“21000 princesas”: los cuentos de hadas como nota roja

Por Miguel Ángel Hernández Acosta.

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Hubo un tiempo cuando dentro de las bolsas de terciopelo negro se entregaban las cabezas de los aristócratas degollados. Hubo una época cuando las princesas eran rescatadas por príncipes, pero superaban retos y vivían por siempre felices. Hubo un instante en que gozábamos con esas historias, pues sabíamos que al final siempre llegaría un final feliz.

Por mucho tiempo las historias de princesas forjaron el carácter de los infantes: Aurora cayó en un sueño profundo por curiosear en donde no debía, ‘Caperucita’ desobedeció a su madre y por poco se la come el lobo,’ Scherezada’ debía inventar historias con tal de librarse de ser asesinada… ¿Pero qué pasó cuando el horror ya no pudo ocultarse? ¿Qué ocurrió cuando a los ojos del adulto esas historias con moraleja tomaron otro tamiz y se apreció la violencia, la sangre, la venganza y la amenaza que hay en cada historia?

Lola Horner y Ave Barrera proponen una posible respuesta con 21000 princesas, un libro de artista del cual sólo existen tres ejemplares y cuyas características estructurales y materialidad responde a un concepto claro: la denuncia de la violencia contra las mujeres en México. “Más que elaborar un producto estético, se trata de una secuencia espaciotemporal que combina lo visual y lo táctil con el objetivo de conmover o, mejor todavía, de estremecer, de perturbar, de que haya una toma de consciencia y una reflexión. Es una cachetada para despertar o un puñetazo en la barriga que promueve la empatía por lo que está sucediendo allá afuera”, comenta Lola Horner, también autora de la novela infantil Pócima contra el divorcio.

nopaseUn libro que va más allá de su contenido, así como de su formato (aunque estos elementos sean fundamentales en su recepción e interpretación). Por ejemplo, el ejemplar de 96 páginas del mismo tamaño de un tabloide e impreso en papel albanene, está contenido dentro de una bolsa de terciopelo negro, en recuerdo de aquella costumbre de entregar así las cabezas degolladas. También, tiene serigrafías en color sangre con escenas de cuentos clásicos de hadas, pero las cuales están acompañadas por 13 aparentes notas rojas de periódicos que en realidad son reescrituras de cuentos clásicos hechas por ambas autoras (“La bella durmiente”, “Caperucita Roja”, “Hansel y Gretel”, “Cenicienta”, “Blancanieves”, “La sirenita”, “La bella y la bestia”, “Ricitos de oro”, “Las tres hilanderas”, “La princesa y el sapo”, “Las doce princesas”, “Barba Azul” y “Sherezada”).

Por cada reescritura hay un grabado que contrasta con el diseño tosco de las notas periodísticas y sus respectivas fotografías. El formato es exactamente el mismo que los pasquines amarillistas y la impresión sobre papel albanene da un efecto de superposiciones que hace interactuar ambos discursos gráficos para transmitir en conjunto una especie de choque estético y conceptual”, apunta Lola Horner.

La elaboración de este libro surgió de pláticas entre las autoras. “Lola me ha platicado mucho de su trabajo académico sobre cuerpo y violencia en los cuentos de hadas, yo misma me he puesto a leer sobre estos temas en el contexto de la maestría. Digamos que fue consecuencia natural de los temas que nos inquietan. De pronto la idea tomó forma de libro y lo demás ya sólo fue mucha necedad y mucho trabajo para hacer realidad la idea”, añade Ave Barrera, también autora de Puertas demasiado pequeñas, novela que obtuvo el Premio Latinoamericano Sergio Galindo de la Universidad Veracruzana en 2013.

El trabajo les tomó varios meses durante los cuales aprendieron el arte de la serigrafía, en los que trabajaron la reescritura de los textos y en que diario compraban periódicos amarillistas para empaparse de la violenta realidad que viven las mujeres mexicanas y así poder convertirlos en ficción. “La ocurrencia puede parecer simple y hasta llega a rayar en un humor muy oscuro, sin embargo no quisimos quedarnos ahí, quisimos llevar las historias un poco más lejos, cuidar las semejanzas, los elementos de coyuntura entre la violencia de los cuentos y la de la realidad que vivimos, a fin de que la denuncia funcionara. Fue algo similar a la comparatística literaria: tomar los aspectos de semejanza entre dos narraciones, la de los cuentos clásicos y la de las notas sobre feminicidios que saturan los diarios amarillistas cada día, y jugar con ambos discursos para imbrincarlos. Es un trabajo de creación intermedial en el sentido de que transitamos entre ambos discursos, el periodístico y el del cuento de hadas, y al mismo tiempo trabajamos con la dimensión visual y la literaria a la par”, señalan las autoras.

Durante este tiempo, las autoras supieron, por ejemplo, que la tinta roja que iban a necesitar era la que más se asemejaba a la sangre de las 21000 princesas de su libro: Tinta Serigrafía Rojo Vivo-Sánchez; vivieron el terror de descubrirse las manos manchadas con ese color sanguíneo (tal como le ocurre a la esposa de ‘Barba Azul’ en el cuento infantil, recuerda Lola Horner) y cayeron en cuenta de que “los cuentos de hadas y la nota roja históricamente se han utilizado como espejos para reflejar las realidades ideológicas de la época en que son producidos”.

21000 princesas es un libro que explora los límites de varias disciplinas: en primera instancia la literaria, pero también la que tiene que ver con las artes visuales. Asimismo muestra que el libro como tal es un objeto donde no sólo el contenido tiene una función, sino también los elementos que se conjugan para crear un efecto (en este caso las serigrafías, el diseño de los textos como aparentes notas rojas, la envoltura y la encuadernación del mismo). Pero, además, posee “una dimensión política evidente, si con político entendemos todo aquello que pretende tener injerencia en el mundo. Creemos que el arte es un medio poderoso para cristalizar metáforas que nos ayuden a reflexionar, en este caso, acerca de uno de los problemas más preocupantes de nuestra sociedad: la escalofriante tasa de feminicidios”, agregan las autoras.

Cabe destacar que 21000 princesas fue seleccionado como finalista del 3er Concurso Internacional de Libro de Artista Lía 2015, de manera que se expondrá en el Museo de Arte Raúl Anguiano, del 29 de noviembre al 2 de diciembre, en la 2ª Feria Internacional de Libro de Artista, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Además, formará parte de un catálogo digital e impreso, recorrerá ferias de libro nacionales e internacionales y se promoverá su venta entre coleccionistas, bibliotecarios, fundaciones, galerías y público interesado.

Tras la experiencia, ¿qué fue lo que más les gustó de todo el proceso, incluyendo la etapa en la que resultó seleccionado para ser exhibido?
Ave Barrera: Ver cómo nuestra idea iba cobrando realidad. ¡Un día era una ocurrencia y de pronto tenemos esto! ¡Es como de magia!
Lola Horner: Todo lo que aprendí durante el transcurso del proyecto. Darle otro sentido al verbo investigar, no sólo como un elemento aislado, sino como la posibilidad de conjugar los cinco sentidos en la búsqueda de una idea.

21000 princesas es un libro con una vereda de sangre a través de sus páginas, pero cuya intención es “que este camino regado de sangre se siembre de preguntas”.

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