Andrés Caicedo

Yo nunca voy a ser ni escritor ni cineasta, ni director de cine famoso. Lo único que yo quiero es dejar un testimonio“.
Andrés Caicedo

En nuestros días, algunos jóvenes pueden ir a la escuela tarareando a toda volumen un tema de The Arcade Fire tal y como Luis Andrés Caicedo Estela solía hacerlo, en los sesenta, con las canciones de The Animals.

El escritor caleño murió el 4 de marzo de 1977 de manera premeditada, tenía 25. Había publicado dos libros: El atrevesado y ¡Que viva la música!, así como más de 20 cuentos (escritos entre 1964 y 1976), y siete guiones. De él se sabía poco en Latinoamérica hasta que Alberto Fuguet montó un libro autobiográfico, al cual le puso como título una canción del multipremiado quinteto canadiense: Mi cuerpo es una celda (2008), testimonio de una individualidad como pocas.

Caicedo escuchaba rock inglés, era un teatrero a más no poder así como un cinéfilo total (fundó un cine-club y una revista de cine). Era un joven de una sensibilidad superior a la burguesía colombiana. Flaco, setentero y meláncolico como suelen ser los seres extraños a su propio contexto; seducido por el submundo de Cali, no en vano su personaje ‘María del Cármen Huerta’, la sensual como rubísima ‘Mona’, es una chica que abandona el terruño social por la rumba, ‘el perico’ y la vida nocturna sureña. ¡Adiós hipocresías!

El cuatro de marzo de 1977 Caicedo se quitó la vida al ingerir 60 pastillas de secobarbital. Cuenta la leyenda que ese día había recibido un ejemplar de su novela -recién publicada por Colcultura en Bogotá- hoy de culto.
Previo había escrito una carta a su “Mamacita” en la que aseguraba que su acto no era una derrota: “Nací con la muerte adentro y lo único que hago es sacármela para dejar de pensar y quedar tranquilo”.