Entrevista a Jesús Espino, editor de Akal

Ramón Akal es un editor atípico que decidió crear la editorial que lleva su apellido en plena dictadura franquista con un solo criterio: darle voz a los que no la tienen, como comentó en una entrevista para el periódico español El País en el 2012. Un criterio, que podríamos decir, iba a contracorriente con lo que dictaba en ese momento el férreo control político que el gobierno del “Generalísimo” aplicaba a la producción editorial española; algo que le costó 13 procesos públicos en el Tribunal de Orden Público en los años setenta, y algo que determinaría el espíritu del grupo editorial, conformado en la actualidad por los sellos de Foca, Istmo, Hermann Blumme, Akal y la legendaria Siglo XXI. Un grupo editorial que en poco más de cuatro décadas ha publicado cuatro mil títulos, de los cuáles tres mil aún se siguen vendiendo, algo que en palabras de Jesús Espino, editor en jefe del grupo “es algo que deberían hacer todas las editoriales“, o por lo menos aquellas que estén ocupadas en editar libros que no tienen fecha de caducidad.

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Antes de platicar sobre los planes del Grupo Akal para México y América Latina, le preguntamos a Espino cómo fue que un profesor de Historia del Arte llegó a convertirse en el editor de uno de estas editoriales atípicas, más preocupadas por la calidad de sus libros que por la cantidad de sus ventas: “El salto al mundo editorial fue un tanto casual, porque mientras yo estaba preparando la tesis doctoral en Historia del Arte y dando clases en universidad, un vecino que trabajaba en la editorial me invitó a escribir un libro pequeño sobre historia del arte y a la hora y media me volvió a llamar para preguntarme sí me atrevería a traducir un libro… al colgar me di cuenta de mi imprudencia. A partir de ese momento empezó a dar una relación con la editorial Akal“, recuerda. En el 2003, añade, pasó a la Subdirección de edición “Me siento sumamente privilegiado porque Akal es una editorial que siempre está en busca de materiales, de aquellos libros que marcan hitos, que se pueden considerar piedras fundamentales de los distintos ámbitos del saber y siempre con un rigor y espíritu crítico que trata de consolidar un catálogo de obras que sean válidas tanto en el momento de su publicación“.

Actualmente, Akal suma cuarenta y dos años de existencia con un catálogo vivo en el que permanecen libros que se publicaron en los primeros años. “Akal tiene un compromiso por la calidad, con el rigor de obras que lo mismo abordan temas políticos que artísticos, lo cual añade un gran plus para mí como editor“, refiere.

Mantener un fondo editorial no es sencillo para ninguna editorial…
Pero eso es algo que deberían hacer todas las editoriales, o por lo menos aquellas que están preocupadas por el saber. Se debería estar preocupado por no editar libros que nazcan con fecha de caducidad (porque) hay libros que son respuestas para coyunturas determinadas, pero hay otros libros que deben tener elementos para la reflexión que vayan construyendo el currículo de las distintas disciplinas; hay libros que siguen reflexionando sobre el entorno actual ¿Por qué los clásicos son clásicos?, porque siguen transmitiendo un mensaje y nosotros aspiramos que, en todas las disciplinas, nuestros libros se conviertan en los clásicos del mañana. Creo que se trata de buscar autores y temas que generen debate o preparen el terreno para que las distintas disciplinas vayan avanzando.

Existe una tendencia editorial que muestra una preocupación sobre las coyunturas políticas y sociales contemporáneas, pero en ocasiones ese estudio no parece acompañado por una reflexión más profunda sobre lo que significan esos hechos concretos ¿Cómo encontrar este equilibro entre la novedad y la reflexión?
Nosotros tenemos un sello en nuestro grupo que es Foca que publica libros sobre temas de coyunturas inmediatas, libros que necesitan ser publicados en el momento para dar respuesta a situaciones sociales, culturales, económicas del día a día sobre la situación de España y que nos gustaría llevar a México, es una idea que tenemos, pero junto a esos libros es necesario publicar otros libros que busquen dar sentido a todo eso que está pasando, libros que expliquen, que intenten construir sentido, una buena parte de las editoriales de los grandes grupos publican libros en donde prevalece lo superficial sobre el contenido, libros en los que rascas y no hay nada, libros que no dan respuesta a temáticas concretas, libros que pretenden establecer pantallas sobre lo que debe ser el ejercicio de pensar, que es lo que verdaderamente permite construir futuro, no hay que olvidar que vivimos en una sociedad dominada por el neoliberalismo que en el mundo editorial ha construido conceptos como la “facilidad de lectura”, “la cantidad de lectura frente a la calidad de lo que se lee”, donde el ejercicio de pensar parece ser algo nefasto, algo muy lioso, mejor leer cosas sencillas que nos van a dar la clave de ser “feliz”, buscar “tu” la felicidad individual, lo cual no deja de ser una forma de alienada de embrutecer a la sociedad y sucede que se potencia un tipo de lectura, un tipo de cultura, un tipo de consumo cultural, subrayando la palabra de consumo, porque aparentemente estas consumiendo cultura pero que en realidad estás consumiendo un placebo que aliena al lector y que sea un lector sin sentido crítico construyendo así una sociedad en donde lo superficial se eleva a una especie de virtud y en donde el libro y el pensamiento se vuelve objeto de burla, de chiste.

Se cree que todo proyecto cultural tiene una idea muy clara sobre la realidad política y social no va a tener éxito porque el público general gusta de consumir productos “ligeros”…
Quien piense que un proyecto cultural y critico no puede sobrevivir o no puede ser rentable, miente; creo que hay que ver qué tipo de rentabilidad (porque) se puede ser rentable de manera coherente. Hace seis años en España se nos veía de una manera condescendiente y se nos decía “vaya siguen publicando a los marxistas” y esa misma gente es la que ahora se desvive tratando de encontrar al nuevo Marx para publicarlo, porque resulta que ahora esos marxistas, esos que están pensando la sociedad desde otros parámetros son rentables editorialmente. Nosotros siempre hemos creído que sigue siendo necesario pensar, sigue siendo necesario el pensamiento marxista y otras visiones del mundo, y es por eso que siguen surgiendo pequeñas editoriales en España y también en México y en América Latina que apuestan a ir a contra corriente. El problema en muchas ocasiones es también la invisibilizacion de estos proyectos, porque también es cierto que las grandes cadenas de librerías están dominadas por grandes grupos que no se interesan por propuestas que no consideran importantes a la hora de la explotación comercial; y eso también pasa con los medios de comunicación, con las secciones culturales y los suplementos culturales que apenas le dedican espacio a las pequeñas editoriales y ante eso te quedan pocas opciones que son o tirar la toalla o plantar batalla, y nosotros hemos decidido plantar cara, y creo que en estos momentos es más necesario plantar batalla, porque si no la debacle será completa y total.

¿Cómo vivió Akal la década de los 80 en donde parecía que solo había espacio para un modelo de pensamiento y en el que ustedes eran de las pocas editoriales que se mantenían en una posición crítica?
Lo vivimos siendo fieles a nosotros mismos, siendo fiel a los principios del proyecto editorial. Nosotros no solo publicamos textos de izquierda, publicamos textos que consideramos que son importantes, textos que buscan nuevas visiones, que deben generarla, y nos mantenemos coherentes y aunque el mercado nos diga que eso es lo que pide lo mantenemos porque nosotros vemos que sigue habiendo gente que los necesita y los seguimos publicando, también hay que buscar esos nichos y creemos mucho en lo que decimos y te mantienes firmes en la idea de que ciertos textos contestatarios que rechazan todas las verdades que nos machacan todos los días desde los medios de comunicación, de que no hay otra alternativa, entonces lo que recogemos un poco lo que hemos plantado desde hace años de que sí otro mundo es posible pero hay que luchar por él, digamos que nosotros siempre hemos creído de que otro modelo cultural es posible, un modelo cultural que va contra el modelo que se ha implantado en el mercado editorial, culturales, académicos, universitarios, claro no podemos ser suicidas, tienes que ser más cauto y publicar menos pero elegir más, pero tienes que seguir luchando contra eso porque crees en lo que estamos haciendo.

¿Qué representa México para Akal?, ¿cómo han visto el mercado editorial en nuestro país?
Para nosotros México es una gran alegría, porque hay un gran dinamismo, hay unas ganas de debatir, de leer, de pensar, de no conformarse, no se rechaza el debate, la confrontación de ideas, es un país poco dogmático, un país en donde la cultura se vive con gran intensidad, nosotros estamos muy presentes en América Latina desde nuestro inicio, pero queremos dar un paso más e implicarnos más en la vida cultural, en el quehacer cultural latinoamericano, entrar a los debates, generar debates y no se nos vea como una mera editorial extranjera que quiere vender, ahora mismo lanzamos una colección de libros que hemos bautizado como “Interpares” dedicada a las ciencias sociales con textos sobre política, sociología e historia y hay queremos publicar a autores mexicanos para que su voz llegue a América Latina y a España y para que se demuestre que no solo se piensa en inglés, sino que merece la pena escuchar lo que se dice en español y fortalecer los grandes debates internacionales. Uno de los primeros libros que hemos publicado es un libro del filósofo colombiano Santiago Castro que se llama Revoluciones sin sujeto donde hace una lectura crítica del pensamiento de Slavoj Žižek. Queremos que se nos vea como un editorial de habla hispana que trata de generar debates y transmitir ideas, pero percibiendo a al mundo hispanoparlante como una gran comunidad intelectual.