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El calendario de 2012 ha adelgazado y las últimas hojas serán arrancadas sin mayor sobresalto. Más de 300 días han transcurrido y pese a todo, en el mundillo de las letras mexicanas la vida continua…

Polémicas de sobra
El premio “Xavier Villaurrutia” fue otorgado por vía de empate a dos escritores: Sealtiel Alatriste (D.F., 1949) quien se vio envuelto en el escándalo y tuvo que renunciar al premio y a su cargo como funcionario cultural de la Máxima Casa de Estudios debido a la presión, entre muchos, de la revista Letras Libres (Gabriel Zaid, en particular).

Por su parte, a Felipe Garrido (Jalisco, 1942) el premio “de escritores para escritores” no le representó mucho: Conjuros, su amplio volumen de cuentos breves publicado por Jus, contiene una larga lista de erratas y al menos durante este año no fue reeditado. No es para menos, Jus es una editorial que se encuentra sin rumbo. Así las cosas, este año sólo publicó un libro de ficción: Eros díler, de Nazul Aramayo (Coahuila, 1985) la cual salió de la imprenta principalmente porque era una coedición comprometida con la Dirección Municipal de Cultura de Torreón.

Para muchos pasó inadvertido que, en agosto, Ricardo Chávez Castañeda obtuviera el Premio Iberoamericano de Cuento “Julio Cortázar” con la obra “Ladrón de niños”, título de un cuento suyo publicado tanto en su página como en Amphibia editorial; y ello no tendría inconveniente si no fuera porque las bases de este premio piden que el texto sea inédito. ¿O acaso el ex-crackero recicló un título para un nuevo cuento?

La polémica literaria y cultural del año fue el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances otorgado al escritor peruano (acusado de plagio) Alfredo Bryce Echenique (Lima, 1939) por un jurado que a todas luces violó la convocatoria y por la desfachatez de las instituciones que avalaron el galardón mientras se jactan de proteger el derecho a la propiedad intelectual: la UdeG que impulsa el programa de propiedad intelectual; de la propia FIL de Guadalajara que organiza un taller de derechos de autor y que además cuenta con un salón de negocios que reúne a compradores y vendedores de derechos de autor de los cinco continentes; del Fondo de Cultura Económica que cuenta con una colección de Libros sobre Libros en el que se incluyen Derecho de autor para autores, y ni qué decir de Conaculta, organismo que impulsó cuatro Seminarios Multidisciplinarios sobre el Derecho de Autor en el Ámbito Editorial.

Lo grato
El Programa Cultural Tierra Adentro del Conaculta dejó de ser aquel espacio de consuelo para autores jóvenes nacidos en el “interior” de la República y se ha consolidado de manera fehaciente. Imposible nombrar los aciertos en los campos de la poesía, el ensayo, la novela y el cuento arrojados durante el sexenio. Entre los cientos de títulos un ejemplo: en 2012 el FETA publicó Despertar con alacranes en el que su autor, Javier Caravantes (Puebla, 1985), compila 12 historias de prosa sobria, que invitan al lector a redescubrir la infancia y la adolescencia bajo una mirada infestada de ira, dolor o tristeza.

También resulta grato observar el crecimiento sustancioso de Libros Magenta. Su colección de ensayo en la que destaca El mal de origen, de Sergio González Rodríguez (D.F., 1950), y en ficción, las novelas Vikingos, de Adrián Curiel Rivera (D.F., 1969) y Tu materia son los huesos, de Andrés Tellez Parra (D.F., 1979), son títulos que hacen pensar que este sello encabezado por Gabriel Bernal Granados (D.F., 1973) y Ana Rosa González Matute ha dejado de ser un proyecto basado en apoyos gubernamentales y va en busca de su consolidación.

De lo mejor del año

El cubano naturalizado mexicano, Raúl Ortega Alfonso (1960) dio a conocer en este año dos novelas en la colección La escritura invisible de Editorial Terracota: la delirante Fuácata y Robinhood.com, que pese al desafortunado título, se trata de una obsesiva parodia al exilio cubano en Miami, no por nada fue finalista del XXX Premio Herralde de Novela. Pese a que la temática de ambos libros se centra en Cuba o los cubanos, estas novelas podrían contarse dentro de lo mejor en ficción gestada en México durante 2012. No leerlas sería un craso error para los buenos lectores, aquellos que leen más de 20 minutos al día.

Es escritor, traductor, editor, periodista y activista, pero su nombre era prácticamente desconocido en el medio literario de nuestro país hasta septiembre, cuando su obra “La reina del Cine Roma” mereció el segundo Premio LIPP La Brasserie de Novela (cuyo jurado estuvo presidido por Rafael Tovar y De Teresa, en sustitución de Sealtiel Alatriste). Nos referimos a Alejandro Reyes, considerado la revelación del 2012 al crear una novela que mantiene resabios de la esclavitud negra con personajes parias. Quizá el protagonista principal sea el lenguaje -el híbrido del caló bahíano y mexicano-, o quizá sea el sufrimiento de los niños de las favelas de Salvador, Bahía. Estamos a la espera de su publicación en México.

Mexicanos al extranjero
El Premio Iberoamericano de Novela “Elena Poniatowska” dejó de ser para escritoras y paso a convertirse en el tercer premio más importante en cuanto a monto económico se refiere (el premio “Carlos Fuentes” se posicionó en primer lugar). Podría decirse que para la edición de este año, la Secretaría de Cultura del GDF lo concedió a Guadalupe Chávez Moreno, el emblemático personaje de Canción de tumba, de Julián Herbert (Guerrero, 1971), obra que también mereció el premio Jaén de Novela 2011.

Con tan sólo dos volúmenes de cuentos, el real y auténtico “posnorteño“, Carlos Velázquez (Coahuila, 1978), se ha convertido en la figura central de los narradores mexicanos que publica Sexto Piso, tan es así que hasta le encargan libros de esos que se arman para que la SEP compre a granel -por si fuera poco, el título va en detrimento del ingenio: ¿Pichas, cachas o dejas postear? Antimanual de uso de las redes sociales, ilustrado por Trino-.
Para todos los que lo envidian, este año se ganó el premio nacional de Testimonio ahora nombrado Carlos Montemayor, por la obra “El karma de vivir en el Norte”: seguramente incluirá las crónicas sobre “Ciudad Travesti” (Torreón) publicadas en los blogs de Gatopardo y Frente, de cualquier forma esperamos leerlo, así como su primera novela, Cumbia Power, para criticarle a gusto.

Como lo publicamos en (SdL), la revista Granta en español dedicó su número 13 a escritores cuya narrativa representa “la otra cara de las letras mexicanas“. Si bien la distribución de la franquicia Granta permitirá que esta muestra de narrativa se realice en regiones en las que no se conoce mucho de letras mexicanas, queda en el tintero si estas plumas son las representantes de la literatura mexicana de tesitura global.

Fin de año pero no del mundo
En este 2012 no faltaron los proyectos editoriales que se centraron en los presagios new age sobre el fin del mundo, pero una vez más la realidad rebasó la ficción y en el país del no-pasa-nada, el año se despidirá con una posada de ofertas editoriales, mezcal y música guapachosa…