Premio Literario Lipp, dos ediciones, dos novelas

Por Jonás “Eveready” Domínguez.

¿Qué hay de común entre las novelas Con amor, tu hija y La reina del Cine Roma? Acaso existe una pequeña coincidencia: ambas suceden en escenarios lejanos de los países que acogen el Premio Literario Brasserie LIPP de Novela, con el cual han sido galardonas en 2011 y 2012, respectivamente.

Un premio literario distinto
En una época de premios literarios al por mayor, el atractivo del Premio Literario Brasserie LIPP de Novela, que en México ha cumplido ya dos ediciones, es que la obra ganadora se publica simultáneamente en tres países: México, España y Francia. Esta propagación, se asegura, es además bilingüe (español y francés).

Carente de una convocatoria abierta, el LIPP de Novela funciona a través de las editoriales, quienes proponen una obra en vía de publicarse.
En su primera edición, el jurado estuvo presidido por Saltiel Alatriste y conformado, entre otros, por Rafael Pérez Gay, Xavier Velasco, Rafael Tovar y de Teresa, Gastón Melo y Silvia Molina. Entre todos seleccionaron “Mucho más feliz que yo”, segunda novela del también crítico literario Jorge Alberto Gudiño Hernández, que apareció bajo el título Con amor, tu hija (Alfaguara, 2011).

Novela en tono confesional sobre el incesto consensuado entre un “exitoso” hombre -un tanto inseguro y neurótico- y su hija ‘Emily’, Con amor, tu hija se sostiene en el adecuado uso del lenguaje para la creación de una atmósfera de intimidad y seducción.
Él es escritor (a la Paulo Coehlo), tiene un best-seller y, tras divorciarse, se ha instalado en una isla tropical. Ella, su hija, es curadora de arte, y para esta visita ha decido ir acompañada de su amiga-amante, una española y voleibolista universitaria llamada ‘Antonia’, a quien el escritor observa lascivo a través de sus gafas de sol, comparándola obsesivamente con la belleza de su propia hija.
El escritor y la hija tienen una relación distanciada, por lo que la novela cobra sentido a partir del deseo y la culpa. Como distractor al tema central, Con amor, tu hija refiere otra novela en su interior: el best-seller que el escritor publicó 20 años atrás (Bajo la sombra blanca del abedul), por lo que de manera paralela al tema de la seducción, se cuelan reflexiones sobre la escritura.

La segunda edición cambió de presidente de jurado (tras la renuncia de Alatriste a sus diferentes cargos y premios), quedando Tovar y de Teresa. A los escritores mencionados se sumaron Francisco Martín Moreno, Cristina Rivera Garza y el propio Gudiño Hernández, y entre todos escogieron La reina del Cine Roma, amparada bajo el seudónimo de Ron Sinaloa, y presentada por la editorial Random House Mondadori.

La reina del Cine Roma (2013), del hasta-hace-poco-desconocido periodista y escritor Alejandro Reyes, tiene como escenografía las favelas de Salvador de Bahía, en Brasil. Los personajes son, principalmente, una niña negra (‘María Aparecida’/’Priscila’) y “un niño de la calle, maricón, mulato, nordestino y travestí” (‘Betinho’/’Roberta’), dos indigentes cuya historia de vida está marcada por la miseria y el abuso sexual.
En esta novela el lenguaje se revela como otro protagonista: el caló bahíano traducido a varios registros del español latinoamericano proporciona cierto campechanismo narrativo que genera una especie de código entre narrador-lector.
La novela de Reyes tiene como personajes lo que Zygmunt Bauman llama “residuos humanos”. Y en los márgenes sociales, el tema central es la profunda resistencia que han encarnizado estos parias por no perder el sentido de humanidad.

Pese a que los personajes de Con amor, tu hija y La reina del Cine Roma viven una situación límite, resulta difícil compararlas entre sí porque ambas novelas responden a intereses y obsesiones literarias distintas. Si bien la novela de Gudiño Hernández se centra en la provocación del tabú erótico y la novela de Reyes revalora la amistad entre seres atormentados, se puede apreciar que el jurado del Premio Literario LIPP ha privilegiado, por encima de cualquier trama, un imaginario global: se trata pues de dos novelas, de autores mexicanos, que pueden leerse sin ningún contexto mexicano de por medio.