Pedro Juan Gutiérrez

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Podrías buscarlo por toda la provincia de Matanzas pero no tiene sentido. Hace muchos años que el periodista, poeta y narrador Pedro Juan Gutiérrez (1950) vive en una azotea en Habana Centro y desde allí ha configurado un microcosmos –en cinco libros de relatos– donde el libertinaje sexual se combina con la precariedad dando como resultado una narrativa seminal, de tintes autobiográficos.

Desde la publicación de su Trilogía sucia de La Habana (1998), escrita bajo el frenético impulso del ron, el autor se volvió un mito internacional bajo el sello Anagrama pero poco a poco, mediante publicaciones en sellos locales o ediciones piratas ha sido leído en su tierra natal, integrándose así a la tradición literaria cubana a partir de una obra transgresora.

De sus más de 15 libros de prosa cabe mencionar Anclado en tierra de nadie, Nada que hacer y Sabor a mí (1998), El Rey de La Habana (1999), Animal tropical (2000), El insaciable hombre araña (2002), Carne de perro (2003).

“La imagen de Cuba que podemos obtener de alguien como Pedro Juan Gutiérrez es significativa” escribe Slavoj Žižek en las primeras páginas de Bienvenido al desierto de lo real: “el ser cubano como opuesto al acontecimiento revolucionario: la lucha diaria por la supervivencia, la escapada a través del sexo promiscuo y violento, el llenar el día con proyectos sin futuro. Esta inercia obscena es la verdad de lo sublime revolucionario” .