Apuntes sobre Rodrigo Rey Rosa

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Apuntes sobre Rodrigo Rey Rosa

Por Javier Caravantes.

En la novela Severina (Alfaguara, 2011), un grupo de amigos eternamente aburridos deciden abrir una librería: ‘La entretenida’, la bautizan; el ánimo festivo les alcanza para organizar presentaciones y lecturas que terminan en prolongadas fiestas. La literatura como un acto que salva, da vida, que se celebra. Ese espíritu espléndido de los personajes de Rodrigo Rey Rosa, que después los llevará a tramas insospechadas, me hacía sentir identificado. Con más ánimo aprovechaba cualquier ocasión para hablar del genial escritor Guatemalteco, de sus primeros libros, difíciles de conseguir en México. Cómo yo había logrado dar con algunos, el “debes leerlo” se hacía obligatorio. Así mis preciosas ediciones se iban, se fueron. Pienso en las portadas y me arde el estómago.

La costumbre de prestar libros se me ha quitado; mi gusto por la prosa del reciente ganador del Premio Iberoamericano de Letras “José Donoso” no.

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Hijo de empresarios guatemaltecos, de origen italiano, nacido en 1958. Autodidacta; desde muy joven recorrió países sudamericanos, europeos, asiáticos, trabado amistad con escritores como Paul Bowles. Ha publicado libros de cuentos, novelas, ensayos, periodismo, traducciones y también ha incursionado en el cine. Uno de los temas centrales de su obra es la violencia, particularmente en su país, en el arranque de la novela breve Piedras Encantadas (2001), así lo describe:

“Guatemala, Centroamérica. El país más hermoso, la gente más fea.
Guatemala. La pequeña república donde la pena de muerte no fue abolida nunca, donde el linchamiento ha sido la única manifestación perdurable de organización social.”

El uso extremo de la violencia, primer signo de descripción: de inmediato Rey Rosa plantea como responsable del conflicto entre clases a las tremendas diferencias económicas. Describe a los ricos, “una de las clases adineradas más ostentosas y burdas del planeta“; a los pobres los cuantifica de a “cinco mil por kilómetro cuadrado“. En la página treinta y seis de mi edición, la de El Andariego, un personaje dirá:

Los guatemaltecos eran el resultado de una mezcla de dos (o tres) pueblos, en la cual los elementos negativos de cada uno se combinaban para excluir sus virtudes.”

Es notable que el tiempo narrativo de esta historia y quizá de todas las que le he leído y recuerdo nunca se va a desperdiciar. Luego de esa primera entrada en la que se despliega un monólogo en segunda persona, se presenta y ubica al personaje principal, ‘Joaquín Cassasola’, un joven que recién despierta de un sueño, está en su departamento de la torre Bella Vista y por la ventana observa la plaza Berlín, muy cerca venden “polvo de coca y piedra de crack“. Lo despertó el sonido del teléfono, uno de sus amigo irá a visitarlo.

El carril narrativo en que la trama toma velocidad no se detendrá hasta el punto final: cuando ‘Armando’, su amigo, llega está “absorto“, acaba de atropellar a un niño. Además de ser amigos ‘Joaquín’ le debe solidaridad porque le traía mariguana. El tipo de relación que este par de personajes entabla será contradictoria, regida por sus intereses pero sin descuidar nunca su supervivencia. Incluso son contradictorios los sentimientos por los que transitan después del accidente, fumando un porro o comiendo un helado, son capaces de hacer bromas mientras sienten miedo. Con diferentes matices ese tipo de ambigua relación se dará entre los demás personajes de la novela.

piedras

En Piedras encantadas además de narrar lo conflictos derivados de un accidente en un país intolerablemente corrupto, también se desarrollas la bitácora de un cielo atravesado por nubes, lejano; Rey Rosa no sólo hace que la trama avance veloz y efectivamente, se vale de su prosa para contrastar escenarios, trazar geografías, fijar imágenes:

Un vasto frente de nubarrones avanzaba rápidamente desde la costa, y los distintos verdes de los montes oscurecían hasta llegar a convertirse en negros. Por el lado de las calladas, se veían aquí y allá aludes de basura y plumones de humo de leña que denunciaban la presencia de caseríos pobres”.

Novela de párrafos amplios, de muchas oraciones y poquísimas comas; veloz y bella, se hermana a otras del guatemalteco como Caballeriza, Los sordos, El material humano, y la mayoría de sus cuentos, en los que el retrato de la violencia y las minuciosas descripciones son los principales elementos.

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Hace unos días, el veinticuatro de septiembre se dio a conocer que los jurados del décimo quinto Premio Iberoamericano “José Donoso”, dotado de 50 mil dólares, seleccionó como ganador a Rodrigo Rey Rosa.

La capacidad para crear perturbadoras atmósferas, y para interactuar entre lo local y lo global —, fueron parte de los criterios que consideró el jurado internacional. Una de ellos, Francisca Noguerol, declaró:

No se decide sobre una consigna previa en el sentido de quien puede distribuirse mejor, sino que hay una preocupación por que accedan al canon nuevas voces que destacan por su trabajo”.

El lector emocionado seguirá hablando, difundiendo las historias y ésa será la mejor manera de distribución, pero valgan los premios de algo.