Historias del séptimo sello, de Norma Yamille Cuéllar

11409831

A los periodistas les gusta Joaquín Sabina y la ciudad de Monterrey lo sabe. Con las letras del cantautor el cerro de la silla se enciende. Se llena de energía y lo sobrenatural surge, hombre de negro, cuervos, voces de muertos. Y todo eso tiene chanchullo con ‘En Exclusiva’, un diario amarillento o rojizo o violáceo cadáver. Gracias a un pacto malsano, el diario de nota policíaca tiene exclusivas y más recursos que la policía. Sus reporteros senior son más sagaces y oportunos que el más diligente de los ministerios públicos o el más habilidosos de los peritos forenses.

Monterrey, en la novela debut de Norma Yamille Cuéllar, es una especie de Ciudad Gótica a cuarenta grados con olor a carne asada y putrefacción. La heroína es una reportera enamorada de un único momento sexual y el semental es su jefe y es cabrón.

El género negro o policiaco a la mexicana se ha decantado hacia la nota roja. Se ha convertido en expresión de lo que algunos llaman narcocultura. Eso no es bueno o malo, es lo que es en un país ensangrentado como el nuestro. Si uno vive bajo el estrés de la guerra contra el narco, es imposible no filtrarse. Pero esta novela, del 2010, tiene el encanto que recuerda porque este género se desarrolló en los pulps junto con la fantasía más ñoña y la ciencia ficción más dura, también la más fantástica. Es parte de la fantasía, porque resolver los estropicios del mal es fantástico cuando sabemos de la inexistencia del mal absoluto y, por ende, de su contrario.

La novela de Cuéllar recuerda más a El cadáver errante de Gonzalo Martré que a cualquier obra de James Ellroy porque su realismo exaspera, la impunidad mata, la indolencia esclaviza y el delito más atroz (pensemos, por ejemplo, en los desaparecidos) se extiende como un virus en el cuerpo de las víctimas colaterales.

La heroína de Cuéllar tiene motivaciones nobles e innobles, está en la grisura de la existencia, pero al final pretende marcar la diferencia gracias a los artilugios con que le ha provisto el periódico donde trabaja. Parece más una detective y quizá en este país donde carecemos de esa figura para la investigación de los crímenes más horrorosos, los reporteros sean la fuerza de indagación más cercana a la resolución de los delitos. Triste verdad que se nota en el número de periodistas muertos. Este es un punto de ignición desde la realidad mexicana y sobre qué elementos se necesitan para escribir una historia del género negro sin tropicalizar su origen anglosajón (como inventando que hay detectives con las mismas atribuciones legales que en Estados Unidos, mostrando ignorancia o desdén por la realidad) teniendo un gramo de verosimilitud.

Pero no es el interés de la historia mantenerse en lo verosímil. Se trata de desplegar la personalidad atormentada de ‘Jasminder Chapa’ y su confrontación a una de las parte más oscuras de lo humano: el despecho.

Historias del séptimo sello es una novela con enfoque más o menos clásico del género negro. Refresca leerla hoy para recuperar formas y posibilidades de contarnos las atrocidades contemporáneas.

Cuellar, Norma Yamille. Historias del séptimo sello. México: Tierra Adentro, 2010.