Entrevista a Alberto Fuguet

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¿Novela sobre el cotilleo tan pagado de sí mismo que domina el mundillo literario latinoamericano o sobre las redes sociodigitales y el ligue gay contemporáneo?
Un golpe brutal a la figura de los grandes escritores del boom latinoamericano, tan serios, tan formales y, al mismo tiempo, profundamente ambiciosos y egocéntricos o una novela sobre la forma en la que la comunidad homosexual ha logrado convertirse en el centro del consumo y de la moda: todo eso es Sudor, la más reciente novela del escritor chileno Alberto Fuguet, que ha sido calificada por la prensa hispanoamericana como salvaje y vertiginosa. Una novela que transcurre en medio de una ola de calor que domina a la capital chilena justo cuando se está llevando a cabo una Feria del Libro que tiene como invitado especial al escritor colombiano radicado en México ‘Rafael Restrepo’, quien llega con un nuevo libro bajo el brazo, en el que se conjugan las fotografías realizadas por su hijo ‘Rafa Restrepo’ a sus amigos famosos (actores, políticos, músicos) junto a pequeños textos realizados por el gran escritor, en algo que para ‘Alf Garzón’, editor de no ficción de la editorial Alfaguara, y protagonista de la novela, es una muestra del poder desbordado que algunos de los grandes escritores latinoamericanos del boom lograron a obtener. Algo que por supuesto terminó desbordando a su propio ego.

Sin embargo Sudor no es una novela que se centre solo en el cotilleo del mundo literario ni a la crítica a los escritores del boom, también es una reflexión sobre las nuevas formas de relacionarse surgidas a partir de las redes sociales y sobre todo a partir del éxito de ‘Grindr’, la red social para encuentros de la comunidad homosexual y los encuentros intensos, cercanos pero efímeros que llegan a surgir a partir de un simple mensaje de texto.

La estructura de la novela, que empieza con una corta digrecion en primera persona de ‘Alf’ en la que nos cuenta sobre su intención de escribir una novela sobre la vida gay de Santiago que llevaría el título de “Sudor”, para contarnos acto seguido como su vida se transformó tras la llegada al país de ‘Rafael Restrepo’, pero sobre todo de su hijo mimado ‘Rafa’, poeta, pornógrafo, hemofílico, drogadicto, amante de los chacales, jóvenes homosexuales (o no) de clases bajas con los que él se ha acostado y mantenido relaciones sexuales a lo largo de muchas ciudades del mundo. ‘Rafa Restrepo’ al que ‘Alf’ tuvo que cuidar, por capricho del joven, durante su estancia en la capital de Chile:

La novela en un principio se iba a llamar ‘Prensa’, que es como en Chile le llamamos al asunto de las relaciones públicas, a las ruedas de prensa que se hacen para promocionar los libros, pero ha existido un poco de polémica porque la novela toca el tema del mundo del literario, aunque no es el único tema que abordó, porque creo que en realidad el libro aborda el presente, los millennials, es un libro pop sobre el hoy, y por lo tanto también aborda el tema del mundillo literario, aunque en realidad es más amplio que eso, porque también es un libro en el que abordo la forma en la que las redes (sociodigitales) cambiaron mi forma de escribir, porque Sudor es un libro escrito en un lenguaje de chat, es un estilo vertiginoso, que no fuera tan largo, porque parto de la teoría que si las personas contarán todo lo que escriben en su computador o en su celular durante una semana tendrían al final un libro más largo que el mío, porque vas juntando peso de letras”, comenta Fuguet en entrevista antes de partir rumbo a la XXX Feria del Libro de Guadalajara.

El asunto de las redes sociodigitales y la forma en que están cambiando las relaciones sociales es un tema de actualidad. Aunque parece superficial tiene su profundidad. Hoy podemos relacionarnos de manera aún más efímera o más intensa, sin dejar de lado los aspectos desagradables…
Existe una idea en el mundo análogo, en el mundo no digital de que si uno no vuelve a salir con alguien o no te habla de nuevo, es un insulto, y no necesariamente es así, porque puede haber muchas razones súper respetables para no continuar, y no es porque no te gusta alguien, y yo quería algo así en el libro, que las relaciones pueden no continuar por muchas razones, o volverse algo más permanente, más fuerte, como le pasa a ‘Alfredo’ con ‘Julián’, con el “factor Julián”, con quien también se conocen a través de una red social, y que fue una relación intensa pero que no dura unos pocos minutos, creo que las redes ayudan a muchas gente para relacionarse, y no solo para buscar parejas, ayudan para cuestiones laborales.

Se dice además que la gente lee más con Internet, contrario a lo que podría pensarse…
Yo también lo creo, otra cosa es ponerle apellido: leer mejor, leer más profundamente, eso ya es otra cosa, pero sí creo que se está leyendo cada vez más que en cualquier otro momento de la historia, o por lo menos desde el reinado de Dickens o Jane Austen, cuando ellos eran bestsellers; pero no solo eso, mi impresión es que también se está escribiendo mucho, y lo mismo, no solo se escribe literatura, pero la cantidad de gente que está escribiendo es impresionante, leía por ejemplo que en Brasil se escriben como ocho millones de e-mails diarios, y todo eso está escrito, y se leen, otra cosa es lo que se diga en esos millones de mails, pero todo eso está escrito, para todo eso se han usado los dedos, y eso es lo que pasa por ejemplo con ‘Grindr’, que es uno de los temas que cruza Sudor, en donde la gente se manda fotos de su cuerpo, de su pene, por ejemplo, pero al final la seducción viene a través de la palabra.

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El lenguaje que utilizas en novela es otro elemento muy interesante, porque está lleno de palabras del caló chileno, pero también encontramos palabras del argot mexicano, del colombiano utilizadas por ‘Rafa Restrepo’, que ha vivido entre México, Colombia, Estados Unidos…
Yo quería que el lenguaje que se mostraba en Sudor fuera un lenguaje panamericano, por así decirlo, porque para hacer creíble el personaje de ‘Rafa Restrepo’, que es un “mirrey”, necesitaba que hablara mexicano y colombiano también, pero también pensando que en Chile nadie se trata de usted las formas de hablar colombiana me iba a permitir librar lo cursi, porque en Chile el uso del usted da una apariencia de respeto, una cercanía morosa, y eso es un poco la relación que se entabla entre ‘Alf’ y ‘Rafa’, así se tratan las parejas que llevan tiempo juntos entonces me parecía divertido que ‘Rafa’ hablará como colombiano con un poco de mexicano igual que ‘Alfredo’. Estamos tan acostumbrados ya por la televisión, las redes sociales, el cine a oír y a utilizar palabras del argot latinoamericano, y uno a veces prefiere no delatarse mucho cuando estamos en otro país y entonces usamos las palabras que sabemos se utilizan en el país que estamos visitando, pero también creo antes en la literatura latinoamericana se buscaba un lenguaje neutro, en donde no se notará el lugar de origen del escritor; yo prefiero hablar con el argot del lugar de donde se supone que son mis personajes, pero también creo que hay palabras, sobre todo cuando se trata del asunto del ligue, del sexo, que son súper universales -palabras tipo “blowjob”- que todo el mundo conoce su significado y que son utilizados por un grupo de personas que se pueden definir como una élite digital, algo que ya no tiene que ver con el dinero, los apellidos, el poder, es una élite de personas que hablan, que utilizan el mismo lenguaje y que tiene los mismos intereses que otras muchas personas en otras partes de Latinoamérica o de Europa. Algo que también quería tocar en la novela tiene que ver con el lenguaje y sus usos (porque) lo gay ya no es sinónimo de marginación, entonces te preguntas ¿cómo se escribe de un grupo que ya no es tan marginado y que al contrario manejan dinero, poder y mucha información?

Vinculando los temas del mundo literario con el estilo de vida homosexual: la novela incluye una entrevista que le hacen al personaje de ‘Rafael Restrepo’, el padre -que por supuesto nos recuerda a Carlos Fuentes o Álvaro Mutis, al ser un escritor cosmopolita, que habla tres o cuatro idiomas, que llega a Santiago a presentar un libro de fotografías que hizo con su hijo, ‘Rafita’-. Y en esa entrevista dejas ver un tufillo homofóbico del padre, que no sabe o no quiere ver que su hijo es homosexual y en muchos sentidos, completamente diferente a él.
Hay gente que cree que la meta es ser como estos grandes santones de la literatura latinoamericana del siglo pasado, grandes vacas sagradas, pero por suerte eso va remitiendo, a mí me da la impresión de que estamos más en la era de los nichos, entre otras cosas porque ya no podemos ser los “únicos” representantes de la literatura chilena, me parece que es mucho mejor que hay escritores de todo tipo. Ahora sobre el tema de ‘Restrepo’, por supuesto que Fuentes es el personaje que lo inspiró, pero me gusta que me hayas mencionado a Mutis, porque en realidad ‘Restrepo’ es un icono y este libro está inspirado en una situación que me pasó cuando me invitaron a Francia a un evento en donde estaba toda la mierda latinoamericana con dinero, y allá conocí a un chico boliviano ultra guapo, sofisticado, millonario que hablaba inglés y francés perfectamente y que era hijo de un ex presidente de Bolivia, pero hablaba pestes de su país, porque no estaban las tiendas cool en su país, le daba miedo su país natal, y sin embargo él había llegado a ese lugar justo por el dinero de su país, robado o no, pero me parecía súper triste verlo hablar así de su país, el tipo caía completamente en la categoría del “mirrey”, pero también creo que en la literatura de América Latina existe una tradición de niños ricos que escriben y hablan de la pobreza y la miseria de sus países, y yo quería hacerlo al contrario, escribir una novela sobre niños ricos, como ‘Rafa Restrepo’, de países pobres escrita por alguien que vive dentro del sistema cultural, alguien que no es tan marginal que puede ver, analizar, convivir con estos grandes millonarios y para mí era muy importante este reflejo de una clase media latinoamericana, que actúa y vive globalmente, se hiciera en español y no viniera desde afuera, desde Estados Unidos o Francia.

La relación padre e hijo entre los ‘Restrepo’, que es algo que en realidad solo vemos como observadores externos, de soslayo, a través de las palabras de ‘Alf’, también funciona como una metáfora..
A ‘Rafa’ le gustaría presentar sus libros en el Marrakech y no en el Palacio de Bellas Artes -por dar un ejemplo de la Ciudad de México- pero es que ‘Rafa’ es millennial y sabe que es más importante que te respeten a que te lean, es más importante que se pajeen a que tengan el libro en el estante, pero tengo que decir que para mí era muy importante que ‘Rafael Restrepo’ no era un personaje malo y que ‘Rafa’ hijo puede ser todo lo que quieras: poeta, loco, drogadicto, bueno para los putos, pero que sabe su lugar, sabe de dónde viene, sabe que pertenece a las clases altas de México y de Colombia, sabe que puede con una llamada mover cosas, y aunque en Chile los “mirreyes” son un tanto distintos, también existen y actúan de maneras muy similar en todo los países.

En la ficción tu personaje ‘Alfredo’ es editor de Alfaguara y es a partir de él que ofreces una visión interna del mundo editorial distinta a la que los lectores estamos acostumbrados
Para mí era muy importante poner a un editor al frente de la historia justo para contraponerlo con el personaje de ‘Restrepo’ que, más allá de si se parece a Fuentes o no, este personaje opaca, destruye, piensa que los grandes escritores no necesitan editores -incluso llega a decir que Shakespeare no tenía editor, que Cervantes no tenía editor-, me parece que eso es pensar de otra manera y que si alguien se hubiera beneficiado de tener un buen editor hubiera sido justamente Carlos Fuentes, siguiendo con el ejemplo, porque editor significa tener un método, darnos cuenta de que uno no lo sabe todo y necesitas ayuda, y muchos escritores lo tuvieron y les sirvieron.

Hoy tenemos mejor tecnología para estar interconectados, pero ¿consideras que los latinoamericanos leemos lo que se está produciendo en nuestros países?
Yo creo que no. Creo que a mí, que he estado viniendo a México y tengo relación con algunos escritores, no se me lee acá. En mi impresión lo que ocurre con la literaturas latinoamericanas es que se lee solo a ciertos autores canonizados, autores a los que la academia y los premios le dan mucho respaldo, hay una circulación por maletas, por Internet, pero en cuanto se refiere a ventas y a lectores la autora más leída en Chile es Laura Esquivel, que fue invitada a la Feria del Libro de Santiago y movió a mucha gente allá. Creo que en los países de Latinoamérica todavía se lee mucha literatura global: Harry Potter, Crepúsculo, por ponerte un par de ejemplos; y una de las razones por las que hice un libro gordo como Sudor es porque vi a muchos chicos leyendo libros así, y eso me hizo pensar que los jóvenes no tienen miedo a leer libros extensos. En mi época, un libro de ciento cincuenta páginas (yo) no lo leía.

¿Cómo ha sido la recepción de tu novela por parte del mundillo literario?
En este caso, como hay muchos escritores que aparecen con sus nombres reales y como habla muy mal de los escritores, no les ha gustado mucho. De hecho en México no sé si me han leído porque nadie ha hablado del libro, porque además me han contado que en México está mal visto hablar del cotilleo de la vida literaria, les parece de muy mal gusto, entonces por eso creo que no ha sido bien recibido este libro, aunque no lo hice para asombrarlos, ni encantarlos, Pero me parece que reírse de los actores o de los políticos le da una dimensión más humana a estos personajes, yo no me puedo reír de alguien que no existe, entonces reírte del cotilleo literario le da ese dimensión, no busco hacer una caricatura de la vida literaria, pero está bien reírse, entonces debería, me parece, escribirse una novela que retrate todo ese cotilleo. (Finalmente) me interesa que me lean personas que cotidianamente no leen mucho, porque es muy triste que los escritores solo nos leamos entre nosotros, como sí no nos interesará llegar al público. A mí me gustaría llegarle a alguien que es un millennial o que es gay, a los “mirreyes”, por ejemplo.