos que toman su volante.
¿Los devaneos y el delirio de poder viajar al sol esconden los símbolos mágicos de los días? Así la volantera busca las grietas encantadas en medio del centro del universo de São Paulo, sus rascacielos y la bandera imperiosa.

La conciencia que se externaliza

Hegel en su fenomenología del espíritu trae la dialéctica del ser y ese trotar por el real como siendo el camino de la conciencia hacia sus diversos trayectos de la búsqueda por la esencia, donde:
se da el movimiento interior del ánimo puro, que se siente a sí mismo, pero se siente dolorosamente como escisión; es el movimiento de una infinita nostalgia, que tiene la certeza su esencia es aquel ánimo puro, un pensamiento puro que se piensa como singularidad de que es conocida y reconocida por este objeto, precisamente porque se piensa como singularidad”[2] (p. 110).

Sí, la máxima existencialista, la existencia precede la esencia, es distinto del idealismo alemán, pero también es cierto que ese movimiento nostálgico del pensamiento que se piensa, de que habla Hegel, puede darnos coordinadas en el ejercicio de la creación de personajes que se visualizan a sí mismo y luego ven a los demás como un caminar por medio de un tipo de estética y acción que encarna sus nostalgias, sus plenitudes y los dibujos vivos que podemos encontrar en nosotros mismos.

Por eso en ese libro utilicé el narrador como un tipo de conciencia que camina por los personajes y los evoca: “tú eres un cobarde”. Sí. Eso es un juicio de valor. No mío claro, pues los personajes construyen su propia moral y van delineando a lo largo de sus decisiones, de su esencia que se va construyendo y hacen de la moral, metafísicas que les da su propio clímax.

Cuál moral

En ese sentido la moral en los cuentos reflexivos es un color vivo. ¿Cómo no tornarse moralista? Es necesario dar vida a los personajes y a su propia moral. En el existencialismo el tipo de moral tiene que ver con las consecuencias de sus decisiones y acciones. El infierno es el otro y la realidad que se crea entorno a los sujetos. En ese punto el personaje tiene que ver con la reflexión como un espejo de la realidad. Sus ideas, argumentos y memorias como parte de una conciencia que se forma con sus miedos o fortalezas.

Hay personajes que pueden elegir salidas satisfactorias. Otros que se encuentran en callejones sin salida. No hay mesías, no hay salvación en el escape a sus propios demonios de sus elecciones pasadas. Así el personaje puede tornarse un no personaje sin lugar navegando en medio al vacío. La ciudad se impone como jueza, aunque el hecho de que sea o no sea nuestro verdugo sea también nuestra responsabilidad.

Esas reflexiones que caminan por la lluvia mantiene la literatura como la busca de un tipo bello, por el rediseño de la vida. Los sentimientos dolorosos, su tragar por la realidad y mismo el fracaso, derrota o personajes que acaban siendo molidos por sus propias decisiones ejercita lo bello por la falta, por el vacío y por la dureza.

Hay una carencia afectiva en nuestra sociedad que nos coloca en callejones de mimetizar idiotismos que banalizan los sentimientos. Desde sensacionalismos baratos a búsqueda por gatos que nos exprese nuestra propia humanidad sensible. Parece que la solución frente al cursi-kit está en el cinismo y en la indiferencia.

En la narración apenas angustiante encontramos con la sobriedad frente a un mundo muy oxidado por la embriaguez del happy end de las películas de perro. Necesitamos de la violencia, de personajes cínicos, locos, sin una moral definida.
Así el ordinario es bonito, es decir, la ironía frente al exagero del cursi y del lirismo sobre el personaje Piel Divina de Bolaño en Detectives Salvajes. Aquí la ironía es bonita como arte de conectar el extraordinario con el ordinario. Aunque la muerte miserable de ese personaje y su último amor resplandece sentimiento y compasión, lo que la ironía cede a la generosidad. Eso nos abre la ventana de pensar personajes compasivos y amables.

¿Es posible pensar una literatura generosa que no sea ingenua?

El pensamiento se escinde de su propia materia para tornarse una metafísica. Los sentimientos se reflexionan en acciones y sentimientos de personajes que pueden también ser compasivos, de niños que pueden expresar formas de humanizar a los demás por su ternura.
La compasión, los sentimientos generosos frente a la violencia es un tipo de estética de rasguñar en las piedras lo que es bonito. La literatura de Guimarães Rosa recoloca las palabras en el personaje Miguilim, un niño y todo su encuentro con las tristezas de la vida. Donde la narración del autor brasileño alarga palabras como amooorrr. Así sentimos ternura por el niño y por la forma cómo lidia con los desafíos del mundo.
De alguna forma, por lo menos en la primera parte de Cuando la lluvia llega[3], es mi intento, recolocar la magia en las existencias de los personajes en la ciudad. Al mismo tiempo que busca lo translocal, la simetría entre sentimientos de personajes en los monstruos de Ciudad de México y São Paulo. Es decir, conciencias que caminan por las grietas de ciudades que buscan desesperadamente por piso frente al desvanecer de las estructuras frente a la lluvia.

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[1] Libro en preventa

[2] Hegel. Fenomenología del espíritu. Fondo de Cultura. México: 2017.

[3] – pues las otras partes los personajes si pierden y son tragados como conciencias que vagan por un no-lugar