Entrevista a Merari Fierro, de Endora Ediciones

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Por Nahum Torres.

Luego de trabajar en el área de publicaciones de Conaculta y en diferentes editoriales, en 1998 Merari Fierro emprendió un proyecto editorial abanderado por las lecciones de su maestro Luis Rojo -fundador de la extinta revista Desnaufragios-. Se asoció -con Evelín Ferrer- y se fueron por la línea de servicios editoriales. 17 años después Endora Ediciones está conformado por un equipo “virtual” que cambia acorde con las necesidades de cada proyecto que emprenden, publicando en diversos formatos (papel, cartonera, ebook) buscando dar salida a nuevas voces en poesía y narrativa, principalmente del medio cultural alternativo del país, así como de Cuba, Colombia y Venezuela.

La primera colección de este sello -que retoma el nombre de la única bruja que aparece en la Biblia- fue Cuentalia. “Por coincidencia las temáticas son, en general, fantásticas en la parte de narrativa“, dice Fierro. Con el tiempo realizaron un taller de creación literaria abocado a este género al que define como “interesante y retador”, y entre 2009 y 2014 crearon además un certamen, “Cuentos del sótano”, como contrapuesta dice, a aquellos concursos “con alto rango de amiguismo“. El resultado es una colección de cinco antologías con los primeros cuentos de casi 200 narradores nóveles, algunos de ellos: Omar Nieto, Margarito Cuéllar, Víctor Roberto Carrancá, Peter Dabdoub.

Creo que hay muchísima gente intentando expresarse a través de las letras; creo también que los cuentistas están siendo “avasallados” por los poetas. Me parece que esto se debe a que los narradores tenemos el grave defecto de tomar nuestra escritura demasiado en serio y no poderla expresar en foros (claro, por el formato del mismo escrito); es por esto que acabamos de lanzar el Torneo de historias mínimas-Premio “José Mayoral”, justamente para promover el saber leer-exponer-actuar nuestras historias, y que de esa forma, el público que no nos conozca, siempre visual, tenga mayor interés por conocernos“, dice.

En el cruce entre lo alternativo y lo tradicional, Endora podría definirse como “una editorial regida por una filosofía incluyente“. En su faceta comercial cuentan con una colección de textos de desarrollo humano (desde médicos hasta coaching), libros de texto y didácticos. “Cuando se trata de editar ensayo, aprendo y negocio, pues el reto más grande es la expectativa que tiene el autor de vender su libro“, asegura. “Siempre buscamos guiar al autor para que se enfoque en tener un libro bien hecho“, que, más allá de que publique un hipotético “betseller que lo convertirá en una ‘estrella de las letras’, le sirva para continuar su camino de escritor“.

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Para Merari, que también escribe, “editar es un terrible vicio“. Aboga por el disfrute lúdico del oficio pero no desdeña la profesionalización “no sólo para mejorar nuestra labor, sino para saber mantener nuestras empresas o proyectos de forma efectiva y eficiente”.

Como editora, dice identificarse con la labor de El Ermitaño, “por su capacidad de convocatoria y calidad de impresión digital“, así como con La Cartonera, “por su nivel de organización, sus acabados y la inclusión de artes plásticas en sus ediciones”. Abierta al encuentro de crecimiento con otros editores, no extraña que por cinco años haya asumido la coordinación de EDITA Mexico. “El reto ahora será generar una nueva propuesta que logre cubrir huecos en la capacitación editorial, el mantenimiento de las redes entre editores y autores, así como la promoción de la lectura como cierre del proceso editorial“.

En un corto plazo dará a conocer un proyecto abocado a la difusión de la lectura: “el enfoque es poder cerrar ese círculo que es la escritura; es decir, escribir, editar, publicar, y en vez de enfocarnos en la venta, mostrarlo para su lectura. No porque estemos peleados con la venta, pero ésta debería estar al mismo nivel que la difusión de la lectura de los textos. Creo que hemos desvirtuado mucho el camino de la escritura al enfocarnos, tanto editores como autores, en solo vender el libro en vez de enfocarnos en que este, primero que nada, sea leído“.