Diego Trelles Paz

Jonás “Eveready” Domínguez.

Nació en el barrio de Magdalena de Lima, Perú, en 1977. Es doctor en literatura hispanoamericana por la Universidad de Texas y profesa una profunda admiración al poeta César Vallejo.

Antes de ser conocido todo su potencial literario, obtuvo reconocimiento en el continente hispanoparlante a raíz de su antología El futuro no es nuestro. Nueva narrativa latinoamericana (2009) que conjuntó a 23 jóvenes narradores y se publicó en nueve países, entre ellos Hungría y Estados Unidos.

Autonombrado como “cinéfilo diletante“, el cine ha influído en su forma de narrar, por lo que en su obra abundan los guiños intertextuales a una enorme cantidad de narrativas, películas, poesías y canciones. Más allá de las formas, en su literatura ha abordado la nocturnidad y la vida cultural limeña, la pasión enfermiza por la literatura y la violencia ejercida desde el poder.

Es autor del libro de cuentos Hudson el redentor (Caleta, 2001) cuya edición definitiva (coedición de los sellos La Travesía Editora y Animal de Invierno) cuenta con prólogo de Guillermo Fadanelli, quien ha escrito: “Las historias de Hudson el redentor, las quise escribir yo cuando comencé a hacerme adicto a las batallas perdidas dentro de las catacumbas de una ciudad cuya enfermedad no tiene como consecuencia la muerte.”

En 2005 publicó en España su primera novela El círculo de los escritores asesinos (Candaya, 2005), la cual ya se ha reeditado en México (Librosampleados), Perú (Borrador editores), Bolivia (Nuevo Milenio) y Chile (Desatanudos).

Situada en Lima, Texas, África, México D.F. y una isla perdida del Caribe, El círculo… es una “novela de detectives sin detectives” (Roncagiolo dixit), “de una exasperada coloquialidad” (Oliverio Coelho dixit); “ambiciosa” (Care Santos, El cultural, España). “Este libro mira la desolación de la existencia […] con la misma perplejidad activa, juguetona, hiperinformada de Vladimir Nabokov, quien debe ser su segundo gran precursor”, a decir de Alberto Chimal.

Trelles Paz es un autor de primera línea rompiendo aguas ha escrito Nadal Suau en Bellver: Su concepción de la palabra literaria es esencialmente artística, y entiende cuál es el peso del ritmo […] ‘La escritura solo traía desgracia’ se lee en El círculo…. Será verdad pero la desgracia de Trelles Paz es un estallido musical.”
Con El círculo de los escritores asesinos, Diego Trelles Paz retoma y renueva la tradición de esas grandes novelas encabezadas por la Rayuela cortazariana y por Los detectives salvajes”, escribió Miguel Ángel Hernández Acosta en este SuplementodeLibros.
“El círculo de los escritores asesinos por sus referencias y las inquietudes vitales que pone en juego, no retrata lo que ocurre en un país sino a una época” escribió Ernesto Jiménez Olín en el suplemento Laberinto de Milenio.

En voz de ‘Casandra’ uno de sus personajes de El Círculo… Trelles Paz muestra un poco de su voz autoral al hacerle decir: “El arte […] desvela la locura de los otros pero no consigue erradicar la propia. Y si la vida ya no se trata de luchar contra la locura del mundo , entonces […] ¿de qué se trata?”

Brutal. Desde la primera página” (Elena Sierra, El Correo), su segunda novela, Bioy (Destino, 2012), aborda desde la ficción el horror y la violencia de la historia contemporánea del Perú, los crímenes efectuados por militares bajo protección de políticos, los crímenes cometidos por “los terrucos” subversivos, los crímenes delincuenciales, los crímenes de narcotraficantes.

Reconocida con el tercer premio Francisco Casavella en España y nominada al Premio “Rómulo Gallegos” 2013, Bioy significa su “consagración entre los novelistas jóvenes más notables de la literatura hispanoamericana actual“, a decir de Ricardo González Vigil de El Comercio. “Un ejercicio estilístico de enorme calado que sitúa al escritor a la cabeza de su generación”, según Alvaro Colomer de la revista española Qué leer.

En 2013, librosampleados imprimió, como parte de sus ediciones Cartón-ERA, su cuento Nunca he sabido cómo hacer para odiarla, en el que queda manifiesto cómo “el acto del recuerdo puede volverse hostil y engañoso“.

A fines de octubre de 2016 su obra La procesión infinita formó parte de las 19 finalistas del Premio Herralde de novela.