Entrevista a Aura Xilonen

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Un relato en la que confluyen los temas de migración, pobreza y violencia a través de la vida de ‘Liborio’, un joven que logra salir adelante a través de la fuerza de sus puños. De eso trata Campeón gabacho, ópera prima de la joven escritora Aura Xilonen, acreedora al Primer Premio de Novela Mauricio Achar – Random House Mondadori.

Lo destacable de la novela de Xilonen no es la mera anécdota, sino el cómo se cuenta está historia mediante un lenguaje bautizado por Cristina Rivera Garza como ingleñol (sic), en un contrasentido al spanglish, debido al la mezcla del inglés estadounidense con cierto español en desuso.

Buscaba recrear palabras que en español suenan viejas, antiguas y reutilizarlas, ampliarlas“, comenta la autora en entrevista. “Mi idea era construir más pisos, ampliar el lenguaje de un personaje, utilizando expresiones que habíamos escuchado pero de la que tal vez no nos acordábamos, porque todos estamos usando un lenguaje que se está estandarizado, eso es algo que no me gusta, no estamos usando todas estas tonalidades del lenguaje, todos los colores, eso es algo que no me gustaba porque el lenguaje también nos da cuenta de estos intentos de unificar nuestra visión, para darnos a entender que debemos desear, querer, lo mismo todos, perder nuestra diversidad lingüística es perder muchas cosas, muchos conocimientos, me gusta mucho poder recrear el lenguaje, tomarla unas vocales a una palabra y hacerla graciosa, eso es uno de las cosas que más me llamo la atención y no solo cuando escribo, sino también cuando estoy haciendo cine.”

El motor que inició Campeón gabacho fue la enfermedad de mi abuelo, quien quedo hemipléjico y que fue una persona que trabajó mucho y en muchas cosas, y él le contaba a la familia todas las aventuras que había tenido en muchos de estos trabajos, y cuando sufre esta enfermedad no quería que se perdieran y empecé a escribirlas, con ayuda de mis tíos, quienes me ayudaban a completarlas, pero al mismo tiempo que hacía esto empecé a agregarles ficción, historias, anécdotas que me habían contado otras personas cercanas, personas que habían viajado a los Estados Unidos como migrantes, entonces este cumulo de historias sazonadas con ficción es lo que da origen a la novela“, dice luego de confesar que a más de un año del premio, aún se pone nerviosa dando entrevistas.

Siguiendo con el tema del lenguaje en la novela tenemos personajes como ‘Miss Weber’, que pretenden mantener la “pureza” del lenguaje…
Justo ese personaje me permitió retratar la idea de que lenguaje está en un proceso constante de mezcla, a ella no le gustan las combinaciones, pero en cierto sentido también me permite decir que con la estandarización del lenguaje, del habla, también se están perdiendo muchas palabras, justo este proceso en el que dos palabras se convierten en una, para hacerlo más sencillo, más entendible, estamos reduciendo y perdiendo la riqueza del lenguaje, eso es algo que me interesaba mucho retratar.

¿Qué papel juega la violencia en la vida de personajes como ‘Liborio’?
Podría decir que solo el inicio de la novela es violento, pero eso es algo que le ayuda a ‘Liborio’ a sobrevivir al final de cuentas y a madurar también. Creo que además esa es una violencia que funciona como una metáfora de la vida: ‘Liborio’ debe estar a las vivas todo el tiempo, debe escapar, esconderse varias veces. Lo único que conoce son sus puños para defenderse; y yo creo que la gente sale a defenderse con lo que tiene y ‘Liborio’ tiene que agarrase a madrazos para sobrevivir en una ciudad en donde no conoce a nadie, en un lugar en donde tampoco sabe el idioma, entonces se da cuenta de que con práctica, con entrenamiento, con enseñanza, con un guía, con esos puños puede darle el giro a la tuerca, los utiliza en algo que lo saca de su propia realidad, algo con lo que se siente identificado pero que es suyo y que lo ayuda a mejorar su vida y tal vez a mejorar la vida de los demás.

Y sin embargo desconfía de la bondad de las otras personas…
En la novela, de una u otra manera, todos los personajes le ayudan. De hecho, justo de eso es de lo que trata Campeón gabacho, de darte cuenta de quienes son los que te ayudan a mejorar (porque) todos hemos recibido algo de ayuda en la vida pero la ayuda no necesariamente tiene que ser algo material. Es algo que se anhela, tiene que ver con cariño, con brazos abiertos, con encontrar un lugar en donde te traten mal y eso es justo lo que él busca. ‘Aylin’ es una persona que está ayudando todo el tiempo, ella está enfocada en trabajar para sacar adelante y sobrevivir, ayuda a su abuelo. Cuando ella conoce a ‘Liborio’ y éste la defiende le dice que ella no necesita héroes, es una mujer independiente, pero tiene una relación con ‘Liborio’ de echarle la mano, de ayudarlo, sentimientos que muchas personas perdemos, es muy sensible en este aspecto pero muy dura en el aspecto de mantener su libertad, su independencia.

Cuando ‘Liborio’ llega a trabajar a con ‘El Chief’ en una librería es allí en donde él empieza a escribir una serie de cartas que le permiten contarle a ‘Aylin’ cómo era su vida antes, cómo llego a los Estados Unidos. ¿Cómo surge esta parte?
Cuando empecé a escribir la novela no tenía una estructura pensada, pero esas cartas las tenía; es decir, tenía la parte del pasado escrita pero la novela está contada en presente, así que cuando se hacía mención al pasado, me daba la posibilidad de meter fragmentos de las cartas, porque a veces solo es una parte pequeña, una oración, metía estos pequeños recuerditos que ‘Liborio’ le está escribiendo a ‘Aylin’ y que me servían para relacionar y que me daba la posibilidad de presentar más a ‘Liborio’ para que el lector lo pudiera conocer más. Aquí lo plasmo de una manera tranquila, hasta graciosa, que no es tan cruda como la realidad que viven nuestros hermanos migrantes. Quería que el amor fuera el centro de la novela y entonces busque plasmarlo con gracia, hasta con ingenuidad para no sacar de onda al lector y aunque en la novela el amor no termina de formarse, la novela buscaba hablar de un niño muy inocente, como ‘Liborio’, que es súper inocente, el amor que él tiene es totalmente hermoso, ni siquiera es carnal, es un chico que está despertando en el amor, en lo bello de la vida.

A ‘Liborio’ no le gusta leer poesía ¡porque es algo que no entiende!

Creo que eso es algo que tiene que ver más con la autora que con el personaje. La verdad es que me sucede algo parecido, porque tal vez soy una mala lectora, me gustan las novelas rápidas, pero además creo que la literatura es una cuestión gozosa y de repente hay cuestiones complicadas que como lectora no disfrutaba, me rompían un poco el cerebro, sin duda es algo personal y es algo que también tiene que ver con la edad que tengo, pero tal vez en treinta años piense diferente, pero en estos momentos me interesa crear historias que sean entendibles, fáciles de comprender por los lectores, creo que acercarse a los lectores es algo que todos deberíamos hacer, pero cada quien tiene sus achaques mentales.

¿Cómo conseguiste mantener el intenso ritmo narrativo que prevalece en Campeón Gabacho?
Escribí una novela que a mí me hubiera gustado leer, no me gustan las lecturas tediosas, prefiero historias rápidas que te atrapen, lecturas que te clavan y solo quieres conocer el final, leer lo más rápido posible y saber lo que le va a pasar al protagonista.

El tema de la migración es uno de los temas centrales de la novela. Aprovecho para preguntarte ¿qué opinas sobre esta situación?
Nosotros deberíamos entender que el sufrimiento que el tarado de (Donald) Trump está ejerciendo en contra de nuestros migrantes es algo que también estamos haciendo en contra de gente de Guatemala, de El Salvador, que los tratamos con la punta del pie, los pisamos, en redes sociales todos defendemos ciertas causas, pero en la calle no volteamos a ver a la gente, menos si son migrantes, tenemos dos caras, la de la persona solidaria y la de la persona que no le importa nada las otras personas; incluso en México las jerarquías están muy marcadas, esto se ve en los centros comerciales, en cines, en cosas que se supone que es para la gente, sí pero para la gente que puede pagarlo, no para todos.