El percutor: Semana del 27 de junio al 3 de julio

Por Manuel Pérez-Petit y (SdL).

Reflexión de la semana

Hay autores que tienen una prisa vertiginosa, que van lanzados a toda velocidad, cuya tolerancia a la demora es inexistente, que no tienen en cuenta que esto de la literatura es una carrera de fondo, que una obra literaria no se construye a martillazos ni solo depende de la voluntad, que hay que tener en cuenta otros factores como la disciplina, el rigor, la autocrítica… Pero no, vivimos en el mundo de los ciegos, en el que el tuerto es el rey. Y el tuerto es, por ejemplo, el que bate el récord de libros publicados en un año. Cada día hay más libros y hasta hay quien anuncia en una misma semana que acaba de terminar dos, que ya busca editorial… Puede que sean buenos, pero escribir no es labor fácil ni se hace tan rápido como a primera vista pudiera parecer. La necesidad, la humildad y la paciencia deberían ir de la mano en la construcción de una obra literaria. Pero en un mundo dislocado como éste, cabe cualquier cosa.

Las noticias

1. Vargas Llosa se retrata en Palestina: Vargas Llosa ha viajado a Palestina enviado por el diario español El País para escribir un dossier llamado “Estragos de la ocupación israelí”, tres crónicas periodísticas, un reportaje fotográfico y un documental. Se trataba de “demostrar” los daños causados por la ocupación de los territorios palestinos por parte de Israel. Aunque el otro punto de vista brilla por su ausencia, aun así afirma: “Israel demuestra que en el XXI puede ser colonialista y un país seguro”. En su tarea periodística ha querido quedar más o menos bien con todos pero solo ha conseguido retratarse. Igual es que está mayor para estas cosas. Lo cierto es que hay mucha demagogia en este tema, y que si hace trabajo periodístico debe hacerse completo.

2. El Brexit mete miedo: Todos andan asustados por el Brexit. Leo en abundancia acerca de sus repercusiones en el mundo de la cultura. El sector editorial saldrá bien parado, menos mal, en relación a otros sectores como el audiovisual o el musical. En relación a la literatura, Reino Unido siempre se caracterizó por sus enormes partidas presupuestarias para ayudas a la traducción al inglés de obras escritas en otros idiomas, facilitando incluso hasta editoriales en que publicarlas. La lógica dice que para evitar un mayor aislamiento del mundo mantendrán esa política. Sin embargo, todo indica también que los libros de autores y editoriales británicos experimentarán un incremento de precios de venta al público causado por los nuevos aranceles que deben implantarse. El proceso de ejecución del Brexit será de dos años. Mucho debate e información queda, pues, por delante. Y mucha inquitud por resolver.

3. El fracaso del premio Lipp México: Por segundo año consecutivo Editorial Resistencia ha propuesto a la novela ganadora del premio Lipp, una convocatoria para editoriales con un jurado deslumbrante que, en realidad, no interesa a las editoriales. Si no, ¿cómo es posible que desde hace un par de años dejaran de presentarse los sellos internacionales? Con una participación paupérrima en cuanto a obras presentadas –que cada año va a menos–, los organizadores de este certamen en México deberían replantarse las cosas, preguntarse por qué queriendo premiar a las editoriales no las premian de verdad sino solo a los autores; por qué aunque invitan a cenas a editores los editores no los tienen en cuenta; por qué cuando anuncian al ganador dejan de mencionar el número total de obras presentadas al concurso; por qué pierden la oportunidad de ser valiosos… Por el camino que van están condenados al fracaso. Y es una pena, porque tendrían en sus manos todo lo contrario.

4. Nace Canta Mares: Refrescante resulta la noticia del nacimiento de un nuevo sello editorial en México que, además, no ha podido tener este año mejor noticia, pues con El niño con rostro color de la muerte, de Pascal Quignard, ha obtenido el premio a la mejor edición de narrativa de la VII Feria del Libro Independiente, que tuvo lugar hace unas semanas en una de las más famosas librerías del Fondo de Cultura Económica. Sus editores, Melina Balcázar y Hugo Alejándrez, nos han hablado de su propuesta filo francófona en (SdL). Merece la pena. Ya queremos conocer sus próximas publicaciones.

5. Crecimiento de la industria editorial en España: Nos lo ha contado esta misma semana la agencia Efe: “El sector editorial creció en el año 2015 un 2,8%, hasta los dos 257 millones de euros de facturación, un dato impulsado por el libro de texto y la novela que permite un “cierto optimismo”, aunque aún queda lejos del año récord, 2008, cuando aumentó un 30,8%”. Y nos da para pensar que las cosas andan bastante mal, pues hay “entusiasmo” –y lo hay– por un crecimiento más de diez veces menor que el de hace ocho años… Ni mirar las estadísticas de Latinoamérica… Esto de editar es tarea de locos.