Simon Reynolds en el #FILBA. ¿Qué es un crítico de rock?

Por Juan Sapia y Federico Ezequiel Ferreira.

Probablemente, lo que diferencia a Simon Reynolds de otros críticos de rock es su ánimo revisionista. Basta verlo hablar del punk para entender que su trabajo no se trata tanto de un análisis sobre el panorama actual, sino de un estudio histórico. Retromanía, su libro más ubicado en el presente, es más una indagación de las razones históricas que llevaron a las condiciones culturales actuales que al fenómeno retro en sí mismo. No nos olvidemos que este inglés cincuentón estudió historia antes de dedicarse a la crítica musical: “Yo soy un historiador que hace historia crítica”, se autodefine ante una treintena de veinteañeros que escuchan con atención su taller, titulado pomposamente “El arte de la crítica”.

Estamos en el #FILBA: el Festival Internacional de Literatura en Buenos Aires. Junto con la Feria del Libro, el evento literario más importante en la Argentina. Simon Reynolds es, lejos, la figura más importante de esta quinta edición del festival. En cuatro días va a dar dos talleres de crítica y cuatro entrevistas, repartidas entre Buenos Aires y Santiago de Chile #FilbaSCL. Una agenda cargada. Casi como una banda de rock que viene de gira a Latinoamérica.
El primer taller se hace en el Museo del Libro y de la Lengua de la Biblioteca Nacional. Reynolds se define en contra del estudio de las letras. En cambio, se muestra mucho más cerca de las lecturas sociales, intentando examinar las texturas y las formas.

El salón está lleno. Para el taller había que anotarse con anticipación de dos o tres semanas. Mucha gente se quedó afuera. Hago una ecuación mental: crítico musical extranjero, taller íntegramente en inglés, ¿Por qué tanta gente se interesa en la crítica? ¿Qué hay en la obra de este tipo que convoca tanto? “Muchas veces, la sobre investigación no ayuda para nada. Hoy la información está al alcance de todos en Internet. Lo más importante es saber qué dejar afuera”, desliza Reynolds. Hace algunos días, un amigo nos explicó que el fenómeno editorial del rock está creciendo: casi como una consecuencia de la piratería de Internet, cada vez se venden más libros sobre músicos, sobre bandas, sobre géneros. ¿Será este auge editorial una razón posible para el “fenómeno Reynolds”? ¿O es que este tipo recupera la tradición de críticos de rock estrellas, al estilo de Lester Bangs?

A lo largo de las casi dos horas que dura el taller, Reynolds revela algunos (pocos) recursos para hacer periodismo de rock, cuenta (varias) anécdotas cholulas con músicos a los que entrevistó y recuerda cómo la música y el periodismo estuvieron presentes en su vida desde su niñez. Comenzó leyendo “montones de revistas” en su infancia. Su fanatismo por el rock y la literatura lo llevó a colaborar en la revista Melody Maker, de la cual acabaría siendo eventualmente secretario de redacción. Hoy, con varios libros publicados, dedica su tiempo a actualizar sus siete blogs y a colaborar freelance para The Guardian, The New York Times y Rolling Stone, entre muchas otras revistas.
En español se ha publicado la selección de escritos Después del rock. Psicodelia, postpunk, electrónica y otras revoluciones inconclusas (2010) Retromanía (2012) y Postpunk. Romper todo y empezar de nuevo (2013).

El trabajo de descubrir bandas terminó para los críticos”, dice Reynolds. Entonces, ¿Cuál es el rol de los críticos hoy en día?, ¿puede evaluarse un canal de expresión como lo es la música y puntuarla con más o menos estrellitas doradas? Crear infinitos neologismos para catalogar cuanto nuevo sub-sub-género asome como tendencia, ¿hacer de la música un pasatiempo más disfrutable?

Es innegable que si Reynolds sobresale por sobre otros periodistas de rock, es por tener una concepción más amplia de su oficio, y es por eso que puede darse el lujo de disertar sobre el arte de la crítica. El taller se cierra con una frase, una autodefinición, tal vez demasiado optimista: “Creo que la tarea del crítico es descubrir patrones, asociar tendencias, capturar el sentido de esas bandas en determinado momento. Ayuda a tener una mejor relación con la música, genera entusiasmo frente a ella, y le agrega un poco de magia.”