#Antártida: Víctor Hugo Ortega

image

Blog: Antártida
Los cinco libros que Víctor Hugo Ortega* preservaría en el fin del mundo.

Este ejercicio lo hemos hecho muchas veces con amigas y amigos, y creo que mi respuesta nunca coincide totalmente, aunque le soy fiel a algunos títulos que hace años no cambio. Creo que con las películas es más difícil aún, porque depende demasiado del estado de ánimo, pero me pasa que con los libros favoritos, aunque a veces no esté el ánimo, uno debe hacérselo para volver a ellos una y otra vez, asunto que se amplificaría en una isla desierta, en la Antártida o en el fin del mundo.

Te digo más, de Roberto Fontanarrosa (2001)
¿Qué se puede decir de Fontanarrosa a estas alturas? Siempre elijo uno de él para estos propósitos. El elegido no es el primero que leí, pero es uno de los que más me conecta con la idea de estar junto a un contador de historias en un bar, que se preocupa tanto por tu atención, que te interpela constantemente. La cosa es simple, Fontanarrosa dice: «No aspiro al Nobel de Literatura, yo me doy por muy bien pagado cuando alguien se me acerca y me dice: me cagué de risa con tu libro». Este libro y yo cumplimos esa máxima a cabalidad.

Poesía no completa, de Wislawa Szymborska (2002)
La puerta de entrada a una escritora y poeta genial. Inteligencia, sensibilidad y, principalmente, humor. Qué importante es el humor en la poesía. Y qué importante fue este libro para quienes estábamos ávidos de conocer a esta poeta que durante mucho tiempo fue un misterio. Esta es una antología fundamental.

Poema de Chile, de Gabriela Mistral (1967)
A los chilenos la «chilenidad» nos pesa, pero con este libro encontramos un alivio y un orgullo de la naturaleza y las palabras. Es un libro emotivo, crítico y pedagógico, y también performático en el recurso del diálogo entre la madre y el niño, mientras recorren el Chile profundo. Otro libro fundamental en mi formación como escritor y profesor.

El empampado Riquelme, de Francisco Mouat (2001)
Ya la sinopsis de este libro es increíble: «Un hombre viaja en tren hacia el norte de Chile en el verano de 1956, pero nunca llega a destino. Su cuerpo es encontrado 43 años después en el desierto». Desde esta premisa se desarrolla una investigación periodística, indeterminada entre la crónica, el reportaje y el diario de vida, aunque con un aura de poesía dada por la redención, el dolor, el caos familiar y el miedo al pasado. Tengo la suerte de leer este libro una vez al año y darlo como lectura a mis estudiantes de periodismo. El final de este misterio literario es emotivo en su devenir y transgresor en su resolución periodística. Imprescindible para todo periodista chileno y latinoamericano.

Buñuel por Buñuel, de Tomás Pérez Turrent y José de la Colina (1993)
Apelo a que se me permita este bonus track, ya que leer al maestro de la creatividad con tanta generosidad, es fundamental en el fin del mundo. Los autores despliegan toda su voluntad y entusiasmo periodístico para que podamos conocer la mejor versión de Buñuel hablando del cine y de la vida. Un regalo.

*Víctor Hugo Ortega es periodista y escritor chileno, autor de los libros Al Pacino estuvo en Malloco (2012), Elogio del Maracanazo (2013) Relatos Huachos (2015) y Las canciones que mi madre me enseñó (2016). Es profesor en la Plataforma de Formación General de la Universidad de Chile, en la Escuela de Cine de la Universidad Mayor y Director del proyecto de formación de audiencias Barravento.