Entrevista: Liliana V. Blum

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En el 2008 el mundo se estremeció cuando se conoció la historia de Joseph Fritzl, quien mantuvo secuestrada a su propia hija durante 24 años en el sótano de su casa, a quien violo sistemáticamente y con quien tuvo siete hijos, que crecieron encerrados en ese piso donde no llegaba la luz del sol.

A partir de la historia del llamado “Monstruo de Amstetten” como fue bautizado Fritzl por la prensa, se han multiplicado las historias conocidas de pederastas que deciden mantener secuestrada a sus víctimas, tratando de mantener sus crímenes impunes y ocultos en la seguridad de su casa.

Este es el trasfondo que nos devela la más reciente novela de Liliana Blum, El monstruo pentápodo (Tusquets, 2017), en la que la autora duranguense se interna en la oscuridad de la mente de un pederasta, ‘Raymundo’, quien al igual que Fritzl ha decidido secuestrar y mantener oculta en su sótano a una pequeña niña de la que se ha prendado.

Pero ‘Raymundo’, quien tiene una fachada de ciudadano modelo, decide involucrar en sus crímenes a ‘Aimeé’, una mujer diminuta, a quien enamora con atenciones que ella nunca ha recibido, para que sea su cómplice y cuidadora de la niña. Así ‘Raymundo’ intenta completar su imagen de hombre intachable y mantener ocultos sus depravados deseos ante la sociedad.

Blum intenta responder a la pregunta sobre quién es el verdadero monstruo y quién la persona normal, por lo que explora las motivaciones de dos personajes que la sociedad ha clasificado de distintas formas a partir de su imagen.

Me atraen los temas controversiales e incómodos y quería enfrentarme a un reto literario y jugar con la idea de la monstruosidad, la idea del freak y de las apariencias, porque como en mi anterior novela, Pandora, aquí también tenemos personajes a los que la sociedad los ve diferentes, los juzga, me interesaba presentar a un personaje como ‘Aimeé’, que es una enana, y para mí era un riesgo poner a un personaje como ella en la novela, porque tenemos estereotipos sobre los enanos, entonces quería humanizarla y mostrar sus mecanismos internos, sobre todo en lo referente a un amor equivocado, de ese amor que nubla la visión. Quería ver que hay en el cerebro de una mujer que no sale huyendo sino que, además, se queda y coopera en algo tan atroz como la violación de una niña. Hay algo ahí muy crudo. Por otro lado tenemos a los monstruos que están disfrazados de personas normales, y esos son los monstruos más terribles, porque se mueven como pez en el agua en la sociedad y acá nadie sospecha de ‘Raymundo’, que es una persona comprometida con la sociedad y que le cae muy bien a todos, porque creo que mientras más perfecta es la fachada de una persona es porque algo muy sórdido tienes que esconder.”

Es justo en la posibilidad de conocer los procesos internos de los personajes lo que le permite al lector acceder a la cara oculta de esta monstruosidad…
Somos una sociedad superficial, enmarcada por lo visual, y es a través de las apariencias por la que nos pueden vender cualquier producto; pero digamos que la anécdota de la novela es muy sencilla, de hecho desde el principio se sabe, porque los finales son hasta predecibles, pero yo disfruto mucho el desarrollo de las historias, y a mí me interesaba mucho presentar y conocer los motivos internos de los personajes, saber por qué hacen lo que hacen, sus motivaciones. No creo que todo el mundo sea tan malo ni tan bueno. Y en el caso de un personaje como ‘Raymundo’, que es un pedófilo, creo que él tiene un deseo que puede ser igual al deseo que todos los demás sentimos, pero la diferencia es que su objeto de deseo es un ser al cual va a lastimar, entonces su presa no es tan diferente al de otras personas que se mueven en la sociedad como cazadores, su presa no es tan diferente al de un tipo que acosa a las mujeres, por ejemplo, pero él va más allá, él la encierra en un sótano, pero eso es algo, ese es un deseo que podemos ver en las personas controladoras, por ejemplo, personas que quisieran tener completamente dominada y a su merced a la persona que es su objeto de deseo. Raymundo solo cristaliza el deseo que tal vez tengan muchas otras personas.

¿Dirías que, en el desarrollo de la novela, en realidad a la que terminamos conociendo con mayor profundidad es a ‘Aimeé’?
‘Raymundo’ es un personaje mucho más sencillo de entender: conocemos sus intenciones, sus preocupaciones, sus deseos desde el principio de la novela y lo cierto es que sí me resulta más complicado meterme a la cabeza de un hombre, darle voz a un hombre, pero a mí no me interesaba tanto entender al pedófilo sino a ella, que en algún momento de la historia logra tener consciencia de lo que realmente estaba pasando en la casa y no hace nada. Me interesaba ver cómo va cambiando, creo que en las novelas todos los personajes deben de cambiar y no permanecer, aunque sé que en el caso que yo pongo en la novela es muy extremo, tanto en el caso de un pedófilo como él, porque este tipo de gente es extraña y la pedofilia es un tema que se da muchas veces al interior de las familias, entonces es un tema del que nadie quiere hablar. Y en el caso de ‘Aimeé’, ella también está en el extremo por haber sido cómplice de algo así, pero eso era algo que a mí me interesaba indagar: ¿qué pasa en el interior de algunas mujeres que toleran cosas que simplemente no deberían tolerar solo por tener un hombre al lado? Quería explorar eso pero al extremo.

¿Qué tan difícil te resultó abordar el tema de la pederastia?
No quería hacer una apología de la pederastia, por supuesto. Es un tema complicado, causa molestia, escozor; es una novela que impresiona, es una novela sórdida y es un tema que a mí en lo personal me causa mucho miedo y horror, pero tuve que abordar ciertos temas porque sí no hubiera sido como decepcionar al lector, porque desde el principio vemos como ‘Raymundo’ se prenda de esta niña y vemos que empieza la cacería, sabemos que va a terminar en eso, en el rapto, en la violencia y sí hubo partes de la novela que fueron complicadas para mí escribirlas y abordarlas. Y por ejemplo las citas que hice de otras obras literarias me sirvieron, un poco, para descansar de la voz narrativa del personaje de ‘Raymundo’, pero además me permitía mostrar que el tema no es nuevo y ha sido abordado antes en la literatura; por ejemplo, El coleccionista y Lolita, son dos grandes novelas pero son terribles al mismo tiempo, aunque es la forma como los autores tratan el tema es lo que las hace fascinantes. Pero además quería abordar el tema de que las redes de pederastia, que son grupos muy cerrados pero que se conocen, están al tanto e intercambian información, y ‘Raymundo’ está al tanto de lo que otros sujetos como él han hecho anteriormente, él basa su sótano de otros casos, y es que creo que nada es nuevo y era importante también jugar con esos elementos.

La novela está ubicada en una ciudad pequeña de provincia, en la que uno pensaría que todo el mundo se conoce. Sin embargo esta ubicación también reitera el tema de la soledad contemporánea, en la que este tipo de criminales pueden pasar desapercibidos.
La novela podría ser ubicada en cualquier lugar, sin embargo sí quise ubicarla en Durango porque hay escenarios de mi niñez que le sirven a ‘Raymundo’ para acechar a su presa, lo cual me parecía doblemente terrible, pero también quería hacer una especie de llamado de atención, porque me puse a observar estos lugares y me di cuenta de que hay muchos casos de desaparición de niños que suceden en espacios públicos. En el caso de ‘Raymundo’ es muy inquietante además, porque en realidad no busca un intercambio monetario por la niña, no es un secuestro tradicional, es un caso de desaparición, algo que debe ser terrible para los padres, para la madre en este caso, porque de verdad no sabe nada de la niña, no sabe por qué fue secuestrada ni para qué. Para los padres no debe haber nada peor que eso. Son temas difíciles, de leer, pero también para escribir.

Finalmente, me interesa regresar al proceso de construcción de ‘Aimeé’, que es un personaje que de repente se ve inmiscuida en un caso terrible, pero que no pierde su individualidad, su conciencia…
Me base mucho en lo que veo, en mi experiencia, y creo que al final de cuentas una de las cosas que la hace tomar conciencia del daño que hace ‘Raymundo’ es que también es madre. Soy de la idea de que la maternidad te cambia, porque cuando no tienes un hijo puedes pensar en ti, pero cuando eres madre ya tienes que pensar por otra persona, entonces creo que cuando ella se da cuenta de que está embarazada ve a la niña como la hija de alguien y eso la impulsa a actuar en contra de ‘Raymundo’, porque al final de cuenta nos damos cuenta de que ella aún tiene conciencia, por más enamorada que esté, y puede actuar correctamente al final, mientras que ‘Raymundo’ ya no tiene conciencia, él solo quiere satisfacer su deseo.