Entrevista a David Becerril Flores

Un treintañero que vive cómodamente instalado en casa de sus padres y que ha dejado la universidad para dedicarse a un oficio del que desconoce prácticamente todo: investigador privado o detective. Así es ‘Abel Infante’, el desprolijo protagonista de La conspiración en Jericó, la primera novela publicada de David Becerril Flores, con la que se hizo acreedor del Primer Premio de Novela Negra Horizontum, convocado por la revista del mismo nombre.

Al ser contratado por un bella mujer, que le pide que investigue la extraña muerte de su hermano, quien ha amanecido tirado en una cuneta al lado de una autopista, aparentemente ahogado, ‘Abel’ enfrentará a la conspiración que se fragua sobre el barrio bravo y suburbano, al que el autor ha nombrado como ‘Jericó’, que se enmarca en un contexto de una pequeña ciudad que el lector podrá identificar.

Sin embargo, ‘Abel’ está más preocupado por atrapar la atención de su bella clienta que a los peligros de una conspiración política que busca destruir a ese suburbio que se extiende en los límites de la ciudad, y que se ha convertido en el semillero de los pequeños narcos, de los sicarios que ofrecen su vida por unas cuantas monedas, con tal de convertirse en reyes por unos cuantos días. Habrá que precisar que ‘Jericó’ no es el escenario de la novela, pero se convertirá en escenario esencial para entender cuál es esa “conspiración” que nos anuncia el título de esta novela que busca analizar la relación entre la impunidad, el poder y los negocios inmobiliarios turbios, convirtiéndose así en una especie de radiografía de los males que aquejan a nuestra sociedad en años recientes.

Para esta novela Becerril Flores no se detiene en los juicios de valor, ni en señalamientos morales, más bien se centra en el periplo personal de ‘Abel’, quien obtendrá de esta primera incursión varias madrizas, siempre formativas, en su intención por convertirse en un verdadero investigador.

Has escrito varias novelas de corte fantástico, pero ninguna de novela negra. ¿Cómo fue este proceso?
Nunca nadie me había dicho que lo que escribía era bueno hasta que gané el concurso de la revista Horizontum. Todo pasó por la convocatoria para el Primer Concurso de Novela Negra; vi la convocatoria cuando faltaba poco tiempo para mandar la obra y la verdad es que no tenía nada escrito, entonces rescaté al personaje principal, ‘Abel Infante’, a quien ya lo había visualizado para otra historia, a mí me gustaba y decidí involucrarlo en una novela negra y de ahí arranque la historia, con ese personaje. Fue en el transcurso de una semana que concebí la novela, pero la verdad es que jamás pensé que esta puerta a la publicación se me iba a abrir por medio de este concurso. Escribo desde los 19, 20 años de edad, pero no tenía una obra que pudiera decir que era novela negra exactamente, aunque el género me gusta mucho.

El nombre del barrio de ‘Jericó’ por supuesto nos traslada a la Biblia, pero también nos da referencias al castigo sobre los habitantes de esta región en concreto, algo que en la novela también vemos que está sucediendo. ¿Por qué elegiste este nombre?
Hay dos aspectos para haber escogido este nombre, para mí fue muy importante la resonancia de la palabra “Jericó” y ver cómo se escribe y la coincidencia con la palabra México, las mismas vocales en el mismo orden, y lo que eso me permitía era reflejar en un barrio en particular una de las realidades más tristes del país. El pretexto para escogerlo me lo dio una vieja canción del rock mexicano que cantaba Cesar Costa en los años sesenta, que se llamaba “La batalla de Jericó”, y al estar investigando te das cuenta de que en realidad no hubo una batalla sino un sitio en esa ciudad, digamos que esas son las anécdotas o los motivos por los cuáles escogí ese nombre para referirme al barrio.

¿Y cómo fue que pensaste la construcción de este barrio?
Regularmente lo que hago es ubicar a los personajes en un escenario que recuerda mucho a la zona oriente de la Ciudad de México, en el Estado de México, porque es la zona que conozco, es el entorno en donde vivo, veo lo que suceden a mi alrededor y finalmente lo que hago es plasmarlas, porque finalmente es lo que tengo a la mano. No quise a hacer referencias a un espacio geográfico concreto, simplemente digo la zona oriente de la ciudad, pero no quise entrar en detalles y se me ocurrió bautizar como ‘Jericó’ al barrio por distintas circunstancias, es un barrio ficticio que se puede encontrar en cualquier zona marginal de cualquiera de las grandes ciudades del país. No quise mezclar ese punto ficticio que me daba ‘Jericó’ con la realidad, porque finalmente quien lo lea puede voltear a su esquina más cercana y darse cuenta de que se asemeja mucho a la descripción que hago del barrio.

La historia se mueve en dos niveles muy claros, por un lado tenemos la delincuencia que se vive en un barrio y por el otro está el asunto del boom inmobiliario y la corrupción de las autoridades. Pensando en la complejidad de que era una novela corta, ¿cómo construiste este relato?
Cuando vi la convocatoria sí pensé que había un problema que era justo el cómo mantener corta la historia, pues en lo personal disfruté mucho escribiendo la historia y personajes como ‘Angelina’, la prostituta que contrata a ‘Abel’ o el mismo alcalde, o la ‘Vieja Araña’, que es un personaje que ha llamado mucho la atención, entonces eran personajes que daban para más, pero sí yo seguía escribiendo la novela no iba a poder entrar al concurso, justo por esto que señalas, porque me iba a salir de las condiciones que se marcaban en la convocatoria. Me costó un poco de trabajo ajustarme al espacio que se marcaba como límite, aunque esa limitante le permite al lector leer una historia rápida. Platicaba hace poco con un académico y le comentaba que el hecho de que la novela retrate cierto ambiente, ciertas condiciones de vida del lado oriente del Valle de México puede ser una oportunidad muy importante para mí, pues con esta novela puedo abrir un canal de lectores, que a la mejor no tenían pensado en corto plazo leer un libro. Y esa es una responsabilidad, pero tal vez es una oportunidad de generar lectores y eso es algo que a mí me causa más satisfacción, hacer una lectura amena, entretenida que les puede gustar a los posibles lectores, que además se queden con ganas de más y eso fomente un poco la lectura en la zona en donde yo vivo.

¿Crees que ‘Abel’ se pueda convertir en el protagonista de más novelas que pudieran convertirse en una saga?
En lo personal no tenía intención de seguir explotando a ‘Abel’ como protagonista de más novelas, no lo tenía pensado así porque sí creo que es necesario ver la respuesta y la aceptación que pueda tener la novela por parte de los lectores, entonces a reserva de eso creo que no, pero también debo de comentar que la respuesta por parte de las personas que ya han podido leer la novela ha sido muy favorable hacia el personaje de la ‘Vieja Araña’; incluso hay algunas conversaciones para que les cuente la historia de este personaje y justo estoy trabajando en un texto para este personaje, sin olvidarme de ‘Abel’, porque creo que hay personajes de la novela que pueden contarnos más historias, algo que cuando estaba escribiendo justo la parte en donde aparece la ‘Vieja Araña’, yo solo lo veía como un recurso para seguir contando la historia, para que ‘Abel’ se siguiera desenvolviendo.

¿Qué géneros te interesan leer y escribir?
Pues pasa algo muy chistoso con respecto con mis gustos literarios, porque yo empecé a leer como a las diecisiete años y uno de los primeros libros que leí fue de Paulo Coehlo, de quien ahora en las redes sociales se burlan mucho. Yo no lo idolatro, pero simplemente el primer libro que leí fue El Alquimista, un libro que, lejos del mensaje de superación personal, me gustó por el tono fantástico que maneja. A mí me interesó la parte de la realidad mágica que maneja, y gracias a ese libro pues empecé a leer, algo que sigo haciendo hasta el momento. En esa época era asiduo lector de cómics, sobre todo de corte fantástico, y ese género fue el que me llamo más la atención, y el primer libro que yo escribí fue de corte fantástico, después conforme va pasando el tiempo y vas encontrando a otros autores pues te enganchas más con la lectura, algo que me paso con (Gabriel) García Márquez, me paso con el género de novela negra, con Stieg Larsson, con su trilogía Millenium, y eso me hizo engancharme con el género. Leí también a Rafael Bernal, pero mi favorito es el género fantástico.