TEST: Libros, ¿para qué?: Pedro Valtierra, fotoperiodista

Por Erika Rosete.

Un pequeño rancho ubicado en la sierra zacatecana vio nacer al fotoperiodista Pedro Valtierra; y de allí son los primeros recuerdos que lo invitarían, más tarde, a desarrollar ese gusto por observar, fundamental para poder hacer fotografía.
A los 14 años llegó al Distrito Federal en compañía de su familia, tras vivir dos años en Fresnillo,, Zacatecas, el lugar cuyo recuerdo le acompañará a todos lados con cierta nostalgia y maravilla. Será la Ciudad de México quien lo atrape y donde años más tarde labore para los periódicos El Sol de México (1977), unomasuno (1978) y, posteriormente, La Jornada (1984), espacios que lo llevarán a otros caminos, principalmente Centroamérica, nostromo donde nacerá el proyecto de Cuartoscuro, la agencia que fundó a mediados de la década de los 80 y que, siete años más tarde tomaría forma también de revista impresa.

La idea de hacer una agencia surge cuando viajé a Centroamérica en los años 79 y 80. Primero a Nicaragua y luego a Guatemala, El Salvador, Honduras, toda esa parte en la que había muchos conflictos. Ahí conocí a muchos fotógrafos de agencias internacionales como Susan Meiselas como Alon Reininger, en fin, yo estaba en unomasuno y sentía ganas de cambiar, pensaba en el futuro, y una de las cosas que quería hacer o que quise hacer era crear una agencia de fotografía.”

Cuartoscuro fue la continuación del proyecto que años antes Pedro Valtierra emprendió junto con un grupo de amigos y compañeros al que llamaron Imagenlatina, mismo que, como asegura Valtierra, no pudo ver el éxito ni continuar con su existencia como agencia fotográfica.

Me preparé para hacer la agencia, la hice incluso con un fotógrafo primero, Luis Humberto González y con los Mayo y nos reunimos para hacerla y empezamos a trabajar juntos, luego invitamos a otro fotógrafo, era Marco Antonio Cruz y luego invitamos a Jesús Carlos e hicimos primero Imagenlatina, en el 84, con el sueño de poder trabajar de manera independiente; es decir, tener el control de tus negativos, hacer tu trabajo libremente. Se soñaba mucho… ser dueño de tus materiales, de tu tiempo, de tus temas, eso pensábamos y empezamos creando esta agencia en un departamento que yo tenía entonces; y todos pusimos lo que teníamos: ampliadora, tanques, pero nunca conseguimos chamba.”

Yo soñé siempre. Me gustaba soñar hasta despierto.”

Con un ánimo festivo, se mira las manos y mira también hacia el pasado, recuerda con mucho entusiasmo la época de estudiante en la que soñaba con ser un gran periodista mientras colaboraba en un periódico escolar. Recuerda también su labor como reportero, cuando recorría las calles de la Ciudad de México; desde aquel trabajo mientras cubría la fuente de la Presidencia de la República, pasando por los eventos de Box en la Arena México, o de futbol o de tenis o en la nota diaria, en el trabajo del diarismo mexicano, y hasta su encuentro con la guerra en Nicaragua. Cuando fue enviado por el mismo diario durante la llamada “Revolución Sandinista” en 1979.

Todo mi pensamiento está en el cuarto oscuro, aunque ya no lo haga, pero yo muchos años de mi vida me los pasé ahí sobre todo cuando empecé. Con lo digital sientes esa ausencia y ese trato distinto a la foto; y para mí, se perdió ese encanto, lo que no significa que sea mejor, simplemente que se pierde esa relación, esa intimidad con la fotografía, sobre todo con el blanco y negro que fue lo que yo siempre hice. Tienes que entender que así es la vida y así es el cambio“.
¿Qué va a pasar ahora? ¿Cómo va a ser la fotografía? Tiene su sentido hacerse esas preguntas porque la fotografía, en realidad, es el acto de fotografiar. Por eso yo hablo siempre del amor que uno tiene que tenerle a ver, a observar y a tomar la foto, porque la foto no es disparar sino todo lo que tú sientes: la esencia de todo es que te guste y que disfrutes. He ido a muchos lugares que me gusta ir, pero no solo soy eso, soy como un soldado, uno tiene que cumplir como profesional. A mí me gusta ser fotógrafo, si me mandan al cielo yo voy a tomar fotos y si me mandan al infierno también.”

En el camino de la creatividad, Pedro Valtierra eligió la imagen para expresar y retratar la realidad que le tocó vivir. Sea en la convulsa Centroamérica de la década de los setentas y ochentas o en el trabajo del diarismo en México.
Acreedor de numerosos reconocimientos nacionales e internacionales Valtierra ha creado un legado fotográfico que persistirá en el imaginario colectivo en la posteridad.

Su trabajo y su trayectoria podrían describirse como esa fotografía que él hizo de sus propios sueños.

“Es que nosotros luego inventamos historias, a veces decimos ‘me tengo que ir allá porque quiero hacer buenas fotos’. La buena foto está aquí, depende de ti. Puedes hacer fotos hasta de los sueños, y todo… depende de ti.”

LIBROS ¿PARA QUÉ?

¿Qué hay de aquel deseo de escribir?, ¿que fúe de tu Juan Sotelo?
Yo iba a ser originalmente escritor, yo quería ser escritor. Y hacia un periódico en la secundaria, aquí en México, que se llamaba La Voz Estudiantil. Luego en el CCH yo hacía otro periódico con otros amigos, hicimos dos ejemplares nada más. En una materia hice un sociodrama como una cosa de teatro, yo dirigía la obra de teatro, yo la escribí y ganamos un premio de los CCH. Esa obra fue firmada por Juan Sotelo…
Yo quería escribir, yo quería ser reportero, tenía las dos cosas…

¿Por qué hacer libros de fotoperiodismo?
Porque ahí están ya las fotos y creo que son de temas que valen la pena: tuvieron su importancia y su momento histórico. En el caso de mi libro, porque es parte de una exposición (Pedro Valtierra: mirada y testimonio) que se hizo en el Centro Cultural Tlatelolco (CCUT), la intención es mostrar a las nuevas generaciones lo que nos tocó vivir a los ahora veteranos, compartirles esa experiencia.
A veces me dicen que algunas fotos y exposiciones están muy vistas y yo me pregunto, ¿vistas por quién?
Me han criticado que expongo en pueblitos. Incluso, un día, me dijeron que hacía “populismo fotográfico” pero es una estupidez que me digan eso porque esos fotógrafos quieren estar en museos y a lo mejor nunca van a estar -ojalá que sí-. Si a mí me invitan yo voy. Para mí la fotografía tiene esa facilidad, esa cualidad, de estar en la calle o estar en un museo o en un libro, entonces yo no descarto las posibilidades.
La razón de hacer fotografía es que te vean. La foto tiene vida propia si a gente la ve. Si la gente no la ve no tiene vida.

¿Si Centroamérica fuese una novela, cómo la titularías?
MI VIDA… No, no, no…. Yo creo que podríamos ponerle muchos nombres: Centroamérica es mucho, son muchas cosas, muchas años y muchas fotos…
Cuando veo a la distancia, fueron como cinco años de ir, de viajar, regresar, estar, andar, de pronto quisiera recuperar esa parte de las historias, lo bueno que yo tengo los negativos y todas mis fotos, algunos cuadernos y algunos apuntes.
Sí, “Muchos años, muchas cosas, muchas fotos…” ese sería (el título).

¿Qué obra de ficción te hubiera gustado escribir?
Hay muchas novelas maravillosas. Me hubiera gustado escribir muchas, pero hay uno que me gusta mucho que se llama Las uvas de la ira (1939), de John Steinbeck, me hubiera gustado escribir eso. Me hubiera gustado escribir también Pedro Páramo, me impacta esa novela.

¿Cuál es el último libro que has leído o que estás leyendo?
Estoy leyendo el de Felipe Ángeles en la Revolución, de Adolfo Gilly. Y también algunas obras de Jorge Luis Borges: estoy recuperando parte de la lectura que había dejado.
Me gusta mucho la historia, es una de mis debilidades, era bueno en historia, quería estudiar historia en algún momento. Y el periodismo es una muy buena manera de aprender historia. Leo poca poesía… eso es lo que leo.

+ Libros para qué?: Julio Hernández Cordón, cineasta.