Entrevista a Luis Panini

Un cuerpo inerte que aparece de repente frente a un edificio en una calle cualquiera de una ciudad cualquiera. El cuerpo de un joven que parece haber caído desde la azotea, pero al que ninguno de los pocos vecinos que se asoman a ver que ha pasado al escuchar el golpe conoce. Un cuerpo sobre el que se empiezan a agolpar las preguntas, las dudas, pero sobre todo las excusas, pues de inmediato nos damos cuenta de que ninguno de esos curiosos, entre los que se pueden enumerar a un peatón que deambula “como si tuviera todo el tiempo del mundo mientras lame una paleta” o un vecino del edificio frente al que se encuentra el cuerpo, que está más preocupado porque llegue la ambulancia y retire el cuerpo “porque ese espacio lo usa su hijo para estacionar el auto y que no tarda en llegar para comer como todos los días” o un empleado de una funeraria cercana que se niega a detenerse porque va a llegar tarde al trabajo y “su jefe no perdona” o una mujer que regresa de hacer las compras y su celular trae poco saldo “y necesita llamar a su esposo para que pase a recogerme a unas pocas cuadras de aquí”.

Entre ese extraño parloteo que no lleva a nada y que se extiende unos minutos inicia La mala hora (Tusquets, 2016), novela del escritor nacido en Monterrey en 1978, Luis Panini, autor de libros de cuentos como Terrible anatómica, Mala fe sensacional y Función de repulsa, así como de otra novela El Uranista, entre varios más, y que despliega en esta novela una historia que se desarrolla entre el absurdo y la crueldad humana que tendrá el límite temporal de solo una hora: entre las tres y las cuatro de la tarde.

La historia podría desarrollarse como un retrato de los tiempos que corren para una humanidad paradójicamente cada vez más insensible, más deshumanizada, pero la historia dará un giro con la aparición de un extraño personaje, que vestido de frac en esa soleada tarde, empezará a diseminar la inquina contra el joven golpeado que nadie conoce. Con medias verdades, mentiras, silencios, frases que deja sin terminar el extraño personaje terminará provocando una acción brutal, que nadie se esperaba al iniciar la novela.

Panini construye una comedia cruel. Una novela basada en diálogos que nos llevan hacia callejones sin salida pero que nos permiten desentrañar los claroscuros del alma humana. Una novela que lentamente nos deja ver la facilidad con la que los seres humanos podemos cambiar de opinión y el peligro que subyace cuando nos dejamos seducir por nuestros prejuicios más oscuros, más enraizados.

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La novela mantiene a lo largo de esta hora mala un tono entre absurdo y realista, y en el fondo de lo que nos cuentas subyace una pregunta: “¿es posible que esto fuera real en algún momento?”
A mí me vinculan con el humor negro y el absurdo, y es algo que yo disfruto mucho escribiendo, pero creo que hay dos tipos de humor negro, según yo, y es que hay un absurdo que no tiene ningún soporte detrás y eso me parece muy chapucero, porque creo que irónicamente lo que define al absurdo, lo que impera en el absurdo es la lógica, porque justamente lo que tiene que romper el absurdo son las leyes de la lógica, entonces siempre tienes que tener en cuenta una lógica establecida y lo que está confrontando ese absurdo. En ese sentido a mí me gusta mucho que mi absurdo sea lógico y lo favorezco muchísimo, siempre busco que haya una gran investigación detrás de lo que escribo, jamás me permitiría escribir algo simplemente absurdo, me gusta explorar el absurdo de una manera bastante seria, aunque esta novela es muy lúdica, lenguaraz, y según entiendo hacer reír a los lectores, pero también nuestra “vida real” puede ser tan absurda, y lo que trato de capturar es la vida que sucede en espacios públicos, en las banquetas, que es en donde, según yo, transcurre buena parte de nuestra vida real, y por eso trate de situar la novela en ese punto. Para mí el espacio físico es muy importante, algo que tal vez tenga que ver con que mi formación académica es como arquitecto y siempre trato de compaginar un poco la arquitectura o el elemento urbano, porque es donde el juego se juega y debe ser tan importante como cualquier otro personaje; es así como busco mezclar lo extraño, lo inesperado.

Justo el espacio público ha dejado de ser un espacio común en la vida contemporánea, lo vemos un poco en la forma en la que los personajes se relacionan, cada uno trae su teoría de lo que le paso al chico pero ninguno está dispuesto a ayudarlo.
De algún modo en la novela, uno de los ejes temáticos, es la indiferencia ante la desgracia humana, como nos hemos desligado tanto y a veces solamente queremos participar como espectadores, pero nunca como un partícipe activo brindando ayuda.

Estos prejuicios terminan convirtiendo una historia en algo que se multiplican, se exacerba y terminan mal…
Creo que este tipo de historias, de alguien que es encontrado tirado en la calle y que nadie lo ayude y que más que ayudarlo cuestione porque está tirado y herido en la calle, es triste y aterrador, pero puede pasar en cualquier lugar, por eso la ciudad de la novela no tiene un nombre definido, ni siquiera los personajes tienen nombre, porque por otro lado me agrada la idea de que esto pueda ocurrir en cualquier lugar, con cualquier tipo de gente, porque creo que la manera en la que fui perfilando a los personajes para que representará a la sociedad a través de estereotipos, y sobre todo me interesaba que los personajes se convirtieran en espejos de los lectores, en donde tú mismo como lector pudieras verte reflejado, tal vez no completamente, pero sí una parte, tal vez alguna opinión, los personajes van llegando con sus propias opiniones, ideas y prejuicios sobre lo que sucedió, porque para mí el gran tema de la novela tiene que ver con la maleabilidad de la psique colectiva y ver que tan fácil resulta cambiar la opinión de un grupo de personas, como de pronto puede llegar un personaje, que en este caso se sugiere en la portada, y llega y cambia la conciencia de los que están ahí, poco a poco.

El único personaje que parece tener una opinión diferente sobre el pasado del chico es el vendedor de jugos y agua, y justo dentro de la visión prejuiciada que se puede tener sobre la realidad, podríamos pensar que es el menos educado, justo porque su trabajo es en la calle.
Yo quería que fuera el más informado justo porque vive y trabaja en la calle y eso le da una visión más realista de cómo somos los seres humanos. Es un poco irónico, porque por algunos momentos, él es la voz de la conciencia, la voz de la razón, pero finalmente llega a cometer algo muy atroz, es el que cambia su forma de pensar, que creo que es algo que sucede con mucha frecuencia, yo mismo me puedo ver reflejado en el vendedor ambulante porque si yo estuviera en una situación parecida yo ofrecería mi ayuda, soy una de esas personas que se detendría, a pesar de que soy un poco misántropo, cuando sucede algo serio esa humanidad me impulsa a hacer cosas, a ayudar, pero también me veo reflejado en el mago, sobre todo por su sentido del humor, en la forma que habla, en cómo se dirige a los demás, en su sintaxis, que es algo que también me permití desarrollar en esta novela, porque como lo dices, es un vendedor ambulante muy educado y algo que siempre me ha parecido aborrecible es tratar de imitar a la realidad, porque estamos escribiendo ficción, estas creando un universo en donde tú les das las reglas a los personajes, les da la voz que tú quieres y para mí es muy divertido de pronto hacer que mis personajes hablen con un habla muy distinguida, precisa y educada, me gusta mucho ese contraste, quizá lo aprendí un poco de David Foster Wallace, ya que sus personajes tienen una articulación perfecta, sin importar quienes sean, y eso siempre me ha gustado, es un escritor que forma mi escritura, también creo que la novela tiene un poco de humor a lo Juan José Arreola, que es uno de mis escritores favoritos y se refleja un poco en la contraportada, en donde destacan que puse juntos a Arreola y a Kafka a dialogar en un episodio de La dimensión desconocida que se vuelve un poco absurdo y finalmente es lo que me interesa con cada libro, creo que en cada libro me impongo un reto y en La hora mala la pregunta era si puedo escribir una historia en “tiempo real”, ¿cómo lo voy a hacer? Y mientras escribía tenía que releer en voz alta los diálogos para estimar cuánto tiempo tomaría algunas acciones narradas para determinar en qué minuto de la historia iba. Ese fue uno de los retos de esta novela, a diferencia de El uranista, cuyo reto era escribir una novela sin diálogos o solamente dos diálogos pequeños. Cada libro es una oportunidad de reinvención, de reinventarme como autor. Me seduce la posibilidad de construir una obra que yo no considere como una obra total sino que cada libro sea distinto al anterior, ofrecerle a los lectores algo nuevo, que no repita un libro que haya funcionado, no creo en las fórmulas y no me interesa repetirlas porque creo que es deshonesto con el lector.

¿Y cómo es construir una novela en tiempo real, con personas específicos, unos que desaparecen y otros reaparece posteriormente?
Esta es una historia que sucede en tiempo real lo cual no me permitía construir la historia de cada uno de los personajes, pero también es cierto que la apuesta es porque la novela existiera a partir de las tres de la tarde y que dejará de existir a las cuatro de la tarde, entonces en este universo no importa lo que suceda fuera de esa hora mala. La construcción se dio a partir de apuntes que fui haciendo, nunca escribo bajo el imperio de la emoción, siempre se me ocurre una idea y la apunto, y durante años voy tomando apuntes, quizás para esta novela tome apuntes durante cinco años, pero al principio se me ocurre una idea que dejo descansar y después cuando la revisitó y sí me sigue despertando la curiosidad creo que puede tener potencial para convertirse en un relato o en una novela corta o en una novela de mayor longitud, hasta que finalmente tengo que decidir que texto tengo que atacar de las varias ideas sobre las cuáles he tomado apuntes.

¿Es posible no repetirse en la literatura, en la creación?
En el arte es complicado, en la música es casi imposible, reinventarte completamente, en el cine tal vez puedas hacerlo, conozco a un pintor alemán, Gerhard Richter, del que tuve la posibilidad de ver una exposición hace unos años, y cuando salí del museo tuve la sensación de haber visto una exposición colectiva. En literatura es sencillo repetirse, pero todo tiene que ver con qué tan dispuestos estás en tomar riesgos, sí te gusta la literatura arriesgada, todo tiene que ver con la idea de que no por haber escribo tres novelas sé escribir una novela, justo ahora acabo de comenzar una y la verdad es que no sé qué va a pasar, siento que no sé cómo escribirla, la escritura de novelas anteriores no me da las bases para seguir escribiendo, pero lo sigo haciendo porque siempre es un reto y eso es lo más interesante de la literatura.

En la novela, por ejemplo, un vecino escucha cuando cae el chico pero está más preocupado por la película porno que estaba viendo y que dejo inconclusa. Es un tono deshumanizado, cruel, pero lleno de humor negro, con personajes que funcionan como espejos lo que permite vernos y al mismo tiempo burlarnos de ellos y de nosotros mismos…
No podemos definirnos como buenos y malos, somos más complicado que eso, todos tenemos etapas y decir que eres bueno o malo es una postura en extremo maniqueo, limitante, que para mí no existe. He conocido a personas muy bondadosas capaces de hacer actos muy crueles, y viceversa, también me interesaba explorar eso en la novela, la idea de que nadie es completamente bueno o malo.

Continuando un poco con esta idea de la deshumanización los prejuicios serían el desconocimiento del otro, ¿no?
Esta el refrán “Más vale malo por conocido que bueno por conocer”. Se prefiere lo malo porque ya le conoces y eso es el miedo que nos gobierna a todos, no confiar en los demás, pero hay muchas situaciones en las que todos somos muy desconfiados, pero eso es lo mismo, somos complejos y todo depende de cómo vas solucionando las cosas a tu alrededor.

Tu novela también habla sobre la manipulación. El Mago llega y les dice unas cuantas cosas y todas las personas cambian de opinión y terminan haciendo algo que tal vez nunca pensaron hacer en su vida…
Lo podemos ver en las redes sociales: estamos expuestos a un flujo constante de información, de notas periodísticas, de comentarios de amigos, de comentarios de otras personas, posturas ideológicas, tenemos que estar atentos y respondiendo todo el tiempo a nivel cerebral, estamos formando una opinión constantemente, de la que además no estamos seguros cien por ciento de que proviene de fuentes fidedignas (porque) hay mucha información falsa, sin embargo eso está constantemente alrededor tuyo, y de alguna manera puede terminar manipulando la opinión que puedas tener sobre tal o cual concepto, entonces la novela refleja un poco esto de emitir juicios de valor constantemente, reaccionar de inmediato, está gratificación instantánea de querer tener una opinión de inmediato sobre todo, un poco de eso se refleja en los personajes de la novela.