Entrevista a Luis Jorge Boone

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Pocas veces un libro de cuentos es la primera apuesta de un autor contemporáneo mexicano desde un sello como Alfaguara. Tal y como ocurre con Figuras humanas, un grueso volumen de 19 cuentos de Luis Jorge Boone (Monclova, 1977).

Boone es un escritor coahuilense que ha destacado al obtener 12 premios nacionales de literatura y publicado varios libros de poesía, así como dos libros de ensayos (Lados B y Sobre mapas circulares), además de un novela (Las afueras) y cuatro volúmenes de cuento (La noche caníbal, Largas filas de gente rara, Cavernas y Figuras humanas). En su más reciente entrega aborda el (des)amor como hilo conductor en varios de los cuentos, los cuales se bifurcan en diversos ritmos narrativos, e interpela a sus lectores con una obra que se vuelve intensa y oscura por momentos, con personajes que se enamoran, que se pierden en el recuerdo, que se desencantan de su pareja amorosa.

¿Dirías que Figuras humanas podría definirse como un libro que nos habla de las muchas posibilidades de la soledad?
Uno de los primeros epígrafes que utilizó es una frase de Ray Loriga que dice “El amor es un millón de enfermedades distintas” y es que creo que el amor o los sentimientos de amor puro son muy difíciles de encontrar. Quizá el único momento de amor puro que podemos encontrar en justo cuando descubrimos que estamos enamorados, aunque también nos enamoramos de muchas cosas en muchos sentidos, nos podemos enamorar de una canción, de una experiencia, pero en realidad eso es porque nos dicen cosas de nosotros mismos: creo que esos son los momentos del amor puro, cuando queremos más de algo es porque eso nos da otra versión de nosotros mismos, una versión que disfrutamos de nosotros mismos, pero la vida no es pura, es una especie de caldero en el que estamos aventando cosas y al amor se le van agregando otros sentimientos: la necesidad, el temor, la inseguridad, el deseo de posesión, la autodestrucción, y creo que es ahí cuando la situación nos puede ofrecer una historia justo cuando nos preguntamos cuándo o cómo se destruyó la plenitud, creo que los personajes del libro se están enfrentando al conflicto de seguir en una historia o darla por terminada, ese conflicto lo tenemos a diario, hay una forma en la que elegimos y una forma en la que somos elegidos, pero creo que esos momentos no siempre coinciden, de hecho podría decir que es una gran coincidencia que estemos con alguien.

¿Cómo fue el proceso de escribir un libro de cuentos tan extenso?
Hasta hace algunos años yo pensaba que tenía una manera de trabajar los libros, específicamente en las colecciones de cuentos, pero en el tercer volumen me percaté que los tiempos de los libros son muy caprichosos debido a que algunos de los cuentos que conforman este libro los empecé hace muchos años, pero como esbozos. Cuando me di cuenta de que tal vez tenía ya un libro de cuentos empecé a estructurar una serie de ideas, que en realidad era más una lista de buenos deseos, en donde pensaba cómo abordar ciertos temas, como estructurar ciertos personajes. Yo quería que fuera un libro extenso, ambicioso en su estructura, en la temática, en la pluralidad de voces, pero también en los vasos comunicantes que comparten los cuentos, lo cual me permitió jugar con la estructura: administrar los recursos para generar una estructura musical interna, que le permita tener al lector una experiencia gozosa.

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El libro tiene una construcción que podría hacernos pensar en una novela contada a través de una multitud de capítulos, una especie de juego de espejos entre los cuentos, porque hay personajes que recuerdan a personajes anteriores, vasos comunicantes que permiten conectar la lectura de un cuento con otro…
Podría haber puesto los cuentos sin secciones, sin epígrafes, sin guiños marginales, porque eso no son los cuentos propiamente, son guiños que se le hacen al lector, pero la verdad es que yo disfruto mucho los libros de cuentos que tienen esta estructura que podríamos definir como musical, o que por lo menos yo así lo veo, guiños que te permiten la entrada a un mundo sensitivo, a un estado de ánimo, para después seguir con otra frase que podría ser familiar de la anterior, pero hay sin embargo un cambio, una transformación de la percepción de la materia del escritor, que es el lenguaje. Lo musical nos enseña mucho eso, porque prácticamente es pura sensación. Hay una frase de Francis Scott Fitzgerald que a mí me gusta mucho, en donde él nos cuenta que no se sentaba a escribir un cuento hasta que no se sintiera en total posesión de la experiencia, del sentimiento que le quería transmitir al lector, sí no tengo esa experiencia vital en mis manos no se podía sentir al lector, sentía que le estaba mintiendo al lector, yo creo que hay una experiencia que intentamos transmitir pero esta experiencia deben tener un orden, una estructura, que son una propuesta de lectura que hace el autor, las secciones, los libros que van combinando temas, que los van entrecruzando, para llegar a lugares que no tenías pensando, es una nueva manera de decirlo, hay maneras de contar que me gusta usar, la novela necesita un orden porque la novela es un solo tiro que se puede caer, pero los libros de poesía, de cuentos, son tiradas más largas, usando una metáfora del beisbol un libro de cuentos es una serie de tiros para lograr un triple play, por ejemplo.

Hay cuentos que suceden en Los Ángeles, en la Ciudad de México; es un libro que al tener esa extensión nos lleva a escenarios diversos, pero también busca estilos narrativos distintos, a veces contrapuestos entre sí…
Me gustan los libros que parecen la antología de toda una vida, por ejemplo El ángel esmeralda de Don de Lillo o La era del Jazz de Fitzgerald, ahí encuentras una serie de personajes que se van a aparecer, pero cuando ves que un cuento sucede en un viaje y otro cuento sucede en un departamento y el siguiente en el desierto y así, van cambiando los escenarios de los cuentos agrupados en un mismo libro eso va fortaleciendo la idea de que la vida es amplia, de que la vida es diversa, y que podemos meternos en la cabeza de muchas personas, de que podemos contar la vida de muchas personas, y eso es lo que quise hacer, por eso tengo un cuento que sucede en la sierra de Querétaro en un campamento ecológico, otro en la playa de Huatulco, otro en un hotel de cinco estrellas y otro en un departamento, y así, en escenarios muy variados, esa es la diversidad que de pronto nos puede dar una idea de la amplitud del mundo, entonces me preguntaba cómo sorprender al lector con paisajes nuevos, un libro que pudiera compaginar un lenguaje que tuviera varios registros, una prosa más directa, más parca con otra otra más oral, más directa, a mí me gustan esos registros variados, porque cada cuento al ser distinto sorprende al lector, no le permiten acostumbrarse al lector y darle la vuelta a las posibilidades que yo mismo utilizó, lo que creo es que hay que preguntarse qué es lo que les estás ofreciendo al lector, si le ofreces diversidad tal vez sí le puede interesar tu libro.

Siguiendo con las idea de las líneas temáticas, creo que también los cuentos nos hablan de inseguridades que todas las personas tenemos y que nos llevan a tener desencuentros, peleas, que terminan destruyendo relaciones que en algún instante tuvieron posibilidades de ser algo más…
Es que decidir no amar es vivir también de acuerdo al amor, el amor sigue siendo el punto, el cuerpo tiene una dinámica que no tiene nada que ver con la realidad, cuando tenemos miedo, por ejemplo, el sistema nervioso se activa en una parte y se desactiva en otra parte, o cuando uno trabaja bajo presión, el cuerpo se tarda mucho de cambiar de un estado de ánimo a otro, y en el amor pasa lo mismo, tu voluntad puede pedirte o decirte que ya no quieres estar en ese relación, con esa persona, pero el cuerpo no necesariamente quiere lo mismo que tú, el cuerpo sigue sintiendo y eso es el duelo y hay una serie de momentos retratados en el libro en donde la pregunta es cómo salir de esos ciclos, y están entonces retratados una serie de personajes, el que se da cuenta que quiere continuar, el que está pacífico y de pronto se da cuenta de que quiere algo en la vida, y creo que todos son momentos de ese ciclo del enamoramiento.

El uso del lenguaje es otro de los elementos central de este libro de cuentos, hay una búsqueda, que me parece se encuentra relacionada con lo que platicamos antes, con la musicalidad, con la intención de meter al lector a un espacio específico, y mucho de ese trabajo depende directamente del lenguaje y de los usos que le confieres en los diferentes cuentos.
Una de las formas en las que estuve trabajando con este libro, que lo diferencia de otros libros de cuentos que he escrito, es que guarde todas las versiones de los cuentos, tengo un archivo enorme de este libro, y eso es algo que nunca había hecho antes, porque las primeras versiones de todos los cuentos fue hecha a mano, lo cual me da un ritmo natural, y la posibilidad de tener las cinco, cuatro versiones de los cuentos, me dio la posibilidad de leer, de comparar y de decidir en donde sí estaba encontrando lo que quería, en donde la idea sí se estaba materializando, era verlo desde varios puntos, y eso también me permitía ver el lenguaje, las frases, porque podía revisar y combinar frases que funcionaban mejor, frases cortas y frases largas que podían explotar mejor y quería que los cuentos fueron atractivos para el lector.

¿En qué género te sientes más cómodo: poesía, ensayo o narrativa?
Cuando estoy escribiendo cuento pienso que es a eso a lo que me quiero dedicar siempre, pero después regreso a la poesía y me digo es que empecé siendo un poeta y siempre quiero escribir poesía, pero luego cuando escribo novela me digo “caray” las cosas que se pueden hacer en la novela la amplitud que tiene, los lugares a los que te permite llegar, yo creo que en realidad cada que revisitó un género se vuelve a enamorar de él, son adicto a esas sensaciones, me gusta la novedad de la exploración que me permiten los géneros literarios, yo más bien escribo y los géneros son como áreas de trabajo, es el mismo material en realidad con el que trabajo pero son distintos sentidos lo que estás buscando darle.

Boone, Luis Jorge. Figuras humanas. México: Alfaguara, 2016.