Una semana negra tres equis

En este año, el Premio Dashiel Hammett a la mejor novela de género negro se concedió a la crudelísima Madrid:frontera, de David Llorente, calificada como un excelso experimento literario; mientras que el Premio Memorial Silverio Cañada a la mejor primera novela de género negro se otorgó a El peso del alma, de José María Espinar, protagonizada por el hiperbólico detective ‘Milton Vértebra’.
Además, el Premio Rodolfo Walsh a la mejor obra de no ficción de género negro se lo llevó La tinta del calamar, del también periodista Miguel Barrero, quien rescata un crimen irresuelto en Rambal; el premio Celsius, a la mejor novela de ciencia ficción y fantasía fue para la irreverente historia de Róndola, de la grafómona Sofía Rhei; y el Premio Espartaco a la mejor novela histórica lo ganó El impresor de Venecia, de Javier Azpeitia.

Con los galardones cierra la tradicional Semana Negra, que se realizó por trigésima ocasión, este año del 7 al 16 de julio. Ya el sábado 8, cuando el Tren Negro partió de la estación de Chamartín rumbo a Gijón, los más de 100 escritores ibéricos y una decena de autores latinoamericanos, lucían entusiastas. Entre los muchos asistentes, fueron visibles Rosa Montero y Laura Restrepo, los nóveles Tomás Bárbulo, Javier Castillo, Agustín Martínez, Leandro Pérez y Chesús Yuste, los historietistas Iñaki Echeverría, Lluis Juste de Nin y Carme Solé (autora del cartel de SN XXX y ganadora del Premio Nacional de Cómic de Cataluña por La cruzada de los niños), los mexicanos Emiliano Monge, Fritz Gloeckner y Paco Ignacio Taibo II, así como los argentinos Carlos Salem, Tatiana Goransky y Marcelo Luján, vencedor el año pasado del Dashiel Hammett, galardón que obtuvo el ya mencionado PIT II en tres ocasiones, igualado sólo por Andreu Martín y seguidos, en dos ocasiones, por Guillermo Saccomano, Leonardo Padura y el finado Juan Hernández Luna, hoy convertido en escritor de culto.