Fermín Casar. La ceremonia de las armas, de César Fonseca

Por José Luis Enciso.

Se trata de la la primera incursión de César Fonseca en la narrativa y, especialmente, en la novela. La obra aborda el cosmos de la milicia desde la academia: un caldo de cultivo propicio para reproducir las perversiones del ámbito castrense; por fortuna, el texto se aleja de la denuncia o el panfleto. De esta manera, llama la atención la sencillez y la profundidad con que se deja leer este libro breve. Lo primero está dado por la construcción y la evidente preocupación del escritor por ser preciso en lo que narra. Lo segundo, en el volumen que logra dar a su protagonista, Fermín, un chico deslumbrado por el oropel de la milicia, el uniforme, las armas, pero que apenas entra en la academia descubre el lado oscuro del poder.
Tras conocer a Tadeo, un influyente y poderoso heredero de las canonjías militares, se le abre la puerta a una especie de vorágine que lo arrastra hacia un oscuro mundo lindante entre la transgresión y el sometimiento.

Fermín Casar. La ceremonia de las armas surgió en el taller de Daniel Sada, destacado narrador mexicano y gran tallerista. De ese corro literario Fonseca recuerda haber aprendido “los tres pilares de una novela: personaje, historia y lenguaje. Al personaje nunca se le debe abandonar, incluso, si no participa directamente en la acción, se debe barruntar su presencia. En cuanto al lenguaje, no obstante la gran exigencia de Sada al conformar sus obras, daba mucha libertad, pero sin descuidar el rigor y la originalidad”. Con esas premisas Fonseca elabora una buena historia, intensa e intrigante por momentos.

El habla contenida en estas páginas hace evidente la atención que el autor pone en las descripciones; son éstas algo de lo más disfrutable de la narración:

Rugió la voz de uno de los uniformados. Alto, fornido, rostro blanco con pecas cual cagarrutas de mosca y labios salivosos como morcillas grasosas.

Como escritor —nos dice Fonseca— creo que cumplo con mi misión al ofrecer lo que considero como riqueza de la lengua española y dejar que el lector decida si se lo apropia y goza con un caudal que de por sí es de su peculio o no”.

La arquitectura de la obra es casi musical y así lo explica el novelista: “Sada solía ejemplificar con Mozart, decía: escúchenlo con atención, por aquí hay una digresión barroca, por acá una renacentista, pero en esencia siempre hay un desarrollo sostenido, desarrollo como premisa principal. Algo que me propuse fue que la historia se intensificara y que el personaje creciera, esto en el molde de un lenguaje que explora en sus posibilidades de mención y desarrollo”.

Fermín Casar. La ceremonia de las armas resulta una buena presentación de su autor y casi una rareza para el medio literario: una primera novela que no emerge ni de becas ni de premios literarios ni de apoyos estatales ni de grandes editoriales y que, sin ser literatura light, ha logrado sortear el proceso de dictámenes que diluyen a menudo obras no pensadas para la venta.

Fonseca, César. Fermín Casar, la ceremonia de las armas. México: Axial, 2013.