Entrevista a Edson Lechuga

Edson Lechuga (1970) proviene del mero Pahuatlán del Valle, un lugar bestial a la vez que inspirador, en donde existe una fuerte tradición oral que, por supuesto, impregna su narrativa. Como apuntala Sergio González Rodríguez en el prólogo a soledad.piedra (2016): “En cada cuento, Edson Lechuga entrega una sustancia prodigiosa e insólita que une fulgor, comprensión, ternura y el asomo de una fuerza salvaje y contenida, propia de la mejor literatura”.

Allí narra con crueldad, resalta espesas amarguras y sutilmente contempla las miserias de sus personajes. De su reciente libro -situado en el estado de Oaxaca- asegura que busca la transgresión: “un cuestionamiento a la identidad, a la frontera.”

Cuenta con varios pisos en su inmueble narrativo: Anoche me soñé muerta (2015), Luz de luciérnagas (2011), gotas.de. mercurio (2012), Elefantes y Papolotes (2011), El Canto de los Búhos (2001), entre otros, publicados lo mismo en ediciones cartoneras que en editoriales mexicanas consolidadas.

Sobre su novela Anoche me soñé muerta (2015), Mardonio Carballo ha compartido que “despierta esa sensación de que no todo está perdido. De que no todos los escritores mexicanos contemporáneos quieren situar su anecdotario literario en la Quinta Avenida de Nueva York“.

Desde su blog yo.no.soy edson lechuga mantiene un dialogo permanente con sus lectores bajo la siguiente consigna: “Prefiero la duda a la certeza; lo sutil a lo concreto; la posibilidad al hecho; el mito a la leyenda; la lluvia de otoño al sol de verano; el pecado a la pureza; las cosas pequeñas a las grandes; las diablas a los dioses; la izquierda a la derecha y la literatura a la realidad.”

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¿Cómo surge el número 3 para escribir una breve historia tan desgarradora?
72 Migrantes (2011) es una iniciativa de Alma Guillermoprieto para solidarizarnos, vincularnos, acercarnos a la tragedia de San Fernando, Tamaulipas en 2010. A Milton Alvarado le fue asignado el número 3 y fue desde ahí, desde la impersonalidad de un número, desde donde yo intenté acercarme.

¿Qué reflexión nos puede compartir del fenómeno de los migrantes centroamericanos hacia el norte de México?
Ser migrante en las condiciones de La Bestia es jugarse la vida, literalmente. Desafortunadamente nos han enseñado que ser migrante es motivo de desconfianza, y no es así ni mucho menos. Deberíamos entender que la diferencia suma siempre y que todos alguna vez lo hemos sido. México entero no debería poder dormir tranquilo cada noche si tuviéramos conciencia de las atrocidades que estamos cometiendo o que estamos permitiendo.

¿soledad.piedra es en paralelo una crónica del suceso?
De alguna manera sí. Indaga sobre la distancia, el viaje y la frontera; pero no solo la distancia, el viaje y la frontera externos, sino también los internos, sicológicos, emocionales.
Lo que pretende soledad.piedra es una transgresión, un cuestionamiento a la identidad, a la frontera.

¿El personaje femenino del cuento de ‘Karla con K’, es una especie de kamikaze del Valle de Pahuatlán?
No, ‘Karla con K’ es chilanga, defeña, urbanita. Es una mujer sin prejuicios, plena y fugaz.

¿Ya que menciono Pahuatlán, en las entrañas de la huasteca poblana, además de la indagación personal, nos puede compartir como conforma el personaje de ‘Diego’ y al entrañable de ‘Bulmaro’ como llegaron a su novela Anoche me soñé muerta?
‘Diego’ es un personaje inductor y aglutinador. Es él quien condensa, quien trenza, quien trama. Diego es el encargado de llevar la historia de una punta a otra. ‘Bulmaro’, por otra parte, es el ingrediente místico de la novela; es quien hace que la novela suceda en realidades paralelas pero independientes. Si no existiera ‘Diego’, Anoche me soñé muerta sería una novela desmembrada; si no existiera ‘Bulmaro’ sería una novela plana.

¿A qué se enfrentó cuando escribió Anoche me soñé muerta?
A todos mis demonios escondidos debajo de las piedras del panteón de Pahuatlán, del monte de Pahuatlán. A todos mis recuerdos, a todos mis ancestros contándome sus leyendas.

¿Quedó alguna deuda con Pahuatlán?
Mi deuda con Pahuatlán no acaba en Anoche me soñé muerta; al revés, ahí comienza. Queda mucho… pero hay que descubrirlo; descubrirlo y construirlo, para después desconstruirlo en una novela.

Podría contarnos dónde se encontraba en septiembre de 1985?
El día del terremoto estaba en la ciudad de Puebla, semanas después tuve la necesidad de venir a esta ciudad destruida a meter las manos en sus entrañas en busca de algo vivo.

¿Las luciérnagas también fueron fosilizadas ese año?
Muchas cosas se fosilizaron entonces, las luciérnagas ?estás luciérnagas que me habitan? también.

¿Qué rige a su narrativa?
El pasado.
El lenguaje y sus posibilidades.
Mis heridas.
Mis blasfemias.
Mis secretos.

¿Cómo influye la cinematografía en su prosa?
Trabajo mucho con la escenificación, es cierto; supongo que por influencia de la narrativa visual. Sin embargo veo poco cine. Mucho menos del que me gustaría ver.

¿En la vida conyugal: dormir en camas separadas?
Por supuesto que no. Juntos. Juntitos. Juntándonos.

¿Al despertar: tiene miedo?
Si estoy escribiendo alguna novela no. Si estoy sin proyecto sí.

¿Cómo ha sido publicar libros en recientes años con distintas y variadas editoriales?
Se trata de una búsqueda. Los libros, las obras, también buscan su espacio, su papel, su soporte, su editor.

¿Qué tal es esa experiencia de publicar en una Cartonera?
Genial. Las cartoneras funcionan en el sentido opuesto de las grandes editoriales: hacen pocos libros pero completamente a mano, artesanales. Esto los convierte en obras únicas, irrepetibles.

¿Hay claves para fomentar la lectura?
Dos:
1.- Que tus hijos crezcan rodeados de libros.
2.- Que tus hijos te vean leer constantemente.

¿Con que se acompaña la Poesía Sonora?
Con jarana y batería. Con rock y huapango. Con café y tabaco.

¿Qué canciones hay en el pentagrama de su memoria que le gustaría cantar o bailar?
El son huasteco, la trova de Silvio, el blus de Real de catorce, el guacarock de Botellita de Jerez, U2, Sabina, Ojos de Brujo, La Santa Cecilia, El Cuarteto de Nos, The Doors, AC/DC, Jaime López, Vetusta Morla, Molotov, Los Ángeles Azules, Gallo Negro y el Buki por citar solo algunos.

Para concluir, ¿Qué impresión tiene de la literatura nacional en la actualidad?
Si entendemos la literatura nacional como ese mazo de escritores contemporáneos vivos residentes en este país, entonces la veo sana y lastimada. Sana en su anatomía y lastimada, como todo lo demás, por estos gobiernos indolentes, corruptos, burgueses, impunes y estúpidos.