Lacrónica, de Martín Caparrós

Por Miguel Ángel Hernández Acosta.

Tres formas de leer este libro: 1) como una antología personal de las crónicas que desde 1991 ha escrito Caparrós; 2) como un conjunto de crónicas (publicadas ya) tejidas a través de reflexiones sobre el género (algunas publicadas ya); 3) como un libro hecho de fragmentos, de retazos, donde hizo falta un editor.

1. Martín Caparrós es uno de los más grandes exponentes de la crónica contemporánea en Argentina y el mundo. Además de novelista -y personaje de la novela La silla del águila (2003), de Carlos Fuentes- este autor ha recorrido el planeta y afinado su mirada para compartir qué pasa en el paraíso pederasta que es Sri Lanka, para mostrar cómo Níger es un gran desierto donde el cambio climático se percibe hasta al respirar o para vivir la pasión al lado de los hinchas del Boca Juniors cuando perdieron frente al Once Caldas. Y en cada uno de sus textos ha perfilado personajes, lugares y situaciones particulares que siempre terminan siendo una denuncia política: de nuestro comportamiento, de los miedos y de las obsesiones de una sociedad que parece cada vez fingir que es más fácil cerrar los ojos y dejar de mirar. En este sentido, Lacrónica es un libro que deja ver a un periodista apasionado por multitud de temáticas y que logra situar a su lector al frente de todas ellas, pues al asumir su perspectiva individual y escribir desde ella, consigue demostrar la utilidad del periodismo cuando deja de importarle sólo los personajes famosos y poderosos y se preocupa por la cotidianidad de los miles sin nombre.

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2. Compuesta por 21 crónicas, 24 reflexiones en torno al género (si es que todavía es posible llamarlo así) y una dedicatoria, Caparrós propone que “lacrónica” (una sola palabra) es una forma de acercarse a la realidad a través del testimonio de un periodista que logra una inmersión en el hecho que ha de contar. Las primeras reflexiones resultan iluminadoras: habla de técnicas, de obsesiones, de formas de estructurar una crónica. Sin embargo, así como el nombre crónica celebra a cronos y el tiempo, ya lo dijo san Agustín, es imposible de definir, Caparrós cae en una suerte de testimoniales donde su experiencia comienza a hacerse redundante, a bordear sobre una misma idea que parece que va afinándose a lo largo de las páginas, pero que no termina por llegar. Eso sí, hay grandes frases: “La pirámide invertida es un periodista confesando su impotencia”, “Buena parte del prestigio actual de lacrónica en América Latina se asienta en la aparición reciente de una serie de buenos libros”, “El periodismo es una de esas profesiones donde, en cuanto el aparato nota que alguien es bueno haciendo algo, encuentra el modo de que no lo haga más”, “¿Por qué la televisión se arroga el derecho de enseñarles a sus consumidores a mirar y el internet a navegar y los teléfonos inteligentes a vivir conectados, y los periódicos no piensan en enseñar a sus lectores a leer?”. Pero más allá de eso, uno se queda con un regusto amargo cuando se llega casi al final del libro.

3. ¿Por qué? Porque los fragmentos que están publicados en este libro son buenos para conocer a un autor, pero no para ahondar en él si es que ya se conocen trabajos previos. Asimismo, las técnicas que usa Caparrós (sólo utilizar signo de interrogación de cierre, o acotar quién dice o comenta las cosas después de un punto y aparte) parecen artificios en medio de un texto cuyo valor no depende de ellos, pero sí se ve entorpecido por los mismos. Además, hay un par de páginas que repiten literalmente lo que dijo Caparrós al inicio del libro, y llega un momento del libro donde el autor cita párrafos y párrafos de lo dicho por otras personas, sin siquiera tomarse la molestia de resumirlo o recontextualizarlo. A esto se añade que incluye fragmentos de conferencias del propio Caparrós, retazos de otros libros cosidos a fuerza, una dedicatoria publicada previamente… En este sentido, el lector no se enfrente a un material pensado y escrito para su publicación (si quiera bien editado), sino sólo retomado.

¿Quién es el lector objetivo de Lacrónica? ¿Un estudiante de periodismo, un lector de crónicas, un lector de la marca que es Martín Caparrós, alguien que no tiene acceso a los libros previos de Caparrós? Lacrónica fue publicada previamente por Círculo de Tiza, en España, y a México y Argentina llega vía editorial Planeta (en América Latina, Anagrama edita cinco de sus novelas y tres de sus libros de crónica; Planeta hace lo propio con otra buena parte de los títulos de Caparrós). Por lo anterior, quizá este libro sea ideal para acercarse a sus crónicas, no así para ahondar en su estilo o en sus ideas sobre el género. Lo primero porque algunas veces son sólo fragmentos de trabajos mucho más extensos, y lo segundo porque falta que se pase de las generalidades a un texto cohesionado y donde se eviten repeticiones de conceptos e ideas. Es decir, un texto ideado para publicarse con ese preciso propósito.

Caparrós, Martín. Lacrónica. México: Planeta, 2015.