Luis Enrique Ortiz Monasterio, Legom

Bautizado como el “Hugo Sánchez de la dramaturgia mexicana” (Mónica Raya dixit), Luis Enrique Ortiz Monasterio (Guadalajara, 1968), mejor conocido en el gremio teatral como LEGOM, se ha distinguido por sostener una de las voces más contundentes y por tanto, provocadoras de la dramaturgia mexicana contemporánea.

La visión ácida de la vida y su capacidad de burlarse del entorno que lo rodea está presente en cada uno de sus textos:Diatriba rústica para faraones muertos (2000), Los restos de la nectarina (2000), Sí una noche o algo así (2003); Edi y Rudy (2005); Sensacional de maricones (2005), Odio a los putos mexicanos(2006), Civilización (2007), Lampart o de cómo colarse a la historia (2009), Demetrius o la caducidad (2009), entre otros. Presunto autor de la novela Infiernos particulares (1994) es autor además, del libro de cuentos Sirenas de escama gris (1992), en el que ya era visible su sarcástico humor.

LEGOM ha escrito textos dramáticos que le confieren una importancia singular, De bestias criaturas y perras, Las chicas del 3.5” floppies (obra premiada con mención honorífica en el Certamen Nacional de Dramaturgia “Manuel Herrera”, 2003) y Autorretrato en sepia son los más representativos.

El montaje más sobresaliente para Las chicas del 3.5” floppies fue dirigido por el inglés John Tiffany, quien hizo de esta obra una metáfora del aislamiento, a partir de un cubo, una mesa y dos sillas, donde el resultado dependía en exclusiva de la fuerza actoral de las actrices Aída López y Gabriela Murray.

Las chicas del 3.5” floppies plantea, a través de dos personajes, la rutina de lo cotidiano, carente de sueños, de metas, de expectativas hacia su futuro, salvo pagar la renta. Es el encierro, la negación del entorno. No tienen nombre ni apellido, a sus 40 años, son incapaces de entablar una relación con algún otro, que no sea a partir de necesidades fisiológicas: comer, drogarse o coger. Mientras la Chica 1 no deja de trapear su pequeño departamento y vive con el dinero que el papá de su hijo le da a fin de mes, la Chica 2 sólo habla a partir del “tienes coca” y, en su inconsciencia (rayando en la ingenuidad que su interlocutora traduce como pendejada), intenta explicarse el mundo que le rodea. El otro encierro, el socialmente aceptado, es aquel que se da en el encuentro furtivo, en el el antro de moda, llamado’3.5” Floppies’ -a partir del lenguaje tecnológico se estructura el drama de la modernidad.

Todo aquello que el autor ha planteado en un texto sin acotaciones, sin nombres de personajes y cuya acción está marcada simplemente por el guión largo que indica el inicio de los parlamentos. “Soy el que inventó eso de los guioncitos“, hace decir a su personaje más autorreferencial, producto del autoescarnio: Autorretrato en sepia, historia de un dramaturgo medio paranoico al que su ‘Madre Psicópata’ y ‘Hermano’ robaron su dinero para pagar un transplante de riñón, a la vez que su novia engaña con otro hombre, todo dentro de una desolada casa-cubo, en un descarnado montaje pop de Martín Acosta que representa la consagración total de LEGOM en el teatro mexicano.

Recientemente Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio, LEGOM, obtuvo el Premio de Dramaturgia “Juan Ruiz de Alarcón” 2014 otorgado por su destacada trayectoria, sumando este galardón al Premio Iberoamericano de Dramaturgia (2000), convocado por la UNESCO y el Gobierno de Mérida; el del Fringe First Award, entregado en el Festival de Edimburgo (2005); el Premio Nacional de Dramaturgia “Manuel Herrera Castañeda” (2006), entre otros reconocimientos.