Ceremonia, de Daniel Espartaco

Miguel Ángel Hernández Acosta.

Existen muchos Daniel Espartaco: los personajes que se llaman así, el autor que publica en editoriales comerciales libros que buscan comprender el alma de los individuos y el escritor que acude a la sátira en tomos financiados por editoriales independientes. Uno es aséptico y otro gozoso. A todos ellos les gustan las referencias rusas y el “bromista” se regodea más en alusiones culteranas para burlarse del personaje que ha querido crear.

Ceremonia continúa la historia de Gasolina: el autor (y personaje) acepta que hagan una adaptación cinematográfica de su anterior libro (Gasolina) y, tras descubrir que arruinaron su obra el par de actores y productores mexicanos que la llevaron a la pantalla grande, decide ir a la entrega de los Premios Ariel al Palacio de Bellas Artes, donde su adaptación está nominada para ganar dicha estatuilla. Es en el lapso que antecede al evento y la ceremonia misma cuando se desarrolla la historia.

En este texto el autor de cabello largo y drogadicto de la entrega anterior ha cambiado su vida al tener un nuevo romance con una madre divorciada, vegetariana y quien apoya las causas sociales a las que se siente afín la clase media urbana. El éxito le ha permitido desligarse de sus contemporáneos, la ‘Generación Ininteligible’, y está a punto de hacerse más famoso al firmar un contrato con el ‘Súper Súper Grupo [editorial] Trasnacional’. Irónicamente, su éxito literario se debe a la mala adaptación cinematográfica, misma que le ha acarreado la oportunidad de tener un agente literario alemán que busca en sus libros la promesa del estereotipo de la literatura mexicana actual: narcotráfico, balaceras, violencia.

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Cargado de un humor refinado, Ceremonia es el libro de un autor inscrito en la posmodernidad literaria: sus experiencias son ficticias, pero abrevan de una realidad comprobable; su prosa parece sencilla, pero en ese atributo halla su calidad; su obra está inscrita en una imitación de la realidad y el discurso proviene de una intimidad que, en realidad, pretende hacerse pública: “Villoro y Enrigue chocaron sus copas de martini en la barra y me miraron, como queriendo reconocerme. Seguro habían visto mi foto en los periódicos. Me encontraba por fin en el Bar Olimpo, y me dio hambre. Pedí una tortilla española y otro whisky, pero antes tomé la estilográfica de Alanís y firmé el contrato por tres libros para el Súper Súper Grupo Trasnacional. Ni siquiera lo leí. Así que me encerré durante unas semanas a engordar Gasolina”.

Si Guadalupe Nettel y Julián Herbert recurrieron a la falsa autobiografía, a la autoficción, para novelarse, Espartaco va a una realidad virtual, a una realidad ficcional, para retratar su entorno. Si Pablo Raphael se acercó al ensayo para autoanalizarse, Espartaco recurrió a la narrativa y al guiño para dibujar su entorno más próximo. Si Socorro Venegas ficcionalizó sus emociones, Espartaco caricaturizó el estereotipo del escritor para hacer un balance del medio en donde se desenvuelve. Y es en la parodia de ese universo donde llegó a una verdad fundamental del creador. Así, cuando el protagonista de Ceremonia se queja de que al adaptar al cine Gasolina la convirtieron en una mala copia de Tarantino y Robert Rodríguez, y la dejaron sin profundidad, también se cuestiona dónde fue a parar su apuesta autoral por la soledad del hombre contemporáneo, por su incapacidad para encontrar un lugar en el mundo, por la alienación que ha impuesto la sociedad de consumo, la civilización del espectáculo. Este libro, en una clave irónica, parece dar respuesta a sus interrogantes.

El aire carveriano que se respiraba en su cuentario Cosmonauta fue reemplazado con humor; mientras que la inverosimilitud que permeó algunos fragmentos de Gasolina, en Ceremonia ni siquiera se asoma. Daniel Espartaco Sánchez es uno de los narradores contemporáneos mexicanos que mejor trabajan el lenguaje y pulen sus textos. Su trabajo le valió el Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen 2005 y el Premio Bellas Artes de Narrativa Colima para Obra Publicada en 2013. Ceremonia es el libro de un gran narrador satírico, pero ante todo es la pepita de oro que brilla dentro de una tradición literaria mexicana proclive al melodrama.

Daniel Espartaco. Ceremonia. Mexico: Librosampleados, colección Textitlán, 2017.