Entrevista: David Lida

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El escritor norteamericano David Lida ha hecho de la Ciudad de México su hogar, y de hecho podríamos contarlo como uno de los observadores y cronistas más acuciosos de la vida urbana en los últimos años y su libro de crónicas Las llaves de la ciudad (2006) nos dan buena cuenta de la fascinación y el conocimiento que nuestro país le han causado al también periodista, asentado en nuestro país desde 1990. Sin embargo en los últimos años Lida ha dejado de lado un poco su labor como cronista para laborar como “mitigation especialist”, un concepto que no tiene una traducción adecuada al español, porque ningún otro idioma podría explicar el horror que produce la pena de muerte. Sin embargo el periodista ahora se dedica a investigar las vidas de presos mexicanos que esperan su sentencia de muerte, busca, indaga, habla con ellos para encontrar las Circunstancias atenuantes que haga cambiar a los jueces de opinión y cambien sus sentencias: enfermedades, violencia, cualquier cosa en el pasado de estas personas, que en su mayoría son migrantes mexicanos pobres, con escasos estudios, que buscan encontrar en el país del norte un mejor futuro.
El punto de partida de la novela es el trabajo que he realizado en los últimos nueve años. (Aunque) hay detalles que son de la vida real, tuve que cambiar todo, inventar la historia y los personajes, porque formó parte de un equipo de abogados que funciona como defensa de migrantes condenados en Estados Unidos, la información que yo tengo de los casos es privilegiada y no la puedo usar”, explica.

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La novela inicia con el encuentro entre ‘Esperanza’, una migrante mexicana acusada del homicidio de su bebe en el estado de Luisiana, con ‘Richard’, un escritor norteamericano, cínico, descreído, que no logró descollar como novelista en su país natal y que tras un matrimonio fracasado se queda a vivir en México, lo que le dará una extraña ventaja para poder convertirse en un “mitigation especialist”:
Richard refleja, hasta cierto punto, la historia que me ha tocado vivir a mí, aunque seamos muy diferentes. Pero una de las razones que me impulsaron a escribir esta novela fue que justo a mi trabajo como parte de los equipos de defensa de los migrantes, tuve acceso a información que mucha gente no conoce de México, y yo quería contar esas historias de los migrantes, contar sobre sus lugares de origen, sobre sus familias, porque también creo que los lectores de novela en México no conocen las historias de los propios migrantes mexicanos, las razones de porque abandonan sus pueblos, sus casas, sus familias y cómo viajan y cómo logran llegar a los Estados Unidos, y esas son historias que también deberían conocerse en México”.

‘Richard ‘tiene que deshacer el camino que llevo a ‘Esperanza’ a la destruida ciudad de Nueva Orleans, por lo que tendrá que viajar al pequeño pueblo de Tierra Caliente en donde ella nació y que tuvo que abandonar para encontrar trabajo primero en Morelia y después en las maquiladoras de Ciudad Juárez, en donde la extraña “desaparición” de su amiga la llevaría a tomar la decisión de cruzar la frontera, con la esperanza de ganar un poco más de dinero para enviar algo a su pueblo, a su familia. Este viaje que han realizado millones de personas a lo largo de los últimos veinte años es un caldo de cultivo para los coyotes, los narcos, los pequeños delincuentes, que pululan a lo largo de la novela de Lida, tratando de aprovecharse de los migrantes en este viaje, que al final se termina convirtiendo en una larga pesadilla, que en ocasiones no tienen un final feliz. Como en el caso de Esperanza que termina presa y condenada a muerte por el estado de Luisiana.

‘Esperanza’, un personaje trágico, está renuente a hablar con las autoridades y con Richard sobre lo que realmente sucedió. Ese silencio es esencial para entender la novela porque lo conocemos de ella es, en realidad, lo que ‘Richard’ reconstruye, lo que él nos cuenta…
Pensaba que también sería interesante una persona que solo coopera a medias con el proceso, que es renuente a hablar, obvio eso genera la trama. Pero en el transcurso de los años yo he estado trabajando en pequeños pueblos, en ciudades tomadas por la violencia, lugares en donde los mexicanos más desesperados viven y eso me permitió entender que son personas reservadas, desconfiadas, que se van a Estados Unidos sin documentos con la esperanza de que sus vidas y la de sus familias vayan a mejorar con un poco más de dinero, también pude ver y conocer las comunidades y los barrios de latinos y de mexicanos en los Estados Unidos, a las afueras de las grandes ciudades donde vive esa gente de una manera muy complicada, porque no tienen la libertad ni la confianza del resto de los ciudadanos del país, ellos viven escondidos, con miedo a ser detenidos y deportados, el mundo de esas personas se merecía ser contada porque es el otro lado de la moneda de la narrativa que está construyendo Trump cuando presenta a los indocumentados como criminales, yo creo que es todo lo contrario, son seres humanos con historias que se merecen contar. También debo comentar que los indocumentados son una parte clave de la economía de los Estados Unidos, hay ciudades en donde los indocumentados son una parte esencial de la economía y del mercado, los indocumentados pagan al año 12 mil millones de dólares en impuestos, a diferencia de Trump que no paga nada de impuestos, creo que esas historias se tienen que contar, por eso creo que Esperanza es emblemática de la lucha de muchísimas personas, tanto de México como de otros países, para sobrevivir día a día.

Justo la victoria electoral de Trump nos abre los ojos ante la situación de millones de mexicanos que han emigrado hacia los Estados Unidos, pero hay que decirlo, esos millones de mexicanos no son vistos acá en México, desde donde prevalece un profundo racismo y clasismo que los señala, gente que, en realidad, son personas que dedican toda su vida a trabajar, a sobrevivir…
Trabajan durísimo, el problema es que los trabajos en los que están pagan tan miserablemente que no pueden salir adelante, de hecho creo que desde la crisis económica del 2008 los Estados Unidos ha estado viviendo un proceso en donde la brecha económica entre los que tienen y no tienen se hace más abismal, justo como en México, y hay tanta gente que se siente desplazada por el sistema que terminaron votando por Trump en contra de un sistema político que no les está sirviendo, la tragedia de eso es que Trump tampoco va a trabajar para ellos. La gente va de un lado al otro con la esperanza de ganarse la vida, algunos acaban en la cárcel y es cuando personas como Richard tienen que reconstruir sus vidas, sus viajes, para encontrar pruebas que el sistema judicial norteamericano conmute o baje las penas en los años de cárcel a los que han sido castigados, pero debo decir que la gran mayoría de los migrantes mexicanos no acaban en la cárcel, son una parte importante de la población trabajadora de los Estados Unidos, solo unos cuantos acaban en la cárcel, y muchas veces, acaban de manera injusta.

Circunstancias atenuantes también nos presenta un panorama sobre el sistema penal norteamericano, una imagen distinta a la que tenemos en México…
El sistema de justicia estadounidense es un sistema complejo y corrupto, esa es la verdad, gracias a este trabajo he podido observar trampas que nunca pensé que se pudieran hacer en el sistema penal de mi país: Fiscales que esconden evidencias a los equipos defensores, jueces que favorecen a los Fiscales, a abogados de oficio que realizan trabajos de defensa muy descuidados, cuando en medio se encuentran la vida de una persona, la corrupción y el descuido del sistema jurídico está muy presente en los Estados Unidos. En Luisiana, el estado en donde Esperanza cae presa, por ejemplo, los policías son famosos por su corrupción y creo que el capítulo de la novela fue muy fidedigno a la realidad, porque en Estados Unidos sí eres blanco y tienes un poco de dinero, el sistema funciona para ti, pero sí eres negro, sí eres latino, la situación es mucho más tenebroso y Esperanza es un claro ejemplo de cómo las personas de las minorías sufren en carne propia la dureza del sistema.

¿Qué podemos esperar de la presidencia de Donald Trump?
La catástrofe. Yo no veo ninguna cosa positiva en la elección de Trump, pero ahora el Partido Republicano, que los últimos ocho años solo obstaculizó a la Presidencia de Obama va a tener que gobernar y ahí es donde supongo que van a fracasar y habrá una vuelta de los demócratas en las próximas elecciones. O por lo menos eso espero.